
Que los veranos no serían lo mismo sin el calor, no lo pone en duda nadie. Al igual que tampoco serían lo mismo sin la piscina, la playa, la montaña, los mosquitos, las medusas, las terracitas, y por supuesto, ¡sin la canción del verano!
Está claro, que al menos en España, dónde somos capaces de hacer un mito del “jarl, no puedorrr” o del “¿por qué no te callas?”, la canción del verano es algo inherente a la estación estival, y no podríamos verla o vivirla de la misma manera sin ella. Cuando no son las emisoras de radio es la tele con algún anuncio o el dj aficionado de alguna terraza de verano el que se encarga de marcar a fuego en nuestros tímpanos esa pegajosa melodía que, si, es cierto, la odias, pero ahí está, y no sale ni con jabón… ¡ni con disolvente!
Y vistos algunos aspectos más importantes de la música veraniega, como el de las portadas, toca ir dando un repaso a esas canciones que nos han acompañado desde que comenzó el nuevo siglo. Nos han acompañado, por decir algo, porque por lo general, más bien nos han atormentado y se han convertido en la (mala) compañía que no desearíamos ni a nuestro peor enemigo.
Estáis advertidos: entramos en el terreno más casposo de la música, con temas que, por lo general, no nos habrán gustado ni en la primera escucha, pero que, en otros casos (confesadlo), puede que en un principio nos entraran bien por los oídos, aunque la dinámica estival de repetir “cienes y cienes” de veces un mismo tema ha conseguido que supongan para nosotros una verdadera tortura. Estos son 10 de los temas que nos han atormentado en los pasados veranos y de los que se presentan como excelentes candidatos para atormentarnos durante los próximos 3 meses (y parte del otoño, seguro). Pasen y vean nuestra particular Galería de los Horrores:
Entremos en materia con un clásico de todos los veranos: King Africa. Bien es cierto que algunos astros han debido alinearse porque lleva ya unos cuantos años siendo un poco (sólo un poco) menos molesto que las moscas, pero hasta hace bien poco, rara era la noche de parranda estival que no nos hacía disfrutar de un buen tema de tan peculiar personaje. Podríamos haber elegido cualquier tema del King para rellenar este hueco, pero nos vamos a quedar con el periplo por los Andes que realizaba para su particular “Carnavalito”. Y por cierto, no entiendo la revolución con Lady Gaga, este Rappel de la música, como buen visionario, ya lo había dado todo en el mundo de la moda antes que la Germanotta.
Cuando el reggaeton empezaba a despuntar, no todo eran machotes musculosos dando azotes en el trasero a ricas mamis: también había mamis que reclamaban a sus papis. Es el caso de Lorna, que en el verano de 2003 nos torturó sin piedad con su ‘Papichulo’ más que Shakira (que también ha hecho lo suyo por fastidiarnos en verano) unos años después con su tortura. Hay que decir que creó escuela.
Un par de años más tarde, Lorna ya había sentado las bases pero las altas dosis de música denigrante que se nos venían encima no nos las habíamos podido ni imaginar. En el 2005, quizás lo más denigrante para la mujer no fuera el ‘Chacarron Shark Around’ de El Chombo junto a Andy’s Val Gourmet, (hay que reconocer que hay reggaeton que mete mucho más el dedo en la llaga) pero dejarnos con la boca abierta bien que nos dejaba… Pura ironía lo de “Gourmet” en el nombre del artista. Y claro, con cosas como esta, ¿creéis que King Africa debía tener algún tipo de miedo al ridículo? ¡Si sus letras hasta tenian sentido al lado de cosas como ésta!
La cosa evoluciona, y del reggaeton lo que nos queda es Pitbull, un tipo que nos coloca su ‘I Know You Want Me’ recientemente, con una línea un pelín más suave en sus letras, pero tampoco como para hacerse amigo de las asociaciones feministas, y de quien lo que más llama la atención es como ha conseguido colarse en los temas de los artistas de medio mainstream… Me imagino a los productores. managers y ejecutivos de las discográficas diciendo: “hay que incluir una colaboración con Pitbull en tu disco, que es lo que vende ahora”.
Ya en terrenos más electrónicos, nos encontrábamos a Guru Josh, que recientemente revivía su tema más recordado, ‘Infinty’ (¿es que tiene más?) y le daba el peor lavado de cara posible, convirtiendo un tema mítico de principios de los 90 en un bodrio machacón del que aún no estamos a salvo: no se os ocurra hacer radiozapping por las emisoras que todos sabéis, por que aún unos 4 años después de haber tenido a ‘Infinty’ en su periodo de mayor apogeo siguen taladrándonos los tímpanos con él, con el problema de que ahora no lo hemos escuchado ya 1000 veces, sino ¡10 mil!
Y llega el verano pasado y nos encontramos con nuestro querido panamericano. El original de Renato Carosone, ‘Tu Vuò Fa’ L’Americano’, llevado hasta el extremo del ridículo en la versión que Yolanda B Cool vs D-Cup dieron en llamar ‘We No Speak Americano’. Así es como se estropea un tema clásico del swing o el jazz y se convierte en basura de baile. Y lo peor no es haber estropeado el tema de los 50, no: lo peor es habernos hecho sufrir una y otra vez de forma tan machacona. Aún recuerdo ver al equipo de Fórmula 1 de Vettel celebrando el mundial a ritmo de panamericano, ¡qué insulto! Y lo pero aún: creo que todavía no estamos a salvo.
Pero el año pasado no quedaba ahí la cosa ya que Robert Ramirez, nacional éste, nos hacía disfrutar a todos de su ‘Sick Of Love’, (sick of my ears que diría yo) un tema salido de un programa de chistes: el colmo ya, ¡vaya! ¿Será que se han pensado que el verano es puro chiste? Poco que decir sobre este tema, que en mi opinión, si sonó tanto fue únicamente gracias al apoyo de sus correspondientes patrocinadores (léase cadena de radio y de televisión).
Pero el estío es algo cíclico, y con él su canción. Todo lo que hemos hablado hasta el momento queda ya en el pasado, y para esta temporada ya hay unos cuantos en la parrilla de salida, queriendo ocupar el puesto de honor entre las canciones que nos van a atormentar los próximos meses. Una de ellas, por ejemplo, es esta ‘Cry (Just A Little)’, de Bingo Players, un dúo holandés dedicado al house faqcilón, que viene dispuesto a comerse las terracitas a base de mancillar nuestros oídos. No importa, deben haber pensado que estamos acostumbrados; que al igual que hacemos el cambio de ropa de invierno a verano todos los años, sacamos las orejas de verano, para que no se nos estropeen las buenas durante los meses más calurosos.
Ésta en cambio viene apretando desde hace algo más de tiempo. Alexandra Stan y su ‘Mr. Saxobeat’ ya comenzaron a darnos la matraca allá por primavera, aunque estoy convencido de que va a ser este verano cuando va a conseguir su verdadera recompensa. Su fórmula está ya más que explotada, un año le toca a una chica guapa y el siguiente a otra: un productor de tres al cuarto le hace una cancioncilla pegajosa y a comerse el mundo, para luego desaparecer bajo los hielos del mar del olvido invernal, por los siglos de lo siglos, así que tampoco hay mucho que añadir.
Y por último, pero no menos importante, está EL CLÁSICO, con mayúsculas: Georgie Dann, ese que nunca terminó de irse. Es cierto, ahora sus canciones del verano ya no son las de este verano, sino las de hace 15 o 20 años, pero si uno ya no posee la fórmula mágica para reinar en los chiringuitos de playa, se inventa una nueva fórmula, como ofrecer sus canciones a la publicidad y listo. Si, ‘El Veranito’ (y su derivado, ‘El Crucerito’, hijos ellos del famoso ‘El Chiringuito’, pertenece a una campaña de publicidad, pero es que en la radio y la tele no ponen un simple jingle, ¡la ponen íntegramente! Debe ser algún tipo de conjura de publicistas rabiosos, agraviados por no se sabe quien, pero tiene toda su lógica: si una canción del verano se te queda pegada como un chicle en el pelo, porque no hacer que la canción del verano sea un anuncio: publicidad subliminal que la llaman, señores. La mejor fórmula de hacer que pienses en tal o cual marca siempre en primer lugar.
Y esto es todo; son 10 formas de tortura y ninguna china. Se quedan fuera gasolinas, paraguas, camaleones, venaos, gorilas, y otra fauna y objetos de muy diversa índole, porque, podrían haber sido otras cualesquiera, son tantas las posibilidades… Aún así, con estas 10 se ejemplifica, (que son las mías, vosotros tendréis las vuestras y estamos deseando que nos las hagáis saber,) a la perfección el por qué de que los americanos usaran ciertas canciones para torturar a sus presos en oriente medio: es que hay música diseñada por y para la tortura, y algunos saben sacar provecho de ello. Y lo peor de todo es que muchos de nosotros las sufrimos voluntariamente, pero ¿qué sería el verano sin su canción del verano? Y por supuesto; menos mal que “se acerca el invierno“.
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