
Para abrir un disco que va a crear historia hay que escoger una canción digna de la situación. Daydream Nation era, de manera consciente, el álbum con el que Sonic Youth, un grupo que siempre ha pensado y justificado todas sus decisiones musicales, querían hacerse imprescindibles. Hasta entonces acumulaban ya discos rompedores, un tratamiento de las guitarras eléctricas que rompía cualquier convención y una sana actitud artie. Pero querían más y de su propia ambición nació uno de sus mejores discos y, desde luego, el más reconocido por la crítica.
Pero había que abrirlo de un modo histórico y eso es ‘Teen Age Riot’, la canción inicial de este doble LP. Fue el único tema que llegó a los charts, consiguiendo incluso entrar en el top 20, lo que indica como contribuyó a que una banda tan complicada para el oyente mainstream como Sonic Youth tuviese más relevancia. Además, es la canción que mejor define las dos caras de la banda y, hoy, 20 años después de haberse publicado, está considerada un himno del rock independiente. ¿Generacional? Desde luego, pero también con suficiente onda expansiva para seguir atrayendo a los oyentes recién llegados.
‘Teen Age Riot’ es una canción, pero son dos. La primera parte es asombrosa, con Kim cantando/hablando casi como si aquello fuera una nana satánica (Spirit desire (face me), Spirit desire, we will fall), atropellándose a sí misma mientras las guitarras, siempre afinadas a la peculiar manera del grupo (o sea, desafinadas para cualquier oído clásico) crean un paisaje hipnótico y a la vez desolado, sexual a la vez que infantil, onírico.
Tras un minuto y veinte segundos, la canción se rompe y empieza de nuevo. De hecho, podría parecer como si, tras esa intro, ‘Teen Age Riot’ empezase ahora, en realidad. Pero no: todos los segundos de la canción tienen su importancia y el contraste entre las dos partes del tema es lo que le da aún más valor.
Y una vez que llega el cambio, lo que nace es la primera demostración por parte de Sonic Youth de que, si ellos quisieran, serían capaces de hacer la mayor ristra de hits de indie-rock del mundo. De hecho, cuando se propusieron algo parecido, ya en los 90, encadenaron dos discos como Goo y Dirty, obras mayores, tremendas, llenas de poderío y de estribillos, chicles ruidosos y envenenados. Nadie les llamó vendidos.
Lo curioso del caso es que hay mucho de ironía en Teen Age Riot. La canción pretendió ser, desde su génesis, un homenaje a J. Mascis, a su modo de actuar y a su manera de comportarse dentro del rock. Hablamos de un tipo que hacía del pasotismo su modo de vida y él fue el elegido por Sonic Youth para encabezar la revuelta juvenil. Es decir, la canción era una broma, pero también algo más. Lo explicaba el propio Lee Ranaldo en una entrevista:
Teen Age Riot es una canción política. En aquella época, le dábamos vueltas a aquello de ‘J Mascis presidente’. Y no me cabe la menor duda de que cuando componíamos Dyadream Nation estábamos muy influenciados por lo que Dinosaur Jr. estaban haciendo, por el tipo de sonido que sacaban, por el poder rock con el que trabajaban, combinando la energía clásico del rock’n’roll estilo Neil Young con la más directa del punk rock. Tocamos muchos conciertos con Dinosaur y tuvieron un gran impacto en las canciones del disco
Así que de esa mezcla entre homenaje y broma a costa del callado Mascis nació la canción que abrió Daydream Nation y que guió los pasos de muchas bandas empeñadas en hacer del pop ruidoso un estilo definido, el sonido de la nueva América. Al final, la revuelta quizás no acabó en victoria, pero algo se ha sacado de ella.
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