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Los 50 mejores discos de electrónica del siglo XXI (Parte VII)

Empieza el descenso en canoa. A riesgo de acabar en los cocodrilos que algunos prometieron si algunos álbumes no aparecían en los primeros puestos, la lista de los mejores discos de electrónica del siglo XXI sigue su curso.

Vamos con los veinte últimos puestos.

20. Kid Koala – Carpal Tunnel Syndrome (2000, Ninja Tune)

Kid Koala portada Carpal Tunnel Syndrome

Good morning, houseplants. Yes, it’s wake-up time“. Dicho fragmento pertenece a ‘Music For Morning People‘ uno de los vibrantes temas que componen el álbum Carpal Tunnel Syndrome, trabajo de debut en largo del canadiense Kid Koala y una de las cimas del estilo Turntablism de la década.

De curioso título (Síndrome del túnel carpiano), lo que en su día fueron unas mquetas, unas mixtapes caseras en formato demo (en 1996 se publicó una parte bajo el nombre Scratchcratchratchatch), o un anticipo en formato 10” (Scratchappyland) gracias a Ninja Tune, años más tarde se publicó en un álbum de nuevo con Ninja Tune y con cualquier tipo de alabanza bajo el brazo.

Carpal Tunnel Syndrome es una muestra perfecta del domino de los platos, de la técnica del sample y sobre todo, de lo más difícil: el ritmo, que no decae en ninguno de los 14 cortes. Entre medias nos encontramos con guiños en broma que nos dejan frases como éstas: “If you’re driving tonight, do be careful“ o “you sure you want to play bridge, or you got another one of those crazy sound effects records you want to show off?“ ambas pertenecientes a ‘Fender Bender‘, una de las canciones con más gancho del trabajo.


Una canción: ‘Music For Morning People‘ (YouTube): el disco de vinilo al rojo vivo.

19. Luomo – Vocalcity (2000, Force Tracks)

Luomo, portada Vocalcity

La década de los 80 en Chicago fue de los mejores momentos que la música electrónica ha tenido. El House surgía como derivación de la música Disco y se abría ante todo el mundo (poco a poco) un nuevo sonido electrizante. Hoy, 20 ó 30 años después, ese sonido sigue revisándose con tanto acierto como en aquellos días por gente como Luomo, el proyecto del genio Sasu Ripatti.

Ripatti ha sido uno de los personajes más activos e influyentes de la pasada década gracias a sus varios proyectos, colaboraciones (ya entró en la lista con Moritz von Oswald Trio) pseudónimos, de los cuales me quedo con Luomo gracias a esa recuperación del Deep House que Fingers Inc. encumbraron hace décadas.

En Vocalcity (2000, Force Tracks) aporta la visión más bailable al margen de sus gustos por el Ambient y los terrenos experimentales. Gracias al apoyo en voces femeninas suaves y ritmos que no ocultan la formación en la escuela de Chain Reaction (al final todo es Dub), este álbum logra hits directos a la pista de baile, hits que juegan con los bajos como si fuesen hilos invisibles, bajos que vuelven a hablar de sexo y de ritmo.


Una canción: ‘Market‘: Chicago, Berlín, sonido profundo y reducido a la vez. House, con mayúsculas.

18. Fever Ray – Fever Ray (2009, Rabid Recors)

Fever Ray, portada Fever Ray

Tierras nórdicas, un frío horrible, mínimas horas de luz del día, dominio de la noche, sociedad casera y mucho tiempo para uno. Si a todos estos condicionantes les sumamos la experimentación de The Knife podríamos desgranar una pequeña parte de Fever Ray.

Karin Dreijer Andersson aprovechó el momento de descanso tomado en su principal proyecto junto a su hermano para deslumbrar a todos desde la más completa oscuridad, intimista y devastadora a partes iguales. En diez canciones explora los temas de la vida diaria, desde amor a amistad, desde sueños a pesadillas.

Ya el inicio con esos versos sonando de manera solemene diciendo: “give me more, give me more“ llegan a cortar la respiración. Bases desnudas, Ambient y Experimental de nuevo viéndose desde el Pop pero con un ojo en el Industrial más accesible. Y así, con una propuesta nada cercana logró publicar seis singles de las 10 canciones que contiene el álbum. Una experiencia que emociona.


Una canción: ‘Keep The Streets Empty For Me‘ (YouTube): “we were hungry before we were born“.

17. Matmos – A Chance to Cut is a Chance to Cure (2001, Matador)

Matmos, portada A Chance to Cut is a Chance to Cure

Siempre he admirado los proyectos que lo mismo que te muestran la cara más dura del sonido en el siguiente tema parecen las hermanitas de la caridad ayudando a los necesitados. Matmos tiene esas dos caras, la amable, la que se marca gracias a samples externos un tema maravilloso como ‘Spondee‘ y al instante deja caer ‘For Felix (And All the Rats)‘.

Experimentación sin tener un corsé cerrado donde las ideas tengan que estar comprimidas dentro del armazón, sin apenas respirar y provocando, sugiriendo que ahí hay más de lo que se escucha, pero al final sin desanudar los cordones.

A Chance to Cut Is a Chance to Cure (2001, Matador) es una de las muchas muestras de la carrera de los estadounidenses. En ascenso, sin fallos y menos aún, sin miedos a la hora de abordar el sonido y estar pensando si lo suyo es una evolución del Industrial o por el contrario están haciendo Glitch o Techno. Da igual, en cada corte es un grupo nuevo y eso hoy en día vale su peso en oro.


Una canción: ‘Spondee‘ (YouTube): la naturaleza muerta de Matmos.

16. Zomby – Where Were U in ’92? (2008, Werk Discs)

Zomby, portada Where Were U in '92?

El tópico del aprendiz superando al maestro en la electrónica no sólo se ha dado, como es lógico, sino que ha sido uno de los motores que han propiciado la evolución de la escena. Mientras los maestros pinchaban en sitios restringidos para menores, los adolescentes soñaban con suplir un día a su gurú. Pasó con el House, con el Techno y así hasta hoy en día, con Zomby y demás productores de la nueva hornada.

El Hardcore surgió precisamente de esta manera a finales de los 80, acelerando los ritmos que el Techno traía. Más de 20 años después un joven productor llamado Zomby mira hacia atrás y se marca una obra maestra, Where Were U In ’92? (2008, Werk Discs), que de haberse publicado en el estallido de la escena estaríamos hoy hablando de un clásico.

Al margen de revivals flojos y de pose, Zomby homenajea a los pioneros incluso dedicándoles el disco (desde A Guy Called Gerald a The Prodigy, pasando por nombres actuales) y manteniendo las técnicas de producción de 1992 mediante un Akais2000 y un Atari ST con Cubase. ¿El resultado? Una auténtica bomba que estalla al inicio y no abandona hasta el final.

Pianos, bocinas, voces, bpms acelerados… todos los recursos del primer buen Hardcore unidos en una ristra de singles única.


Una canción: ‘Fuck Mixing, Let’s Dance‘ (YouTube): are youuuuuuuu zomby?

Los 50 mejores discos de electrónica del siglo XXI

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