
Vivian Girls son un gran grupo, pero siempre que estés dispuesto a que tragar con bandas de apariencia adolescente, sonido punkoide, acné real o figurado y un sonido que se aleja mucho de la calidad 5.1 que hoy muchos parecen querer ante todo. Nada de canciones cinemascope, nada de dolby surround, nada de reducción del ruido. El debut de las Vivian Girls está propulsado por el zumbido continuo de lo grabado en pocas pistas y sin usar recursos adicionales de post-producción para mejorar la sensación.
Las Vivian Girls suenan crudas, pero sus canciones son pildorazos de punk-pop espoleadas por su propio descaro. Son como una banda que acaba de salir del local de ensayo con sus primeras canciones de dos minutos bajo el brazo y unas cuantas cervezas de más. ¡Y además estaban tibias! Los 10 temas de su debut, crudos y sin ninguna intención de ser cocinados, apenas llegan a los 22 minutos. Apenas hay tiempo de cansarte.
Como a los grupos de K Records, a Vivian Girls parece que nadie les haya enseñado a tocar, aunque su ambición sería hacer canciones a lo Phil Spector, al menos con estribillos tan golosos como los de las Ronettes. Lo que pasa es que sólo les salen propulsadas por la fuerza de la juventud y de los tres acordes.
Me corrijo: Vivian Girls no son un gran grupo, aún. A veces uno desearía que le hubieran echado un poco más de ganas y un poco menos de excitación y se hubieran dedicado algo más a componer. Es decir, que su debut no estuviera a veces lastrado por una apariencia lineal. Que se hubiesen dado unas cuantas oportunidades de que son bastante mejores de lo que ellas mismas parecen creer. Que hubiera más ‘Tell The World‘ y más ‘Where Do You Run To‘.
Y aunque ellas aún pueden ser mucho mejores, su debut homónimo es divertidísimo, siempre que cumplas las condiciones que yo decía en el primer párrafo. Si no, huye de aquí como alma que lleva el diablo.
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