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Lemmy mejores discos

Sigo avanzando con mi particular lista de los 50 mejores discos de metal de la primera década del siglo XXI, para meterme ya de lleno en la zona media de la tabla con los puestos que irán del 40 al 36. Una vez más, la variedad será la nota dominante en los álbumes seleccionados, como buena muestra de que el metal de esta pasada década se ha caracterizado entre otras cosas por su capacidad para llegar a la mayor cantidad de gustos posibles.

Confiando en que los próximos cinco discos sirvan también para ayudar a descubrir nuevas propuestas musicales y a comentar después la jugada entre todos, arranco nuevamente los motores del especial más duro que ha conocido Hipersónica.

40. Russian Circles – Enter (2006, Flameshovel)

Russian Circles

Los paralelismos entre Russian Circles y Pelican, banda también instrumental que ya ha aparecido anteriormente en esta lista, saltan a la vista desde el primer momento, pero la personalidad de este grupo de Chicago está a prueba de odiosas comparaciones. Es cierto que su sonido queda peligrosamente cerca del post-rock, tanto que he de admitir que han entrado en esta lista por los pelos.

Pero la fuerza de sus riffs es sin duda más metálica que rockera, y aunque es cierto que durante gran parte del álbum encontramos pasajes sonoros calmados y casi reflexivos, éstos se encuentra en fuerte contraste con momentos de verdadera tormenta instrumental. Composiciones imaginativas y con multitud de capas, pero que no llegan nunca al nivel de sobrecarga de otros grupos del estilo.

Un debut elegante, preciso, tenso como un arco a punto de ser disparado. Me he quedado con este disco porque me sirvió de acceso a la banda y eso ha hecho que siempre lo sitúe un peldaño por encima de lo que han publicado después, pero lo cierto es que tanto Station como Geneva son otros dos álbumes sobresalientes.

Una canción: están grandes en general a lo largo de todo el álbum, pero con ‘Death Rides a Horse’ (YouTube) depuran su técnica al máximo, dando lugar a un tema para enmarcar.

39. Hermano – Dare I Say… (2005, MeteorCity)

Hermano Dare I Say

Si alguno de los discos de Kyuss hubiera salido en esta década, tened por seguro que lo habría colocado en un puesto bastante alto de la lista; pero a falta de pan, buenas son las tortas que el vocalista John García y otros hijos del desierto empezaron a repartir con Hermano. Desde luego, si disfrutas con la banda que actualizó el stoner en los 90, esto es lo más parecido que vas a encontrar a ellos en activo actualmente.

Dare I Say…, el segundo que editaron, es lo que comúnmente se conoce como un disco de trallazos, una descarga de rabiosas balas que parecen salir disparadas de la pistola con la que nos encañonan cada vez que miramos su portada. Guitarras siempre llenas de arena que son capaces de sonar igual de bien en las canciones que van a toda pastilla y en las que sacan la vena más perezosa; es cierto que a veces se pasan un poco de machachones, pero es un pecado que les podemos perdonar.

Su primer esfuerzo, titulado Only A Suggestion, es también muy interesante aunque anda algo más flojo de pegada, y el tercer disco que se publicaría como ...Into The Exam Room nunca ha terminado de convencerme. En el punto medio entre ambos está la virtud de este disco rápido y directo que siempre nos invita a escucharlo de nuevo una vez que lo hemos terminado.

Una canción: ‘Quite Fucked’ (YouTube) contiene las dosis justas de mala baba, ritmos pegadizos y duración comedida para que se pegue a nosotros como una lapa en cuanto le demos al botón de reproducir.

38. The Fall of Troy – The Fall of Troy (2003, Lujo)

The Fall of Troy

Tres adolescentes con buenas guitarras, unos pocos días de vacaciones para grabar su primer disco en una sola toma y mucha fuerza que soltar. Esos son los ingredientes del debut de The Fall of Troy, una banda cuya historia ha sido más bien corta (anunciaron su ruptura el pasado mes de febrero) y no ha contado con una continuidad a la altura de este desgarrador estreno.

Tomando la semilla del mathcore plantada por grupos como The Dillinger Escape Plan, se lanzan a por temas extremadamente contundentes, donde consiguen que la técnica y la agresividad se den de la mano de una forma tan aplastantente efectiva, que da la sensación de que hubieran empezado a hacer esto muchos años antes. Pero no, simplemente eran jóvenes y brillantes.

Estructuras muy sólidas y cortantes, especialmente llamativas en una formación de tres piezas, donde también se permiten en ocasiones el lujo de jugar con momentos más calmados y accesibles, aceptables excepciones en un conjunto que es gasolina ardiendo de principio a fin. Mención aparte merece lo limpios que suenan todos los instrumentos, aun a pesar de la fuerza con la que son golpeados.

Una canción: ‘Rockstar Nailbomb!’ (YouTube) es una verdadera explosión con la que ponen toda la carne en el asador desde el primer segundo.

37. Strapping Young Lad – Strapping Young Lad (2003, Century Media)

Strapping Young Lad

La figura de Devin Townsend es fundamental en el metal de los últimos años, y como consecuencia de ello no sorprenderá a nadie que varias de sus propuestas tengan presencia a lo largo de esta lista. Por centrarnos en el caso que nos ocupa, que es el de su banda principal, podemos apreciar cómo por medio de Strapping Young Lad este músico ha dado ido dando cabida a sus múltiples inquietudes compositivas.

Dichas inquietudes van desde el progresivo más experimental hasta el metal más extremo, el cual se hace más que patente en este disco homónimo, tercero de la formación canadiense. El Townsend más salvaje, inestimablemente secundado por la percusión sideral de Gene Hoglan, despliega todo su armamento a lo largo de diez temas que son un verdadero mazo sonoro para las neuronas, capaz de reducir a escombros todo lo que se cruce a su paso.

Posiblemente estemos ante el disco en el que el canadiense se toma más en serio a sí mismo, y aunque su siempre singular firma se deja notar en ciertos momentos, las salidas de tono son mucho menos habituales y llamativas de lo habitual en él. Atronador de principio a fin pero extraordinariamente bien construido, sin duda es el Townsend ideal para quienes no sean amigos de las frivolidades en el metal.

Una canción: espero que no tengáis lesiones de cuello cuando os dispongáis a escuchar ‘Aftermath’ (YouTube), porque es imposible no mover la cabeza como un poseso al ritmo que imprime.

36. Neurosis – Given to the Rising (2007, Neurot)

Given to the Rising

Todos aquellos que a día de hoy alucinen con el trabajo de grupos como Mastodon, Isis o Cult of Luna, deberían ser conscientes de que en mayor o menor medida estas bandas tienen una deuda enorme con Neurosis, una de las formaciones más influyentes del metal de las últimas décadas. A pesar de su papel determinante en el devenir del género, los californianos no han gozado nunca del reconocimiento entre las masas que han recibido muchos de sus discípulos.

Con un cuarto de siglo de música a sus espaldas, esta formación ha tenido tiempo de cambiar y crecer mucho, muchísimo; poco queda ya del punk salvaje de sus primeros esfuerzos en este disco donde todo es control, arquitectura, oscuridad y claustrofobia. Given to the Rising se compone de paisajes que se cierran en torno a ti y te poseen por completo, lenta e inexorablemente.

Se nota que Neurosis están de vuelta de todo a estas alturas de la vida, y mientras otros se dedican a hacen experimentos con gaseosa para ver qué sale, ellos hacen que el sonido se adapte completamente a sus deseos, con un dominio absoluto que les convierte en maestros allí donde abundan los aprendices. Una muestra de madurez bien llevada en toda regla.

Una canción: poniendo sobre la mesa ‘Given to the Rising’ (YouTube) creo que no hace falta decir nada más; sencillamente pasa sobre ti como una rueda de molino.

Los 50 mejores discos de metal del siglo XXI

Parte I, Parte II

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