Ando triste en los últimos días. Me decepcionan hasta quienes más me gustan. Primero Jason. Ahora David. Hay que reconocerlo: 2008 no está siendo un buen año para algunos de mis grupos o artistas favoritos. Sí, a cambio estoy enganchándome más a bandas nuevas y ellos serán los que algún día me fallen, pero eso no alivia la pena. Siempre es duro que te traicionen.
El Rey, regreso de The Wedding Present tres años después del disco con le que resucitaron, trata de repetir la jugada, pero, ¡ay!, esta vez la cosa está bastante menos inspirada. Y ojo que Santa Ana Winds, la canción que abre el disco, apunta muy buenas maneras. Pero mientras en su anterior disco, Take Fountain, la inspiración llegaba desde cualquier ángulo, El Rey suena por contra a pálido reflejo.
Asegura David Gedge, líder de la banda, que eligieron grabar con Steve Albini porque las nuevas canciones “sonaban muy guitarreras y oscuras (...) Y ya te puedes imaginar: Albini sabe de eso”.
La cuestión es que Albini no puede hacer maravillas cuando fallan los mimbres. Y en El Rey se nota que, fuera por la razón que fuera, a David Gedge le costaba dar con el brío y la emoción que en otros discos tanto le han acompañado.
Los ejemplos son duros hasta de mencionar. Palisades cae muy bajo. The Trouble With Men es una de esas canciones que a David le salen con sólo mirar la guitarra, pero impresiona poco y de hecho aburre en el primer tramo. Como Spiderman on Hollywood, aunque ésta mejora.
Especialmente soporífera es una segunda mitad de disco que recuerda al tiempo en que The Wedding Present publicaron su peor disco, ese Watusi que sonaba fofo y en busca de una madurez que no era la mejor para la banda.
El problema es que ahora (salvo honrosas excepciones como I Lost The Monkey) no es que el disco suene equivocado, sino que suena cansado. Esperemos que sólo sea un pequeño bache en la carrera de un grupo vital.