No Reply Drunkology

La marcha está asegurada, el eclecticismo también. El grupo No Reply se presenta en largo, de la mano de Universal, con la misma propuesta que les ha valido para ser un éxito desde algún tiempo dentro del panorama de conciertos de Madrid y otras ciudades españolas. Se dice que ahora un disco es más bien un material más de marketing que sirve a los conciertos y a que la gente se escuche y baje (lo de comprar ya se va negando cada vez más) la música del grupo para que después recuerden su nombre y vayan a su espectáculo. Drunkology puede aspirar a ello, a ser la prolongación de su directo, a ser el material que les valga para expandirse por la geografía de nuestro país, ya que canciones y calidad, no les falta. Pero también es un disco que recomendar para disfrutar con él.

No Reply son ocho jóvenes artistas que entienden la música como Jamie Cullum entiende a Frank Sinatra, los clásicos desde una perspectiva moderna, además de estar bajo un prisma cuidado y con todo sobre la mesa. El jazz, el swing y el ska, incluso el dixieland, tienen su sitio en la propuesta de la joven banda, donde entre trompetas y bajo todo puede ocurrir.

En especial destacan cuando tocan los terrenos del jazz y sus aledaños, cuando prefieren confundir el límite entre un género y otro, temas como Dick Crazy que no desentonarían en un club neoyorquino de los sesenta u otros como Bad Joke en los que el ritmo varía más, prefiriendo los constantes cambios entre la voz de Alejandro Serrano. Las adaptaciones de la música de la que beben también se hacen un hueco, cogiendo el clásico Summertime (de Gershwin) y culminando con un contrabajo y una suave voz de Pahola Gutiérrez, y Everything Happens to Me, inmortalizada, como todas las que tocaba, por Sinatra.

Cuando derivan hacia el reggae y el ska, el fogonazo no es tan pegadizo, aunque sí que guarda su gancho; están más en la línea de grupos como The World/Infierno Friendship Society o Ska Cubano. Walls contagia, tiene una buena melodía, y en especial una letra reivindicativa (“Yes, pray… but don’t for hand guns.” “Everything you dreamed is burning down!”)

Todo esto lo acompañan de una pequeña botellita de un whisky conocido en el formato promo, un obsequio que no necesita su música. Nada de alcohol para poder disfrutar del ritmo o la energía de estos músicos. Ellos ya la ofrecen en cada tema y en directo tienen que ser pura dinamita. Swing para el 2008.

Deja un comentario

Ordenar por:

2 comentarios