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Metal Tokio Hotel

Decía uno de nuestros lectores en los comentarios de la tercera parte de este especial que me estoy saliendo de cualquier lista convencional, y tengo que admitir que razón no le falta, aunque en ningún momento fuera esa mi intención inicial. Está claro que este repaso a mis 50 mejores discos de metal del siglo XXI no está siendo el monográfico ideal para los más puretas del metal, pero mi principal objetivo en todo momento está siendo intentar plasmar en 50 discos cómo he vivido yo el género durante la última década.

Eso implica valoraciones muy personales, motivadas en buena medida por cómo mi forma de entender la música ha ido cambiando a lo largo de estos diez años, lo cual es cierto que está produciendo resultados de lo más atípicos. Puedo decir también que conforme nos vayamos acercando a los puestos altos, la cosa se irá normalizando y tendiendo más a lo previsible, pero siempre quedará hueco para las sorpresas, alegrías y decepciones durante los puestos que quedan por desvelar.

35. Lamb of God – Ashes of the Wake (2004, Epic)

Lamb of God Ashes of the Wake

Lamb of God siempre han gozado de un lugar especialmente destacado entre ese grupo de bandas que representan el cambio generacional de estos años, con el paso de los grandes nombres del heavy de los 80 y los 90 en favor de estos herederos suyos que todo se lo deben. Una de las principales características de esta nueva hornada, es que no han necesitado inventar nada completamente rompedor para su funcionamiento, caso que representa a la perfección este grupo.

Los de Virgina ha sido siempre fieles y respetuosos a sus antecesores, y su principal objetivo desde que se hacían llamar Burn the Priest hasta hoy en día, espacio de tiempo en el que han editado hasta seis discos, ha sido hacer el mejor metal posible sin tirar de artificios ni extravagancias. Eso les ha llevado a través de un estupendo proceso de maduración que dio un gran paso con Ashes of the Wake.

No es difícil reconocer aquí los riffs corrosivos de los grandes del thrash, que se asocian a la perfección con las voces cargadas de mala leche de Randy Blythe, quien demuestra ser capaz de ir más allá del típico cantante gutural entregando un trabajo equilibrado e impecable. En conjunto, nos encontramos ante un disco sólido, de puro músculo, donde Lamb of God demuestran claramente que su fama no es en absoluto inmerecida.

Una canción: ‘Now You’ve Got Something to Die For’ (YouTube) es puro fuego musical extendiéndose en todas las direcciones.

34. Down – Down II: A Bustle In Your Hedgerow (2002, Elektra)

Down II A Bustle in your Hedgerow

Lo que empezó siendo como un proyecto totalmente secundario de Phil Anselmo y unos cuantos amigos cuando a principios de los 90 aún le quedaba mucho por hacer con Pantera, ha acabado convirtiéndose en el principal foco del vocalista en este siglo, gracias al cual hemos podido disfrutar de dos discos absolutamente inmensos durante estos años.

A Bustle in Your Hedgerow se vio muy afectado en su lanzamiento por la larga sombra que proyectaba NOLA, su debut, pero el tiempo ha acabado poniendo en su sitio a un disco donde la banda vuelve a mostrarse absolutamente enorme, poderosa y capaz de dominar el sonido a su antojo. La alineación se “panterizó” un poco más con la entrada del bajista Rex Brown en sustitución de Todd Strange, y durante el mes de grabación las drogas y el acohol fueron el principal combustible que les hizo funcionar.

Su sludge se hace un poco menos denso porque el blues gana peso en la mezcla, pero esa fuerza lenta e implacable que es su principal marca de identidad sigue estando perfectamente presente a lo largo de la grabación. Una corriente constante de fondo que, tras una fachada de tempos lentos y sobrecargados, es pura energía dispuesta a estallar en cualquier momento.

Una canción: ‘Ghost Along the Mississippi’ (YouTube) es metal en su esencia más pura, rotunda y musculosa. Una de esas canciones que son capaces de justificar por sí solas discos enteros.

33. Emperor – Prometheus: The Discipline of Fire & Demise (2001, Candlelight)

Emperor Prometheus

Reconozco que el black metal nunca ha estado entre mis preferencias, y de ahí la poca presencia que el genero tendrá a lo largo de esta lista. No obstante hay unos cuantos exponentes dentro de esta brutal rama que consiguen despertar especialmente mi atención, y el trabajo de Ihsahn en Emperor siempre me ha parecido de lo más destacado.

Más aún si como en este caso, el cuarto y último disco de esta formación, el black metal adquiere un tinte más digerible con la ayuda de elementos progresivos, que casi llegan a imponerse por completo para hacer de Prometheus: The Discipline of Fire & Demise un álbum que se desmarca claramente de sus predecesores. Eso no impide que las señas de identidad de la banda sigan estando ahí presentes, pero llevadas ahora a un plano mucho más técnico y elaborado.

Podemos decir por tanto que con este trabajo, Ihsahn estaba dando un paso definitivo hacia las experimentaciones progresivas en solitario que ha realizado durante este siglo, igualmente interesantes aunque quedando quizás un punto por debajo del descomunal despliegue que firma como despedida de la formación que le llevó a la fama.

Una canción: ‘The Eruption’ (YouTube), sinfónica introducción al disco que no tarda en convertirse en una verdadera erupción sonora de complejas y potentes capas.

32. Pantera – Reinventing the Steel (2000, East West)

Reinventing the Steel

Más de uno se estará echando las manos a la cabeza por esta inclusión en la lista, pero con esta decisión quiero romper una lanza en favor de Reinventing the Steel, disco que en mi opinión ha sido fuertemente infravalorado desde el día de su lanzamiento. Y es que Pantera, al menos desde la entrada de Anselmo, fueron siempre una formación vanguardista e innovadora.

Lo curioso es que algunas de sus facetas innovadoras son aplaudidas con entusiasmo por la práctica totalidad de amantes del metal, y otras son despreciadas hasta la extenuación por buena parte de ellos. No se me ocurre por tanto mejor título que el que decidieron ponerle a su disco de despedida, el cierre de una década (contando a partir del Cowboys from Hell) donde este cuarteto reinventó el acero.

En los comienzos de este siglo, Anselmo ya estaba física y mentalmente más fuera que dentro de la banda, más implicado en proyectos como Down (que de forma no intencionada han venido a coincidir en este artículo), pero una banda tan mítica como Pantera se merecía una despedida a la altura de su nombre. No es su mejor disco en absoluto y flojea en muchos puntos, pero incluso en horas bajas estos monstruos del metal son capaces de dejar a la altura de meros principiantes a cualquiera que se cruce en su camino.

Una canción: Si encontráis a un guitarrista vivo sobre la Tierra capaz de hacer algo superior a lo que Dimebag Darrell hace en ‘Revolution is my Name’ (YouTube), me avisáis.

31. Isis – Oceanic (2002, Ipecac)

Isis Oceanic

Ya se ha hablado de Isis en los comentarios de anteriores entregas de este especial, y para mi sorpresa se ha dudado de si su estilo era merecedor de formar parte de una lista metálica. Como podéis comprobar, mi respuesta es que indudablemente sí, y de hecho veo en ellos a una banda clave en la evolución del género duro durante esta década.

A pesar de ser su segundo esfuerzo, Oceanic es el disco que representa el despegar de Isis como la formación avanzada e influyente que ha sido durante estos años, situándole en el plano del culto entre los amantes del metal más experimental. Hasta Mogwai se sintieron atrapados por la atracción magnética de este álbum, razón por la cual les invitaron a girar con ellos.

Un álbum conceptual con una historia trágica que queda reflejada en la crudeza con la que se aplican instrumentalmente, cruzando con una maestría incuestionable a Neurosis con pasajes y atmósferas propias del post-rock, y aplicándole a todo una capa totalmente distintiva que sirvió para sentar formalmente las bases de lo que hoy en día conocemos como post-metal. En esencia, Isis dan lugar a un disco atrevido, pensado y trabajado al detalle, pero sólo apto para mentes abiertas a ir más alla de los convencionalismos.

Una canción: estamos ante un disco donde sus cortes sólo tienen sentido como parte de un todo, pero no de forma aislada, así que lo mejor que os puedo ofrecer es el tema de apertura, ‘The Beginning and the End’ (YouTube) para que luego vosotros ya descubráis el resto.

Los 50 mejores discos de metal del siglo XXI

Parte I, Parte II, Parte III

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