Orthodox y Moho son dos formaciones lo suficientemente conocidas por los seguidores del rock underground español como para glosar sus carreras. Aunque quienes quieran investigar les recomiendo acudan a sus respectivos MySpace.
Pues una sesión doble con ambas bandas fue la que tuvimos la suerte de ver el pasado viernes en el Savoy Club de Gijón, un programa que hubiera merecido mayor asistencia pero quizás por estar a fines del mes de julio o porque el público le pareció demasiado oneroso soltar ocho metales en taquilla, el caso es que apenas contamos una cincuentena de apasionados.
Casi de tapadillo y con una hora de retraso sobre el horario anunciado, Orthodox hicieron acto de presencia en el pequeño escenario del local gijonés.Los sevillanos, a pesar de su juventud, se han convertido en la gran esperanza del stoner doom estatal gracias al boca a boca y a la buena prensa que han tenido, aparte de contar con los parabienes del sinpar Julian Cope, editor de Head Heritage y uno de los mejores conocedores del rock experimental actual.
El trío debería de haber presentado Amanecer en puerta oscura, su segundo larga duración para Alone Records, que tenía que haber salido al mercado en mayo pero gracias a la demora del ilustrador Seldon Hunt en entregar la portada, el disco no se publicará hasta octubre.
En formato básico, sin metales ni otros aditamentos, Orthodox fueron a por todas con un directo caracterizado sonar a muchas cosas pero de esa suma de sonidos ha salido algo totalmente nuevo.
Su doom experimental, un metal a ritmo ralentizado, tuvo en los temas que tocaron de Gran poder la cara más intensa y catártica de un recital en el que los temas de su disco aún inédito fueron una cruz en la que hubo jazz, progresivo y un crisol de matices que transportaron al público a otra dimensión.
Moho tomó a continuación el escenario y pareció llegar el apocalipsis. El trío madrileño ejecutó con precisión de cirujano su sludge abrasador, servido en una sesión en la que dejaron claramente que no tienen competidor en su terreno.
El trío hizo un set larguísimo con los temas de su segundo disco como protagonistas de su repertorio. ...He visto la cruz al revés! es la confirmación de que este banda del sello Throne tiene una carrera fuera de nuestras fronteras.
En su concierto no se fueron por las ramas, dando cera a diestro y siniestro y con el doom-sludge que practican como eje vertebrador de un repertorio absolutamente demoledor. Su música pesada, ralentizada por momentos, como si algo impidera su explosión, fue como un puñetazo en el pecho de los presentes.
Hubo temas con un ritmo más acelerado pertenecientes a su debut 20 uñas, aunque la nueva Semana Santa terminó a velocidad endiablada, pero la tónica general fue la lentitud en el riff, la contundencia de una sección rítmica, dando vida a unos temas envolventes como mantras tibetanos.