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Frankie Rose

Uno, que tiene esa desgracia de la mitomanía de las pequeñas cosas, tendría que preguntarle a Frankie Rose si lo de “¿a dónde corres?” que escribió para convertirse en el mejor hit de las primeras Vivian Girls estaba dedicado a ella misma. Porque alguien que ha pasado por dos (y medio) de los mejores grupos de indie-garage de hoy en día (uno, Crystal Stilts; dos, Vivian Girls; y medio, las fallidas Dum Dum Girls) no ha dejado de correr hacia adelante, como si estuviera en fuga de sus propios gustos. Y ha seguido huyendo hasta que en este 2012 se ha encontrado con otra Frankie Rose distinta.

Interstellar: un corte limpio

Ese choque con su yo de la realidad alternativa ha sido Interstellar. Salió en febrero de este año con Slumberland, para ser el disco menos Slumberland de los últimos tiempos. Frente a la ética y el sonido c-86 del sello, Frankie Rose se veía a sí misma como cantante sintetizada, de pop retrofuturista, de melodrama adolescente ochentero. Interestellar es de los años 80, pero de los 80 que sí se oyeron de forma masiva, no de los que permanecieron bajo el radar hasta que la nostalgia los sacó del cajón. Hay poco en el primer disco en solitario de Frankie Rose de su pasado más reciente, casi nada de la chavalería que, en esta primera década de siglo, supo que había mucho rédito en unir los girl groups de los 60 con el “no sé cómo pero sé qué” del punk.

Interstellar se abre con la canción homónima: épica con sintes, chispas aquí y allá, con una producción brillantísima (no sólo por estar bien hecha, sino porque reluce cosa fina). ‘Interstellar‘ implica rechazar el pop simple y garagero, y empezar a ponerle los trajes de unos The Cure livianos, de los Depeche Mode optimistas, de un pop en Cinemascope, con un toque oscuro y artificial que no lo arruina, sino que le da alas. Lo hace en más lugares a lo largo del disco: en ‘Gospel/Grace‘ y en ‘Daylight Sky‘; o en la radiante ‘Pair of Wings‘, quizás el hit más claro y el que más boicotea Frankie, en un gesto magnífico, un sonoro “esto podría ser tan grande como yo quisiera, pero lo quiero así”.

Show me your scars
I’ll show you mine
Perched out of the city
On a pair of power lines

On clouds I’ll sing and dance
I just might fall
But I’ll take that chance

Hay un nombre en el disco que puede tomarse como responsable de todo esto: Le Chev, productor reputado, miembro de Fischerspooner, meteorito impactando contra las canciones de Frankie Rose. De su choque de pareceres sale el sonido del disco, que primero pusieron en práctica en la cara b de ‘Girlfriend Island‘, en el remix de ‘Candy‘:

El pasado nos alcanzará

Frankie Rose – “Know Me” from Urban Outfitters on Vimeo.

Interstellar no supone tampoco una ruptura definitiva con su pasado, aunque donde no corta los cabos es donde Frankie Rose menos me interesa. ‘Know Me‘ es el primer single del disco, y el más indie-straight: hace lo que ya hacía en Frankie Rose & The Outs (2010), su debut, pero pasándolo por ese nuevo filtro de la producción. Por desgracia, la cosa se le queda allí, en esa canción y en alguna más, como a Wild Nothing: en poca cosa.

Si el nuevo enfoque está bien y el anterior está bien, es raro que falle en la intersección de ambos. Pero hay que dejar claro que el anterior disco estuvo bien. Frankie Rose tuvo en 2010, por ejemplo, uno de esos himnos instantáneos que tan bien se le dan, ‘Girlfriend Island‘. Y claro que Frankie Rose & The Outs era terriblemente Slumberland Records, un disco que no se salía para nada de lo que se esperaba de él. Pero el molde, el aspecto de canciones como ‘Little Brown Haired Girls‘ o ‘You Can Make Me Feel Bad‘, era bastante superior al de cosas como Best Coast, siempre alabada, siempre mediocre.

Dice Frankie (en ABC):

“Creo que hay momentos en los que Interstellar tiene pedacitos de cada proyecto del que he formado parte: un sonido de guitarra, una batería, un sentimiento o una sensación. Me he servido de toda mi experiencia y la he llevado a este disco.”

Es uno de los Frankenstein del año, el único hecho con piezas, con trozos de carne, de otro Frankenstein anterior. Un monstruo de cara amable y hits escondidos que no aclaran la duda de hacia dónde corre Frankie Rose. Porque parece claro que volverá a cambiar de idea y a pensar que lo de Interstellar se puede hacer de otra manera.

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