Silver Jews - Lookout Mountain, Lookout Sea

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Silver Jews  - Lookout Mountain, Lookout Sea

“Post-romántico”, define David Berman a Lookout Mountain, Lookout Sea. Es una gran descripción para el sexto álbum de una banda que no ha sucumbido a la tortuosa vida de su líder y que, además, hasabido reinventarse con tino.

Después de su intento de sucidido, ya entrado en el nuevo milenio, David Berman decidió dejar de ser, musicalmente, la persona que hasta entonces había sido. Abandonó la estética de baja fidelidad y abrazó el rock en un gran disco de resurrección, Tanglewood Numbers, que le dio más hits que toda su carrera anterior al frente de los Silver Jews. Nadie se quejó, a pesar de que sus discos siempre habían tenido a un puñado de fieles seguidores que bien podrían haber protestado por la nueva orientación. No sólo es que sonase más limpio, menos loco, mejor; es también que había grandes canciones, que la inspiración seguí a en el nivel más alto.

Ahora, con Lookout Mountain, Lookout Sea, Berman suena como el abuelo que narra batallitas de su vida. Y eso no es algo peyorativo: a este disco hay que escucharlo con la misma admiración que deberíamos tener por quienes, una vez que ya han vivido todo, lo recuerdan y nos lo cuentan porque, en el fondo, es su única posibilidad de que no se pierda en el vacío del tiempo.

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Lookout Mountain, Lookout Sea tiene algo de batalla ganada a la posteridad. A Berman, con seis discos, ya no hay pegas que ponerle: sus textos siguen siendo inmensos, como el de Suffering Jukebox: la historia de la máquina de música que sólo tiene canciones tristes que casi nadie pincha, porque prefieren vivir fingiendo.

En esta canción, como en el resto del disco, Berman suena muy contenido. Quiere decirnos algo, pero no acaba de lanzarse, porque teme que la conclusión sea equivocada. O dolorosa. O falsa. Porque no sus protagonistas no se fían de los recuerdos, como tampoco lo hace David Berman o el abuelo de las batallitas, incluso aunque sean lo único que tienen.

Musicalmente, Berman compone 10 canciones con el Range Life de Pavement en mente y hace variaciones sobre ella una y otra vez, pero nunca suena monótono. No va a entusiasmar a nadie, excepto a aquellos que estén dispuestos a tirarse toda la tarde escuhándole y releyendo una y otra vez las letras. A gente dispuesta a “perder el tiempo” escuchando a los demás. Ya sé que eso ya no se estila, pero es algo que convendría no perder de vista.

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