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The Clean

De cómo un país de apenas cuatro millones de habitantes se convirtió en el vivero perenne del pop deberían hablar gran parte de las crónicas de nuestro tiempo. Nueva Zelanda y el pop es una relación de amor eterno, un canto a las virtudes inmortales de la música más pegadiza, simple e imperfecta que existe. Durante la recta final de los ochenta y los primeros compases de los noventa, una ciudad se convirtió en el epicentro de un movimiento que, más tarde, sería reconocido universalmente como Dunedin Sound. Dos décadas después, el pop neozelandés sigue siendo único.

Desde hoy y durante toda esta semana, en Hipersónica repsaremos cuatro discos y cuatro grupos esenciales del Dunedin Sound. Hemos escogido los trabajos más significativos y los que mejor condensan el espíritu de la época, pero no son los únicos. A The Clean, The Bats, The Chills y The Verlaines se les podrían unir Sneaky Feelings, Tall Dwarfs, This Kind Of Punishment, The Puddle o muchos otros. La mayor parte de ellos tuvieron un contacto más o menos cercano con la Universidad de Otago, pero las gotas del pop neozelandés se esparcieron por todo el archipiélago.

The Clean: arrastrar el post-punk hasta el jangle pop

Y la herencia perdura. No cuesta encontrar en muchos grupos del presente, neozelandeses o no, las influencias del Dunedin Sound. Desde Boomgates hasta Image Makers, Nueva Zelanda es ya patrimonio del pop. Y uno de los principales culpables de que así sea es David Kilgour, acaso la personalidad más expansiva y relevante de aquella ola junto a Martin Phillipps y Graeme Downes. Kilgour era la voz cantante, en todos los sentidos, de The Clean, cuya obra cumbre, Vehicle, es el exponente más simbólico del pop neozelandés por derecho propio.

Es cierto que The Chills fue, con toda seguridad, el grupo que más fronteras logró traspasar. O que nadie como The Bats o The Verlaines fue capaz de sonar tan sentimental y generacional. Pero en las canciones de The Clean había un gancho pop constante, un hit continuado difuminado entre las influencias post-punk y el jangle pop. No hay disco más sencillo que Vehicle, y sin embargo es adictivo y descomunal, porque The Clean sabían que la grandeza del pop reside en crear tantas buenas canciones como fuera posible. Y Vehicle es una rutilante compilación de canciones pop gigantescas.

Pero la historia de The Clean no se entiende únicamente gracias a Vehicle, que fue publicado en 1990, más tarde incluso que los discos más significativos de algunos de sus compañeros de generación. Resulta extraño que The Clean facturaran su obra maestra tan tarde, porque ellos fueron la piedra angular sobre la que se asentó Flying Nun Records, la discográfica neozelandesa que sirvió de pegamento a la amalgama de bandas que formaron el Dunedine Sound. No en vano, fue el EP Boodle, Boodle, Boodle, de 1981, el que puso a Flying Nun sobre el mapa.

La fecha de publicación de Boodle, Boodle, Boodle no resulta un dato trivial. Hay que tener en cuenta que la grabación seminal del movimiento, también bajo el paraguas de Flying Nun, aún llegaría un año más tarde: el célebre EP Dunedin Double, en el que se compilarían las primeras canciones de The Chills, The Verlaines, Sneaky Feelings y The Stones. The Clean habían llegado antes incluso que Aztec Camera o el Murmur de R.E.M. y apenas un año después del Crazy Rythms de The Feelies, acaso el primer disco estrictamente jangle pop. Antes de Boodle, Boodle, Boodle no había nada.

Y después lo hubo todo, porque ‘Billy Two’ o ‘Anything Could Happen’ ya son canciones que condensan el espíritu del pop neozelandés. Hay rastros del post-punk, especialmente en los bajos graves pero livianos, pero sobre todo hay mucho de The Byrds y sus brillantes guitarras de doce cuerdas. The Clean imitaban aquel sonido, al modo The Feelies, pero siendo mucho más pop que éstos. En Boodle, Boodle, Boodle hay, además, rastros de The Modern Lovers (‘Thumbs Off’) y de la psicodelia folk pasada por un filtro kraut (¡!) (‘Point that Thing Somewhere Else’).

Vehicle: nueve años después, el disco pop definitivo

Las canciones de Boodle, Boodle, Boodle ya eran enormes ejercicios de concreción pop. The Clean darían muchos tumbos antes de concretar su propuesta en el disco de pop neozelandés definitivo, Vehicle. Ni siquiera fue su primer larga duración. Antes de Vehicle, The Clean esbozaron una sonrisa y todas sus intenciones en un nuevo EP, ‘Great Sounds Great, Good Sounds Good, So-So Sounds So-So, Bad Sounds Bad, Rotten Sounds Rotten!!’, y en ‘Oditties’, un disco tremendo de veinte canciones en el que había sitio para las guitarras jangle, la baja fidelidad y hasta algo de nueva psicodelia (convenientemente orientada).

‘Oditties’ data de 1985. Poco después, The Clean publicarían dos nuevos EP: ‘Live Dead Clean’ (1986) y ‘In-a-Live EP’ (1989). Una década de frenetismo amateur, refrendado en sus portadas totalmente caseras y en el primer y más reconocido recopilatorio del grupo, ‘Compilation’ (1986). Cuando Vehicle llegó, The Clean habían desplegado en diversas referencias parte de su repertorio. Pero fue en el segundo disco donde Kilgour define a la perfección lo que debía ser el Dunedine Sound. Vehicle es el disco más canónico de cuántos dio el estilo. No es el mejor: es el más representativo.

Lo es especialmente porque es el más monolítico. The Bats juguetaron con el folk y The Verlaines con el pop de cámara, pero The Clean mantuvieron su perfil post-punk, derivado hacia el pop, hasta Vehicle y sus posteriores publicaciones. En Vehicle todas las canciones parecen la misma, porque se edifican en torno a los mismos mimbres sin que el grupo parezca preocupado porque puedan sonar repetitivas o aburridas. Cada una de ellas es una gema pop que deja en un segundo plano el obvio inmovilismo del disco. Baterías austeras, guitarras voladoras y teclados de chicle.

Eso es Vehicle, desde ‘Draw(in)g To A (W)hole’ hasta ‘Gem’. Las canciones de The Clean son tan fantásticamente pop que cuesta destacar un hit por encima de otro. Son tan adictivas, tan perfectas, que la memoria es incapaz de retener uno de los muchos singles interminables que ofrece Vehicle. Porque a mí me sucede: en mi cerebro se mezclan sin ton ni son las brillantes estrofas de ‘Diamond Shine’ o los adolescentes estribillos de ‘Bye Bye’, y me cuesta horrores elegir una canción por encima de todas las demás.

Si tuviera que escoger una, no obstante, no tendría demasiadas tribulaciones: ‘Big Soft Punch’. Ahí subyacen los estertores de Gang of Four y su concepción funk del post-punk, revolcados entre las guitarras descontroladas de The Wedding Present o la volatilidad de The Feelies. ‘Big Soft Punch’ como línea argumental de un disco que siempre se remite a ella, en mayor o menor medida. Al fin y al cabo, ‘Getting to You’ o ‘Big Cat’ están concebidas sobre los mismos pilares, exactamente igual que Vehicle al completo.

The Clean se despojaron de cualquier rastro psicodélico para afrontar Vehicle, y en su arrebatador alegato jangle pop sólo levantaron el acelerador para escribir ‘Home’ y ‘Gem’. Que tienen algo de The Beach Boys, pero muy disimuladamente, y mucho más de The Byrds, demostrando que la mente de David Kilgour aún tenía sitio para el folk-pop-psicodélico-acústico de los sesenta. Siempre desde la concreción: tan sólo dos canciones de Vehicle superan los tres minutos, y lo hacen a duras penas (‘Dunes’ y ‘Diamond Shine’).

The Clean no terminarían aquí. Cinco años después publicaron ‘Modern Rock’ y, un año más tarde, ‘Unknown Country’. El siglo XXI les mantuvo en el injusto ostracismo en el que han permanecido de cara al público generalista, pero no les frenó sus impulsos creativos. Hace apenas tres años vio la luz su último disco, ‘Mister Pop’. Pero todos deberíamos recordarles por Vehicle y Boodle, Boodle, Boodle. Por lograr como pocos grupos sonar al mismo tiempo naturales e intrincados, intrascendentes y eternos. The Clean son un grupo vital, como casi todos los del Dunedin Sound.

The Clean: Discografía

  • Tally Ho! / Platypus (1981, Single)
  • Boodle Boodle Boodle EP (1981)
  • Great Sounds Great, Good Sounds Good, So-so Sounds So-so, Bad Sounds Bad, Rotten Sounds Rotten EP (1982)
  • Getting Older / Scrap Music / Whatever I Do It’s Right (1982)
  • Odditties (1982)
  • Compilation (1986)
  • Live Dead Clean EP (1986)
  • Vehicle (1990)
  • In-A-Live (1990)
  • Modern Rock (1994)
  • Late Last Night / Psychedelic Clown (1994, single)
  • Unknown Country (1996)
  • Getaway (2001)
  • Slush Fund (2001)
  • Anthology (2002)
  • Syd’s Pink Wiring System: Live in New Zealand 2000 (2003)
  • Mashed (2008)
  • Mister Pop (2009)

Especial Dunedine Sound

Sitio oficial | Flying Nun Records
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