
Hubo una época en que Belle & Sebastian, además de ser una banda de grandes canciones, eran también un grupo único, especial, muy por encima de cualquier propuesta parecida. Tenían un don, EL DON, y dejaban tantos discos imprescindibles como veces entraban a grabar.
Luego, eso cambió, se transformo en algo diferente, en una banda mucho más profesional, aún capaz de hacer temazos y hitazos, pero definitivamente no el grupo pequeño que te cambia la vida porque es como tú. Stuart salió de su cascarón sin miedo a ser estrella del pop, pero era infinitamente más atractivo cuando era el joven apocado con terror atávico a entrevistas, medios de comunicación, fama, vídeos y tantos y tantos peajes del pop mainstream.
Yo tengo mi opinión y vosotros, la vuestra. Yo prefiero a los primeros Belle & Sebastian, pero si a los que leéis esto os gusta más los otros, no pasa nada, no vamos a llegar a las manos por ello. No considero que hayan traicionado nada de nada, ni les odio por ser grandes. Me alegro mucho del éxito de la banda y me siento reconfortado por saber que discos como Tigermilk o If You’re Feeling Sinister serán más escuchados gracias a otros como The Life Pursuit.
The BBC Sessions retrata justo el momento en que la banda está a punto de dar ese cambio. Lo hace con cuatro canciones, las de la última sesión, que son uno de esos momentos históricos y que tienen sentido vistos a posteriori. Aquí está el adiós de Isobell Campbel a sus compañeros, sí, pero también la necesidad del grupo por crecer, por arrimarse al soul, por los arreglos lujosos y por muchas y muchas más cosas que vendrían después.
Sólo por eso, The BBC Sessions ya sería un disco obligatorio entre fans de la banda. Pero, además, el grupo demuestra que lo que había en esa primera época era MAGIA, con mayúsculas y sin ambages. Si nunca has escuchado a este grupo, mi consejo es que te agencies este disco y pongas una nueva muesca en tu educación sentimental.
Todos necesitamos a varios grupos vitales. Belle and Sebastian fueron muy importantes. Lo son aún. Y, como tal, The BBC Sessions es un disco tan necesario como el que más.