Síguenos

Bon Jovi is love

Ha llegado el momento decisivo, pues por mucho que los puestos medios tengan su gracia, ya se sabe que donde una lista verdaderamente se la juega es en los escalones altos. Hoy por fin entramos en el top 10 de mi selección personal de los 50 mejores discos de metal del siglo XXI, llegando por tanto el final de un especial que ha servido para que el sonido más potente sea protagonista en Hipersónica durante varias semanas.

Como podréis ver a continuación, muchas de vuestras previsiones para los diez últimos peldaños de la lista han sido acertadas, algo que en cierto modo es lógico si tenemos en cuenta que mis filias y fobias son bastante conocidas por quienes lleven ya un tiempo siguiendo este blog. No obstante, también os digo que aún hay sitio para alguna que otra sorpresa, e incluso para el amor, como reclama el amigo Bon Jovi.

10. Mastodon – Blood Mountain (2006, Reprise)

Blood Mountain

Si Mastodon dieron un paso de gigante desde Remission a Leviathan, con Blood Mountain directamente dieron un salto completo hasta un nuevo nivel de calidad. La aceleración de sus riffs les sirvió para empezar a desembarazarse de la etiqueta sludge, y el aumento de la complejidad de sus estructuras les metió de lleno en la élite del terreno progresivo.

A pesar de ello, estamos ante un disco que se aleja en muchos sentidos de los tópicos del género, como demuestra el hecho de que todas sus canciones oscilan entre los tres y los cinco minutos de duración. Así pues, nos encontramos con dosis rápidas de un sonido que no es en absoluto directo, conformando así un álbum en cierto modo contradictorio, pero quizás por eso mucho más excepcional que la media.

Un sonido rico, intrincado, lleno de pasajes imposibles en los que sería muy fácil perderse, pero sin dejar de lado en ningún momento la referencia brutal y demoledora de su segundo álbum. A estas alturas, los de Atlanta ya se habían hecho con un nombre a nivel internacional, como demuestra la participación en este álbum conceptual de músicos de la talla de Josh Homme (Queens of the Stone Age, Kyuss), Cedric Bixler-Zavala (The Mars Volta, At the Drive-In) o Scott Kelly (Neurosis), quienes realizan una gran aportación en sus respectivos papeles.

Una canción: ‘Capillarian Crest’ (Grooveshark) es el prototipo de canción de este disco, violenta, cambiante y con un punto excesivo que a mí personalmente me encanta.

9. Machine Head – The Blackening (2007, Roadrunner)

The Blackening

Con Through the Ashes of Empires, Machine Head volvieron a situar su música en el plano que nunca debieron abandonar, el de sus dos primeros y excelentes discos. El éxito comercial no les abandonó durante su coqueteo, guardando las distancias eso sí, con el nu metal; pero sus seguidores reclamábamos un regreso a ese estilo contundente y desbordante que fue la seña de identidad de la banda en sus primeros años, y como respuesta obtuvimos The Blackening.

No sólo consiguieron volver a sonar como nunca debieron dejar de hacerlo, sino que consigueron superar por muchos enteros cualquier cosa que hubieran grabado hasta entonces con un álbum maduro, soberbio, impecable de principio a fin. Canciones bastante largas por término medio, donde se hace un uso equilibrado y magistral de los ingredientes más básicos del metal para ofrecer un trabajo que no necesita inventar nada llegar al máximo nivel.

En su momento, el lanzamiento fue comparado con el de grandes álbumes míticos de la historia del metal, y a pesar de contar con sólo tres años, podemos hablar de él como uno de los grandes clásicos del género. Y no me cabe duda de que, con el paso de los años, The Blackening seguirá subiendo puestos en las valoraciones de los aficionados al sonido más duro.

Una canción: prácticamente todas las canciones de este disco hacen grande a la banda, pero siempre he sentido especial predilección por ‘Halo’ (YouTube).

8. In Flames – Clayman (2000, Nuclear Blast)

Clayman

El papel de In Flames durante esta última década ha sido secundario en el mejor de los casos, producto de una brusca y aparentemente irrecuperable caída en la calidad de sus lanzamientos. No obstante, por los pelos aún consiguieron meter en el siglo XXI una joya a la altura de sus grandes obras de los 90, cuando se conviertieron una formación esencial, influyente para una grandísima cantidad de grupos dentro y fuera de las fronteras suecas.

Clayman es por tanto el último gran disco de esta formación, para mi gusto un punto por encima de sus dos sobresalientes predecesores y casi a la altura de The Jester Race, lo cual son palabras mayores. Anders Fridén se muestra sencillamente insuperable en este trabajo, firmando posiblemente una de las mayores lecciones vocales de death metal melódico jamás grabadas.

Actúa así como principal referencia de un trabajo en conjunto excepcional, con canciones que pueden disfrutar incluso los oyentes menos habituados a estos niveles de rudeza, contando además con unos cuantos cortes que suenan poco menos que como himnos. Escuchándolo, se hace aún más doloroso ver cómo la banda apenas llega a ser a día de hoy una sombra de lo que fue.

Una canción: ‘Only for the Weak’ (YouTube) es uno de los temas más reconocidos de los suecos, y seguro que no os costará entender por qué cuando activéis el reproductor.

7. Opeth – Blackwater Park (2001, Music for Nations)

Blackwater Park

Por tercer artículo consecutivo, aquí me tenéis incluyendo a Opeth en esta lista, pero estoy seguro de que a nadie le extrañará tanta insistencia con los suecos comandados por Mikael Åkerfeldt. Eso sí, como podéis ver en esta ocasión he dado un importanto salto atrás en el tiempo, dejando la madurez de sus dos últimos discos para regresar a la época en la que aún estaban inventándose a sí mismos.

El fichaje del siempre genial Steven Wilson en el papel de productor les sirvió para dar el estirón definitivo, y partiendo de una base tan buena como Still Life, su último lanzamiento del siglo pasado, logaron con Blackwater Park la quintaesencia de su trabajo. Opeth han seguido produciendo maravillas durante esta década, pero para mí ninguna ha conseguido superar su quinto disco de estudio.

Pocas veces antes se había podido disfrutar de semejante demostración de dominio de las progresiones en torno al metal en su forma más pesada, permitiéndoles definitivamente lograr el reconocimiento internacional casi unánime que han mantenido hasta el día de hoy. Es cierto que con el paso de los años han conseguido encontrar un mayor equilibrio en su fórmula, depurándola aquí y allá para hacerla crecer aún más, pero Blackwater Park tiene ese toque de genialidad que lo sitúa un punto por encima de todo lo demás.

Una canción: me voy a quedar con ‘Bleak’ (YouTube) por su riqueza de matices, su atmósfera cambiante y su impecable presentación.

6. Tool – 10.000 Days (2006, Volcano)

10000 days tool

Para mi sorpresa, la conversación en el último artículo de este especial se convirtió en un interesante debate sobre si Tool debían o no ser entendidos como metal, una condición que si os soy sincero nunca se me había ocurrido negarles. Es más, para mí son una formación única dentro de esta rama de la música, clave para entender la evolución del género e imprescindibles para quienes busquen ese “algo más” que sólo unos pocos escogidos pueden aportar.

Puedo entender que haya dudas en torno a Undertow, por ejemplo, pero con 10,000 Days tengo que ser absolutamente inflexible: para mí es uno de los mejores discos de metal de los últimos diez años, y por tanto de la historia. Las expectativas estaban por las nubes tras Lateralus, y recurriendo una vez más a la fórmula maestra de Ænima, los americanos consigueron cuajar un disco a la altura de su leyenda, refrendando así su condición de banda de culto.

Tras años de espera, volvieron las canciones gigantescas, matemáticas, precisas, perfectas hasta la última nota, inteligentes y llenas de universos en los que perderse. Quizás las sensación de unidad que trasmitían los dos álbumes anteriores de la banda se perdió un poco aquí, en favor de una mayor preponderancia de cada una de las unidades que lo integran, pero eso no debe ser percibido como algo negativo ni mucho menos. Magistral de principio a fin.

Una canción: ‘Right in Two’ (YouTube) es pura magia hecha música, una canción que parece capaz de alterar el tiempo y el espacio.

Los 50 mejores discos de metal del siglo XXI

Parte I, Parte II, Parte III, Parte IV, Parte V, Parte VI, Parte VII, Parte VIII

Los comentarios se han cerrado

Ordenar por:

46 comentarios