
En 1992, todo había acabado. Para los fans de Galaxie 500, la magia se había esfumado y se había convertido en algo más que simples diferencias creativas. Damon Krukowski y Naomi Yang habían partido peras con Dean Wareham: no se aguantaban más, pese a que juntos habían hecho parte de la música más emotiva, sentimental, emocionante y bella de finales de los 80. La dulzura del primer grupo se había transformado en amargura, en reproches y en demasiada humanidad.
De aquel adiós no nació ningún proyecto indispensable, o eso nos pareció en su momento. Por mucho que nos gustaran Luna o Damon & Naomi, ninguno de los dos nuevos proyectos tenía la brillantez deslumbrante, cegadora, de Galaxie 500. O eso nos parecía entonces, porque ahora que no tenemos a ninguna de esa dos bandas, algunos también les echamos de menos. Será que las despedidas tienden a mitificarlo todo. O sera que, en realidad, discos como More Sad Hits eran muy, muy grandes, más de los que en su día pensamos.
Efectivamente, eso es lo que parece a tenor de la reedición de aquel debut como dúo de Damon y Naomi. El disco no trae casi nada que no incluyese en su momento. Bueno, sí, hay algunas anotaciones extras y una remasterización que no cambia demasiado el sonido, pero lo esencial se mantiene. Y lo mejor de todo es que no es que no haya envejecido mal, sino que More Sad Hits parece haberse criado en barrica de roble y lo que en su momento era un Crianza, ahora suena a Gran Reserva.
Ayudados por Kramer (y ahí sigue también esa alargada mano que hacía de las producciones algo espiritual, que ataviaba a los discos del eco de la magia), Damon y Naomi grabaron en el estudio unos temas con los que, en principio, no pensaban hacer nada. De hecho, fue el propio productor quien les convenció para plasmarlos en disco: a priori, el dúo no quería saber nada más de grabaciones ni de grupos.
Quizás por eso, More Sad Hits suena casi más a grabación de una persona que a la de un dúo. Por momentos, parece como si no hubiera un Damon y, aparte, una Naomi, sino que son sólo uno. Su compenetración es total, pero también su apuesta por la desnudez más absoluta y, como en Galaxie 500, por el camino de la sencillez. Canciones sustentadas en un par de acordes, repetidos una y otra vez, tocados espaciadamente y de manera muy lenta.
Después, en otros discos, Damon & Naomi sonarían casi new age, pero en su debut como dúo, era la cualidad fantasmal de su música la que la hacía terriblemente atractiva. puesto que el paso del tiempo le ha sentado tan bien, no queda otra que recomendar este disco como escucha necesaria para todos aquellos que os gusten las canciones lentas y desnudas. Más hits tristes: un título muy revelador.
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