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Los 50 mejores discos de electrónica del siglo XXI (Parte I)

Tarde pero llegó. La lista de los 50 mejores discos de electrónica del siglo XXI ya está en Hipersónica tras un buen tiempo que me ha llevado hacerla y elegir qué álbumes meter y cuáles dejar fuera. Las decisiones de este tipo siempre son difíciles, así que un gran número de artistas se han quedado fuera, pero los que están aparecen por méritos propios.

Criterio personal, filias y fobias y todas las justificaciones previas que ya hemos leído mil veces cuando se busca defender algo. Para mí la primera década del 2000 dio grandes discos, los géneros siguieron creciendo y dividiéndose sin fin, hasta generar tantas divisiones y propuestas que es imposible identificar.

La música electrónica sigue igual de viva que siempre. Nada de posturas negativistas o apocalípticas. Aquí va la prueba con 50 álbumes que tienen algo especial que contar y han marcado un momento concreto.

50. Goldfrapp – Felt Mountain (2001, Mute Records)

Goldfrapp, Felt Mountain portada

Tras el período de formación con Tricky, con quien colaboró en su mejor obra, Maxinquaye (1995, Island) y hasta con Orbital un año antes, en Snivilisation (1994, FFRR), al que le siguió The Middle Of Nowhere (1999, FFRR), Alison Goldfrapp estaba decidida a dejarse de colaboraciones y despuntar por sí misma de la misma manera que sus amigos lo estaban haciendo.

Es cuando aparece Will Gregory, que también conocía bien lo que se estaba cociendo en la escena de Bristol, de donde era originario. Portishead fue uno de los grupos con los que colaboró en ese momento. La pareja estaba formada (se dice que tras la escucha de la maqueta de ‘Human‘ por parte de este segundo, quien quedó prendado de Goldfrapp en el apartado musical).

Con tal bagaje no sorprende que Goldfrapp, con nada menos que con Mute Records de la mano, publiquen Felt Mountain (2000) bebiendo de estas influencias y del sonido que ya había triunfado a nivel mundial: el Trip-Hop. En ‘Human’ Alison recurre a la escuela (imposible) de Tina Turner, el inicio de ‘Lovely Head‘ es impecable en su manera de continuar la estela de Portishead pero con otra voz, y entre otros temas, ‘Utopia‘ aportaba algunas líneas más movidas que evitaban la monotonía del disco.

Una maniobra muy inteligente y que luego no lograría superar en su transformación al Electropop de moda. ¿Pudo ser Felt Mountain producto de la hegemonía del Trip-Hop? Es muy probable, aunque luego ha habido singles que nos siguen ofreciendo a una buena Alison Goldfrapp.

Una canción: ‘Lovely Head‘ (YouTube): el inicio que recordarás por mucho tiempo que no lo hayas escuchado.

49. Daft Punk – Discovery (2001, Virgin Records)

Daft Punk, portada de Discovery

Cuatro años tras su obra maestra, Homework (1997, Virgin), Daft Punk parecía que tenían vértigo o se cuidaban la espalda demasiado ante una posible segunda jugada que no les conllevase las mismas alabanzas que su trabajo de debut. Es difícil ponerse en la piel de ellos, o pensar como sus robots ficticios, pero si uno elabora un álbum donde todos son hits ¿qué queda?

La respuesta podría darla Brian Wilson con sus The Beach Boys, aunque aquí también entraron en juego The Beatles con Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band (1967, Parlophone). El caso es que Discovery (2001, Virgin) se publica cuatro años más tarde y con la sombra del rascacielos anterior. Los franceses habían cambiado su terreno sonoro pasando del House al Disco, mucho antes de que esta moda volviese a asomar como lo hizo a finales de la década.

Yo aún recuerdo la sensación de ponerlo el primer día: ‘One More Time‘ con el bucle de inicio dando paso a lo que iba a ser un hit enorme. La letra era lo de menos, lo que importaba era ese bucle que se ocultaba entre los bajos rotundos e impecables, con aíres houseros. Llegado a la mitad la bajada propia del Trance y poco a poco subiendo al fondo. Las ganas de que rompiese eran máximas y una voz bajo los efectos del vocoder es la que mantiene la intriga. Minuto cuatro y la subida es un hecho. El álbum ya tenía su hit y yo no necesitaba más.

Tras él llegaban ‘Aerodynamic‘ con la lección de los riffs del Rock muy bien aprendidos, ‘Digital Love‘ dando paso al otro hit de la casa, ‘Harder, Better, Faster, Stronger‘. Vale que hay mucha paja (’Something About Us‘) pero la recta inicial es de tan alto nivel y se adelantaba a tanto Electro-Pop de fórmula fácil llamado MGMT o similares, que Discovery merece su reconocimiento.


Una canción: ‘One More Time‘ (DailyMotion): el hit perfecto para encumbrar.

48. A Guy Called Gerald – Proto Acid: The Berlin Sessions (2006, Laboratory Instinct)

A Guy Called Gerald, portada de Proto Acid: The Berlin Sessions

Lejos queda el estallido del Acid a finales de los 80 con Manchester como capital europea, aprendiendo muy rápido los sonidos importados desde Chicago, no por gusto, sino por necesidad, ya que los artistas estadounidenses gozaban de más prestigio y público en la Vieja Europa que en su país natal. Casi como haciendo homenaje a los diez años desde que se publicase ‘Acid Tracks‘ de Phuture, A Guy Called Gerald retomaba el sonido con el que empezó.

La época con 808 State quedaba también lejos. Con ellos había firmado la mejor etapa del conjunto que luego no sabría reponerse tras su salida y en Proto Acid: The Berlin Sessions (2006, Laboratory Instinct) es precisamente el momento que se revive. No buscamos un nuevo ‘Voodoo Ray’ porque no lo hay, es casi imposible lograr otro corte igual con esas características. Lo que nos encontramos son pequeños temas directos, que en su mayoría no superan los dos o los tres minutos, y que podrían hallarse entre medias del Deep House y el Acid que después se cubriría con voces.

Un cóctel de casi una hora. Perfectamente articulado, donde más que cortes individuales parece una única bomba. La filosofía está clara: hacer bailar a la pista de baile con una mezcla hecha en vivo. Otra prueba de que los viejos sonidos siempre están vigentes.

Una canción: ‘Bass-o-Tran‘: años después se sigue flotando con los mismos ritmos.

47. Björk – Vespertine (2001, One Little Indian)

Björk, portada Vespertine

La menuda islandesa, de apariencia fantástica, fruto posiblemente de un cuento de Tolkien aún inédito, siempre ha ido a la vanguardia de cualquier escena y para sorpresa de muchos ha acabado triunfando comercialmente con ellas (¿siempre tiene que haber un “bicho raro” en la industria para vender?). En el 2001 Björk iba a cerrar otra época de su carrera por todo lo alto con Vespertine (2001, One Little Indian).

Tras ella tres discazos (Debut, Post y Homogenic). Otro Pop era posible. Posiblemente sea de las artistas actuales que mejor han sabido incorporar la electrónica a su discurso y no su discurso a la electrónica con bases absurdas y repetidas. En Vespertine la islandesa de apellido impronunciable volvía a confirmarse con un álbum calmado, aportando a los temas buenas bases de una IDM muy accesible, Ambient que entraba a la primera escucha y su voz tan especial, que en posteriores álbumes sería el camino a seguir.

Como si de una casa de muñecas de porcelana que se tocasen con cuidado, para evitar romperlas, Björk elegía sus singles: ‘Hidden Place‘, donde aún había rastros del Trip-Hop de la primera época; ‘Pagan Poetry‘ con la fuerza que sólo ella consigue dar a esos versos, que consigue firmar un tema magnífico, difícil de superar; y ‘Cocoon‘, la calma de una artista que no tiene prisa por presentar su propuesta. El conjunto ya te sumerge en su mundo y no sales de él, si es que no te habías adentrado en él con los álbumes anteriores.


Una canción: ‘Pagan Poetry‘ (YouTube): el trance y la intensidad se resume en un verso “I love him, I love him“.

46. Ellen Allien – Berlinette (2003, BPitch Control)

Ellen Allien, portada Berlinette

Berlín ha vuelto a ser una de las capitales de la música electrónica de la década anterior. A la larga tradición de vanguardias que ha albergado se le han sumado otras que ocupan algunos puestos en esta lista. BPitch Control ha sido uno de los sellos que merecen el reconocimiento por su catálogo en la pasada década y sobre todo por su jefa, Ellen Allien.

La berlinesa, conocida de nacimiento como Ellen Fraatz, lleva en la electrónica más de dos décadas y ha aportado a la escena sonidos que luego se han convertido en modas a nivel masivo. Aparte de jugar con el Techno y experimentar con él, Ellen Allien es uno de esos nombres que ha logrado que la etiqueta Electroclash no suene a rancia o a un pastiche que carga a la segunda escucha.

Berlinette (2003, BPitch Control) fue su segundo largo, donde mantuvo precisamente este sonido y juega durante once temas con la barrera del Techno y el Electro que compañeros de nacionalidad como DJ Hell también abordarían, aunque con más hincapié en este último sonido. Casi una hora donde el tópico de que la electrónica no es para álbumes largos cae por sí solo. Aquí aparece la lección aprendida del Rock, del Techno anterior y del Disco y el Electro. Todo unido y dispuesto para mejorar el género con nuevos sonidos.


Una canción: ‘Sehnsucht‘ (YouTube): Disco y Techno en busca de las atmósferas que vendrían años más tarde.

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