Sigue a Hipersónica

Mejores discos Axl Rose

Hoy toca cruzar el ecuador de la lista de los mejores discos de metal de la primera década del siglo XXI, lo cual implica que aún nos queda por repasar tantos álbumes como hemos visto hasta la fecha. Eso sí, ahora es cuando la cosa se pone verdaderamente caliente, bien por los imprescindibles que vaya cayendo o por las ausencias que más de uno lamentará llegado el momento.

Los cocodrilos aún no han sido invocados en lo que llevamos de especial, cosa que me sorprende, pero seguro que sus fauces empiezan a hacer acto de presencia próximamente. Bromas a un lado, sigamos descubriendo nuevos puestos de la clasificación, en este caso los que irán del 25 al 21. ¡Aún hay mucha caña por delante!

25. Cult of Luna – Salvation (2004, Earache)

Salvation

Si alguien se lanza a escuchar Cult of Luna por primera vez con este disco sin disponer de ninguna otra referencia, con el atmosférico arranque de ‘Echoes’ se puede pensar que está ante un grupo que pretende replicar a Pink Floyd tanto en la música como en los títulos de sus canciones. Naturalmente, su sonido no tarda en evolucionar en algo mucho más agresivo, aunque la influencia de los reyes del sonido progresivo se sigue haciendo patente a cada momento.

Por si seis miembros no eran suficientes, la formación pegó aquí un estirón sumando un séptimo integrante, un teclista a tiempo completo que les ayudó a crecer definitivamente en su vertiente más progresiva y experimental. Así pues, el aumento de la plantilla fue parte de un atenuamiento de su sonido, menos brutal y estridente que en sus dos primeros álbumes.

Si anteriores entregas de este monográfico te han servido para descubrir grupos como Isis o Pelican, Cult of Luna pasarán también a tu lista de asuntos pendientes, pues sus cinco discos (especialmente este Salvation y los dos que le han seguido), han servido para situarlos en lo más alto de la órbita post-metalera. Un trabajo muy maduro, donde lo melódico, lo duro y lo complejo se dan de la mano de forma sobresaliente.

Una canción: ‘Leave Me Here’ (YouTube) es una muestra perfecta de las trabajadísimas composiciones que son marca de la casa de estos suecos.

24. Textures – Drawing Circles (2006, Listenable)

Drawing Circles

A Textures se les suele encasillar en la escena metalcore, pero los holandeses siempre han buscado ir un paso más allá con un sonido que cuentan con deudas tanto hacia los grandes monstruos del mundo progresivo, como a la maquinaria matemática de Mesuggah y adjuntos. Con un nombre como el que gastan, estaba claro que no se iban a conformar con machacar guitarras a pistón, ¿no?

Aunque la contundencia sonora es la nota dominante, especialmente con un cantante como Eric Kalsbeek que apuesta mayoritariamente por las voces guturales, los pasajes atmosféricos también toman protagonismo de vez en cuando, aportando una variedad que es muy de agradecer al conjunto. Un Kalsbeek que por cierto fimaba aquí su primer trabajo con Textures, y que recientemente ha sido reemplazado por Daniel de Jongh.

Junto a este nuevo vocalista aún no han grabado nada, pero lo tendrá difícil para superar a su predecesor. En total, tres lanzamientos forman la discografía de esta banda que ha conseguido mantener un nivel medio bastante elevado en todos ellos, pero que con Drawing Circles alcanzó sus cotas más elevadas.

Una canción: ‘Millestone’ (YouTube) consigue ser afilada y contundente a partes iguales.

23. Bloodbath – Resurrection Through Carnage (2002, Century Media)

Bloodbath

Opeth aún no han aparecido por la lista, pero aquí tenemos una primera participación de su vocalista Mikael Åkerfeldt, quien a principios de la década se alió con dos miembros de Katatonia, Anders Nyström y Jonas Renkse, así como con el polifacético Dan Swanö, para dar rienda suelta a su vena más salvaje con este supergrupo de death metal.

A pesar de su portada y de su sangriento nombre, Bloodbath no son el grupo de este estilo más bruto y violento que os vais a encontrar, pues cuentan con un sonido muy limpio y depurado, que nos permite apreciar con una claridad impropia del género el trabajo de cada instrumento. A pesar de ello, el death metal que despliegan encaja perfectamente dentro de las líneas trazadas por los precursores del género, en su mayoría compatriotas de estos cuatro músicos.

Tras este deslumbrante debut, la formación ha sufrido importantes cambios, pues Åkerfeldt no participó en el segundo disco y Swanö quedó fuera algo después, incorporándose de forma temporal o definitiva otros miembros por el camino. Sin duda alguna, de todos ellos, me quedo con el despliegue de técnica y fuerza que se marcaron para este estreno.

Una canción: Disfrutad con las infernales guitarras de ‘Cry My Name’ (YouTube), el perfecto broche final de este álbum.

22. System of a Down – Toxicity (2001, American)

Toxicity

Ha sido una de las peticiones más habituales desde que empezó esta lista, y como podéis comprobar yo tampoco he podido resistirme al mejor trabajo que System of a Down han firmado en una carrera que ha estado plagada de altibajos, pero que se ha caracterizado siempre por la fuerte personalidad que estos californianos han buscado imprimir a su música. Con semejante filosofía, unas veces uno se equivoca, otras acierta y, en muy contadas ocasiones, lo borda como en este caso.

Con su primer disco ya habían definido un estilo que se salía por completo de todos los cánones impuestos en el metal, tan alejados del resto del mundo como lo estaban en su momento Faith No More cuando empezaron a romper moldes con Patton al frente. Pero si el homónimo pecaba de ser un poco irregular, en Toxicity dieron el máximo para cuajar un disco enorme de principio a fin, sólido y equilibrado hasta la última nota.

Lo fácil sería apuntar a sus grandes himnos como ‘Chop Suey!’ o ‘Prison Song’ para justificar su presencia en esta lista, pero incluso en las canciones menos socorridas por las radios consiguen triunfar de forma explosiva. Lástima que, aunque hayan conseguido mantener un cierto nivel, nada de lo que han hecho después ha logrado acercarse mínimamente a lo que hicieron en este álbum.

Una canción: podría quedarme con cualquiera, pero me salgo un poco de lo previsible y destaco ‘Aerials’ (YouTube), una pieza única dentro de un conjunto único.

21. Leprous – Tall Poppy Syndrome (2009, Sensory)

Leprous

Como ya dije hace no mucho en la crítica de este disco, fue la insistencia de ciertos comentaristas lo que me llevó a adentrarme en el espléndido debut de Leprous, una banda que tendrá mucho que decir en la escena escandinava durante los próximos años si nada se tuerce. Y es que si a las primeras de cambio son capaces de bordar un trabajo tan redondo como Tall Poppy Syndrome, ¿quién sabe dónde podrán llegar con un poco más de madurez y experiencia?

Las escuela de metal noruega, siempre brutal y oscura, se mezcla en ellos como pocas veces antes con el art-rock, demostrando un dominio casi imposible de la fuerza y las progresiones. Aunque vecinos suecos, Opeth son la referencia más socorrida para hablar de ellos, aunque en la mezcla habría que incluir también estribillos a lo Symphony X, la maestría death de Emperor e incluso algo de jazz para aportar picante.

Uno de los grandes descubrimientos es el de Einar Solberg con las voces y los teclados, claves en todas y cada una de las canciones, aunque sería muy injusto destacarle sólo a él en una formación donde todos sus miembros consiguen rayar al máximo nivel. ¿Qué más puedo decir de ellos? Si Tall Poppy Syndrome aún no está en vuestra colección, estáis perdiendo el tiempo.

Una canción: ‘Phantom Pain’ (YouTube) es una impresionante muestra de dominio creativo, progresiones de libro para una canción que es pura arquitectura.

Los 50 mejores discos de metal del siglo XXI

Parte I, Parte II, Parte III, Parte IV, Parte V

Los comentarios se han cerrado

Ordenar por:

45 comentarios