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Johnny Cash

Con la sección Figuras irrepetibles de la música que hoy da comienzo en este blog pretendo recordar a grandes personajes de la historia moderna de este arte que han supuesto un punto de inflexión en el mundo de la música y la cultura en general. Y es que muchas veces es fundamental conocer a los seres humanos que hay detrás de los discos que escuchamos habitualmente para llegar a comprender las motivaciones o situaciones personales que les llevaron a crear esas obras maestras imperecederas.

El elegido para iniciar esta serie de artículos casi que no necesita presentación, pero por quienes se estén preguntando quién les está mostrando tan simpáticamente su dedo corazón en la imagen que encabeza estas líneas, se trata de Johnny Cash, el Hombre de negro. Su inconfundible figura irá eternamente ligada a la música country, aunque lo cierto es que fue un artista capaz de llegar a mucho más, tanto para lo bueno como para lo malo.

Sus problemas con la ley, sus fuertes convicciones religiosas, sus múltiples adicciones y su pose de rebelde sin causa le convirtieron en un mito dentro y fuera de los escenarios mucho antes de morir. Una vida apasionante que quedó retratada a través de Joaquin Phoenix en Walk the Line, película que recordamos hace no mucho hablando de biopics sobre músicos. Una auténtica leyenda cuya influencia en múltiples generaciones de músicos de diferentes escuelas será imposible medir.

I Walk the Line

Nacido en Arkanssas en 1932 como el segundo de los siete hijos que Ray Cash y Carrie Rivera tendrían, su infancia no fue nada fácil y a los cinco años ya estaba trabajando en los campos de algodón para ayudar a su familia, sacudida como otras tantas en América por la Gran Depresión. Fue precisamente en los campos donde Cash tendrían su primer contacto con la música, por medio de los cantos que los trabajadores entonaban para hacer más llevaderas sus jornadas, y siendo todavía niño se colgó la guitarra y empezó a componer canciones muy influenciadas por el gospel.

Pasada la infancia se alistó en la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, donde serviría como operador interceptando códigos soviéticos y formaría su primera agrupación musical, The Landsberg Barbarians. Durante los tres años que estuvo destinado en Alemania mantuvo una relación postal con Vivian Liberto, y ya a su regreso se casaron en agosto de 1954, un mes antes de ser retirado con graduación de sargento. De este primer matrimonio nacieron cuatro hijas, aunque a Vivian le tocó sufrir los peores años del músico y se acabaron divorciando en 1966.

Dos años después y tras estar cerca de suicidarse, se casó con la cantante de country June Carter, su segunda y definitiva esposa. Junto a ella tendría un hijo, y además compondrían y grabarían juntos gran cantidad de canciones que llegaron a ser reconocidas con premios Grammy. En el año 2003, tras 35 años de matrimonio y carrera musical, June primero y John después morirían con sólo cuatro meses de diferencia.

“Because you’re mine/ I walk the line.”

Folsom Prison Blues

La relación de Johnny Cash con la ley fue bastante complicada, pues entre los años 65 y 68 llegó a estar en prisión siete veces, aunque siempre por delitos menores con estancias de una sola noche. La mayoría de las veces los arrestos se debían a posesión de drogas, y es que el músico por aquel entonces probaba prácticamente cualquier sustancia estupefaciente que se le pusiera delante: alcohol, heroína, anfetaminas, barbitúricos… En consecuencia, su conducta era errática y descontrolada.

La situación le costó su primer matrimonio y le llevó al borde del suicido en el 68, tras lo cual dejó su adicción a las drogas y cambió para siempre su actitud, apoyándose para ello en la fe católica y en June, con quien se casó en marzo de aquel año. Para aquel entonces ya era una gran estrella que había publicado una veintena de discos, contaba con algún Grammy en sus vitrinas y con canciones tan memorables como ‘Ring of Fire’.

El de Arkansas fue a prisión habitualmente desde los comienzos de su carrera, pero no por cuestiones legales, sino porque era muy dado a ofrecer conciertos para presos, lo cual fue también una de las señales más distintivas del músico. Su experiencia con presidiarios le inspiró a componer varias canciones, e incluso a grabar directos como el de Johnny Cash at Folsom Prison, Johnny Cash at San Quentin o På Österåke, éste último desde la prisión sueca de Österåker en el año 73.

“Aprendí de mis errores. Es una dolorosa manera de aprender, pero sin dolor no hay ganancia. Encontré que eso era verdad en mi vida. Pierdes una gran cantidad de oportunidades cometiendo errores, pero ahí está la cuestión: saber que no estás excluido para siempre, y que siempre hay objetivos que puedes perseguir”.

The Man in Black

En 1957 lanzó su primer disco, Johnny Cash with His Hot and Blue Guitar, e incluyendo sus trabajos póstumos como el reciente American VI: Ain’t No Grave, de él se han editado cincuenta y cinco álbumes de estudio, seis directos e incontables singles y recopilatorios. Desde sus comienzos ya fue toda una sensación entre los amantes del country, pero géneros como el rock, el gospel o el blues se entremezclaban en sus composiciones. Su gusto por la indumentaria completamente negra, la cual le valdría su sobrenombre, también le alejaba radicalmente de otras figuras de la música country.

Durante los años 70 comenzaría su decline creativo, a la par que su fama seguía creciendo gracias a su participación en numerosos programas de televisión, llegando a presentar uno propio entre el 69 y el 71. Curiosa fue también su relación con diferentes presidentes de los Estados Unidos, llegando incluso a la amistad en algunos casos. Su trabajo más destacado durante los 80 fue el supergrupo The Highwaymen, con quienes lanzaría tres discos que funcionarían mucho mejor que sus álbumes en solitario. Por aquel entonces sufrió una recaída en la adicción a los calmantes debido a un accidente sufrido en 1983, y en 1988 tuvo que ser operado del corazón debido a un ataque.

La carrera de Cash pasaba por su peor momento, y decidió abandonar su sello de toda la vida, Columbia, en el cual se se sentía completamente ignorado. Como muestra de buen humor y algo de mala baba, compuso para reflejar su situación la canción satírica ‘Chicken in Black’, la cual se convertiría sorprendentemente en todo un éxito. A finales de los 80 también editó su única novela, Man in White, y trabajaría en algunos proyectos de caracter religioso como la grabación de una narración completa del Nuevo Testamento.

“Me gustaría llevar un arco iris cada día, y decir al mundo que todo va bien. Pero intentaré llevar algo de oscuridad en mi espalda. Hasta que las cosas vayan mejor, yo soy el Hombre de negro”.

Hurt

Los años 90 supondrían un inesperador resurgir del músico, gracias en especial al lanzamiento en 1994 del fabuloso American Recordings. Grabado en su cuarto con la única compañía de su guitarra, el disco mezcla composiciones propias con versiones de otros artistas, reinterpretadas de forma magistral con su inconfundible voz y su estilo único. Poco después sería diagnosticado con una enfermedad neurodegenerativa que, lejos de detenerle, le sirvió para espolear aún más su renovada carrera y lanzar otros tres discos de la saga American.

El cuarto de ellos, subtitulado The Man Comes Around, incluiría su inolvidable versión de ‘Hurt’, tan famosa que muchas personas ni siquiera saben que en realidad pertenece a Nine Inch Nails. La letra de la canción y el emotivo videoclip, donde vemos a un Cash muy desmejorado ya, representan a la perfección los sentimientos de culpabilidad que atormentaban al artista en los últimos años de su vida. Pocas grabaciones más intensas y emocionantes que ésta vais a encontrar jamás.

La muerte de su esposa en mayo de 2003 sería la puntilla definitiva, y en septiembre del mismo año moriría en un hospital de Nashville debido a una complicación de su diabetes. Los lanzamientos póstumos no han cesado desde entonces, y el amplio reconocimiento de todo buen amante de la música a la contribución que Johhny Cash hizo para la historia perdurará por siempre. Una auténtica leyenda más allá del rock, el country o cualquier otro género que, sin lugar a dudas, será irrepetible.

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