Ladytron - Velocifero

Natxo Sobrado 8 de mayo de 2008 0 comentarios

LadytronEl grupo de Liverpool, que en 2002 atrajo la atención de muchos con su primer álbum Light & Magic (2002, Telstar) y que ya llevaban desde 1999 juntos haciendo música, vuelve tras tres años de descanso sin publicar un LP (ya que los formatos menores sí que los han cuidado durante esta etapa y sobre todo las actuaciones en directo).

Ladytron consiguió situar el término indie electronic en un punto totalmente opuesto al que en ese momento estaba, donde se relacionaba más con aspectos tranquilos, mínimos, de ahí la denominación de indietronica y la posición de Laly Puna como grupo de referencia. Los ingleses preferían la oscuridad antes que los ambientes minimalistas.

Witching Hour (2005, Island) fue su gran paso, les fichaba ya una multinacional y podían situarse entre los grandes de la electrónica con un notable trabajo. Quizás ahora se esperaba una continuación o algo superior, como suele pasar cuando se escucha a un buen grupo, que siempre se quiere más, nada de rebajar las expectativas. Y esto Velocífero no lo cumple, no es el tramo ascendente que se podría esperar del cuarteto, (en 2005, Pop Levi les decía adiós para dedicarse en solitario).

Velocifero es más bien una montaña rusa en la que hay que agarrarse muy fuerte en las subidas y a la vez soltar las manos para disfrutar de la emoción, pero con pronunciadas bajadas que hacen que uno se tenga que tapar los ojos (oídos) para no presenciar lo que no espera.

Las subidas están en un inicio soberbio del trabajo. La electrónica germana y Kraftwerk vuelven a ser los referentes a los que aferrarse para firmar temas como Black Cat, un rompe pistas como Underworld firmaba en su época de esplendor: una escucha y ya es imparable. La fórmula está clara: distorsión, mucha oscuridad y situar las voces de las dos cantantes (Mira Aroyo y Helena Marnie) al fondo, con cierta distancia y eco respecto a la base marcada. Se puede ver en la mencionada, en Ghosts —primer single del disco—, en Runaway y en Deep Blue, el corte que salva el disco en la recta final, directo y con una atmósfera creada asombrosa.

Las bajadas, por su parte, van de la mano de Kletva, donde dejan la oscuridad para preferir un tema pop anodino, y en They Have You A Heart, They Gave You A Name, donde incluso podrían acercarse a los “experimentos” que hacen algunos dinosaurios para renovar su carrera musical entre pantis y coreografías. Tomorrow ya es caso aparte.

Un trabajo que trae a los mejores Ladytron y a los más simplones, con buenos hits y con un criterio de selección que tendría que haber sido más riguroso para no dejar colar esos temas menores entre los grandes. Aún así, Ladytron siguen sonando potentes cuando quieren (y pueden).

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