Sigue a Hipersónica

Los 50 mejores discos de electrónica del siglo XXI (Parte X)

En la última entrega habíamos dejado la lista de los 50 mejores discos de electrónica del siglo XXI a punto de llegar al final. Faltaba el top 5, ese por el que algunos ya preguntabais cuándo saldría. Ha tardado debido a fallos no previstos pero por fin está aquí.

La lista llega a su fin (o no…). Y como no podía ser de otra manera, el top se reinventa, las propuestas son tantas que era imposible elegir y desechar el resto. Al final los puestos son lo de menos, muchos álbumes merecerían estar más arriba o más abajo. El único objetivo es que nos quedemos con algunos nombres y compartamos nuestros gustos.

Lo dicho: ¡a mí la guardia!

5. The Field – From Here We Go Sublime (2007, Kompakt)

The Field, portada From Here We Go Sublim

Largos desarrollos directos para volar. Bucles que se suceden entre sí creando una sensación escapista gracias a los beats del Techno más sideral. Eso sí, el viaje implica calma. Cero turbulencias. Asiento en primera clase, butacas reclinables, una buena cerveza (a sustituir por la bebida favorita de cada uno) y a disfrutar escuchando la música sin hacer nada.

Bajo estas condiciones el debut de Axel Willner, From Here We Go Sublime (2007, Kompakt), se disfruta como debe ser. Discazo. De nuevo Minimal Techno pero con los recursos del Trance bien aprendidos en temas como ‘The Deal‘ donde el bucle entra en una repetición larga mantenida hasta que ya al final rompe arriba. 10 minutos de mantra electrónico para divagar.

Kompakt es el sello elegido para la publicación. Con referencias como ésta, la discográfica alemana se ha posicionado como una de las mejores de la pasada década. Aquí The Field añade un nuevo grano de arena sideral a la escena que en los últimos años tanto ha explotado este sonido, tanto desde el Techno como desde el Nu-Disco rejuvenecido.


Una canción: ‘The Little Heart Beats So Fast‘ (YouTube): beats cortados en pequeñas lonchas para consumir.

4. Boards of Canada – Geogaddi (2003, Warp Records)

Boards of Canada, portada Geogaddi

Todos los vaticinios catastrofistas de que los artistas que dominaron la electrónica de la década de los 90 no mantuvieron la calidad en la siguiente década vuelven a verse destruidos con Boards Of Canada. Los escoceses no sólo no tuvieron miedo de su álbum de debut, esa joya llamada Music Has the Right to Children (19998, Warp), sino que incluso se atrevieron a igualarla en Geogaddi (2002, Warp).

De nuevo un dúo (Mike Sandison y Marcus Eoin) procedente de un paraje alejado, al norte de Europa, Edimburgo, Escocia, con un estilo de vida aislado dentro de lo que cabe. No creo que sea ninguna casualidad que haya varios nombres dentro de la lista con estas características ya que es el contexto ideal para según qué música.

Segundo largo, la oscuridad impregna todo, 24 cortes, más de 1 hora de duración y un tempo detenido y pausado para recrear el ambiente que Boards Of Canada han logrado firmar como marca representativa. Psicodelia bajo capas de IDM y música experimental. Las varias posibilidades de interpretación que deja el título y los temas los dejo para cada uno.


Una canción: ‘Music Is Math‘ (YouTube): fórmulas, matemáticas e imaginación.

3. Redshape – The Dance Paradox (2009, Delsin / Present)

Redshape, portada The Dance Paradox

The Dance Paradox (2009, Delsin / Present) es digno del primer puesto al igual que la mayoría del resto de los álbumes que aquí se encuentran. La relevancia, que apenas tenga un año de vida y por tanto, la influencia reducida que aún ha supuesto, ha conllevado a que Redshape comparta puesto con Herbert en un top duplicado como los panes y los peces.

Junto con Shackleton, Redshape firmó uno de los mejores trabajos del año pasado. Aquí el Dubstep pasa definitivamente de ser el género de moda, de ser una etiqueta llamada Wonky, a unirse con el buen Minimal Techno de esta década pasada, lo que Redshape mejor sabe hacer.

Sebastian Kramer se pone la careta propia del fantasma de la ópera y nos deleita con unos bajos dignos de Plastikman y con el Dub de Jamaica llenando todas las bases sin posibilidad de salida. Si Chicago aún está presente para el mejor House de hoy en día, Detroit y su camarilla son revisitados una y otra vez, eso sí, siempre pasando por Kingston.


Una canción: ‘Seduce Me‘ (YouTube): erotismo in crescendo.

3. Matthew Herbert – Bodily Functions (2001, Studio !K7)

Matthew Herbert, portada Bodily Functions

Clase y elegancia. Matthew Herbert es uno de los grandes de la escena electrónica de hoy en día por su gran habilidad por tocar cualquier sonido y convertirlo en algo único. Tanto es así que tiene hasta su propio método para hacer música en el que se incluye la negativa a usar un mismo sample más de una vez. Y eso en electrónica es un condicionante importante.

Herbert tiene dos caras como toda persona: una es la destructiva, la perversa, la que firma con alias para ocultarse de la sociedad. De esta manera conocemos a Doctor Rockit, a Radio Boy y a Wishmountain, entre otros. Tres ejemplos para los amantes de los sonidos difíciles. Y la otra cara es la buena, la amable, la que transpira amor.

Bodily Functions (2001, Studio !K7) es el reflejo de esa cara. El reflejo de cómo una persona puede transformar a un amante de los ruiditos más extraños y extraídos hasta de bolsas de patatas, con teorías políticas incluidas (Country X), y llevarlo a bailar al ritmo del Jazz más suave.

Es la transformación que Dani Siciliano, cantante de Jazz y pareja del músico inglés supone en la carrera de Herbert, dando a luz un trabajo increíble. Herbert entiende bien el estilo de música de su pareja, para no variar, y al final lo lleva a su terreno. De nuevo, la joya está pulida y lista para ser incrustada en un anillo. Esta vez sin espinas, bien pulido para que cualquier oído quede embaucado con sus sonidos.


Una canción: ‘The Audience‘ (YouTube): el cambio de ritmo que cambia el color de un día.

2. Four Tet – Rounds (2003, Domino Records)

Four Tet, portada Rounds

Una mente brillante y un don para conseguir de sonidos minimalistas auténticas obras de arte. Así es Kieran Hebden. También británico y también con pasión por el Jazz, del cual coge buena parte de los ritmos, en especial en su primera época, más ornamentada, a la par que experimental.

Si ahora mismo se encuentra bebiendo entre el Techno, Ringer (2008, Domino), y el House más soñador, There Is Love In You (2010, Domino), en un primer momento los pasos fueron otros. Había más experimento en cuanto a procedencia de sonidos, las canciones eran más ricas en matices de todo tipo y al final del álbum quedabas tan feliz por el viaje hecho, que el botón de repetir estaba marcado sin pensártelo dos veces.

Un mundo de fantasías, de fotografías borrosas, como en la portada de Pause (2001, Domino), donde cada uno puede soñar e imaginarse su realidad ficticia. IDM más allá de la propia etiqueta. Parajes de ensoñación para una vida que circula más deprisa que los temas de Hardcore. Rounds (2003, Domino) no tiene un sitio exacto donde desarrollarse.


Una canción: ‘Unspoken‘ (YouTube): un título así no merece ser estropeado.

2. The Knife – Silent Shout (2006, Rabid Records)

The Knife, portada Silent Shout

Si Fever Ray es la cara oscura negra de Suecia con su proyecto en solitario, The Knife es el asesino a sueldo de la noche cuya arma da título al dúo compuesto por Karin Dreijer Andersson (posiblemente una de las divas de la escena de la pasada década) y su hermano Olof Dreijer. La fácil metáfora asociada al nombre es muy recurrente ya que cuando se escucha Silent Shout (2006, Rabid Records) yo siento esas punzadas.

El álbum abre con un bajo desnudo, repetido y apostando por los graves. Desde ese instante y hasta que ‘Still Light‘ (cuanto menos irónico para su sonido) cierre el trabajo, el Electro sigue demostrando que en buenas manos no es ese género menospreciado y que tanto se ha usado como radiofórmula. The Knife podrían ser unos Kraftwerk del siglo XXI salvando muchas distancias.

Single tras single. ‘Neverland‘ es un hit directo a la pista cuya historia, como la mayoría, contradice su ritmo. El Synthpop de ‘We Share Our Mothers’ Health‘ deja paso a la ‘Na Na Na‘ y al anticipo de lo que seria Karin en solitario con ‘Marble House‘ y al final llega la definición de su estilo en el arranque de ‘From Off To On‘:

We can not wait much longer We want happiness back We want control of our bodies Everything we’ve lacked I think I even liked it If the feeling was mine A little something about my body Is it the warmth inside


Una canción: ‘Neverland‘ (YouTube): otro mundo mágico en el que vivir para siempre.

Los 50 mejores discos de electrónica del siglo XXI

Parte I

Parte II

Parte III

Parte IV

Parte V

Parte VI

Parte VII

Parte VIII

Parte IX

Los comentarios se han cerrado

Ordenar por:

50 comentarios