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Magnetic Fields

Stephin Merrit sabe cómo funcionan los mecanismos programables del drama pop. Para él es sencillo, o lo era y ahora ya no es tan fácil: sabe cómo unir las piezas para que todo encaje. Y si quiere hacer una opereta veraniega trágica en 2 minutos y 59 segundos como canción de verano, puede.

we used to dance like it was going out of style
when you loved me for a while
and I remember every word you ever said, every kiss
we used to sing all the oldest songs we knew
but the words were never true for you
was it all a game of solitaire played in the dark?

Hace mucho, mucho tiempo en una galaxia muy lejana en la que Merrit aún no era uno de los compositores más reputados… se lanzó The Wayward Bus. Aquel disco estaba lleno de besos y de amoríos, pero también de brutalidad romántica, de las cosas que suelen hacernos las personas en quienes confiamos.

En verano solíamos amarnos y nos decíamos cosas bonitas, tonterías de enamorados, pero resulta que para ti era un juego y para mí, la verdad más grande que he dicho nunca.

all the sweetest things you said and I believed
were summer lies
hanging in the willow trees like the dead
were summer lies
I’ll never fall in love again

En las canciones de Merrit, como en las de Phil Spector, había siempre algo trágico rondando, incluso aunque fueran declaraciones de amor eterno. En The Wayward Bus, además, quien ponía las voces era Susan Anway y todo en ella era triste y penoso. Vamos, ideal para cantar sobre la persona que te mintió una y otra vez en verano. A ti, que todo lo que decías era verdad, y que hubieses dado los mejores años de tu vida y la mitad de los peores por ella.

I pine and wane, pale and wan
never knowing when it’s dawn
curtains drawn, hiding in my room
wasting away, cutting myself…

Entre sintetizadores de bajo coste, cuerdas tremendistas y un sonido orgánico y demoledor, The Magnetic Fields crearon la primera canción de verano para suicidas.

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