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Blur

Os recordamos que seguimos con nuestro especial sobre Blur. El grupo lleva desde hace tiempo mareando la perdiz de que su reunión no se quede sólo en los conciertos que van a seguir haciendo, uno de los cuales les traerá al próximo Primavera Sound 2013.

De momento, lo que sí que anuncian es ParkLive, cinco CDsy un DVD que saldrán el próximo 3 de diciembre y que contendrán el concierto de Hyde Parke del pasado mes de agosto, otro live más íntimo en The 100 Club y otro CD con canciones grabadas en vivo este mismo verano, incluida ‘Under The Westway‘.

Discografía de Blur

Éste va siendo nuestro repaso a la discografía del grupo:

…se habían conocido en la Universidad de Londres y tocaban lo que en aquel tiempo estaba triunfando: shoegaze. Ese primer single se contagia de un género que abordaban pero sin llegar a lograr nada del otro mundo. ‘Sing’ era la cara B, producido por la propia banda, un tema shoegaze incorporando los teclados y la reiteración que cuadraría a la perfección en 1996 cuando Danny Boyle lo incluye en Trainspotting y el tema se convierte definitivamente en un himno de la banda en ese momento.

(…) recoge el guante de las letras sociales y costumbristas de Davies y el pop de varios grupos, entre los que se encuentran The Jam, The Who, los mencionados Kinks y sobre todo, los Small Faces. Para todo esto hacía falta un productor diferente a cualquiera de los anteriores que se pasaron por la grabación de Leisure. Blur quiere trabajar con Andy Patridge de XTC y Food Records se lo consigue.

Pero el problema viene en las sesiones de estudio, que fueron calificadas por el propio Alex James como “desastrosas”. La banda graba cuatro temas pero al final acaban por volver a llamar a Stephen Street, aunque las condiciones son claras: nada del sonido anterior, estaban buscando reformular el pop británico de ese momento.

Con Parklife, Blur lograban su álbum más cohesionado, la reformulación del pop británico en los 90s que buscaban la encuentran y los apuros económicos con Food Records se pasan al lograr buenas ventas (cuádruple álbum de platino en UK) y hasta el premio Brit al Mejor Álbum británico en 1995

The Great Escape muestra a un Albarn convertido en Dan Abnormal, pseudónimo que escogía cuando tocaba los teclados para Elastica en temas como ‘Waking Up’. La temática que domina en el cuarto álbum de Blur contrasta con la popularidad que vivían en aquel momento. El cantante no pasaba por su mejor etapa y se nota, no solo en lo artístico. Temas como ‘Country Sad Ballad Man’ o mismamente la mencionada ‘Dan Abnormal’ explican bien el nuevo rumbo que Albarn buscaría en Islandia pocos meses después, lejos del bullicio y de los flashes.

En The Great Escape Blur dicen adiós a este toque Baggy y Madchester que tan bien habían conservado como esponja que Albarn era. Las canciones bajan de nivel frente a sus anteriores trabajos pero por el contrario Alex James, quien a priori tendría que ofrecer su peor cara por su constante juerga, logra los mejores registros al bajo con unas líneas que son claves para mantener ese toque adictivo de los temas.

Blur acaba siendo un escaso acercamiento al Rock mencionado. ‘Song 2’, el segundo single extraído, es el tema más cañero y radiado de Blur, aquí comparte riffs potentes con ‘Chinese Bombs’ y ‘M.O.R.’, cuarto single del álbum. Albarn sigue recurriendo al duplicado de su voz y su juego con los falsetes en varios de los temas, sobre todo en ‘I’m Just A Killer For Your Love’ – tema del que Albarn habla como “Sly and the Family Stone meets Black Sabbath”, sin acordarse del ‘Psycho Killer’ de Talking Heads – y ‘Country Sad Ballad Man’, muy Beck hasta en el riff. Mientras que ‘Beetlebum’, canción sobre la que se sigue elucubrando un significado que el propio Albarn juega al despiste, sin saber lo que significa, solo le vino a la cabeza y lo dijo, se convierte bien en el resumen de la temática pesimista de las letras, aquí con drogas y con Justin Frischmann en mente.
13 es el final de Blur como la banda colectiva que hasta entonces podía haber sido, con sus limitaciones. Aquí se acaba una época que no solo termina con Justine Frischmann sino con Graham Coxon al poco, y por ende con el grupo, que acaba siendo un proyecto personal más de Damon Albarn en breve centrado en Gorillaz, en la música africana y en convertirse en el gurú contemporáneo que todo hooligan aspira a ser entre grito y grito de los goles del Chelsea.
  • Think Tank (2003)

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