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Yo La Tengo, a los que veremos en España en marzo, no es un grupo cualquiera. No lo es, al menos, para quienes hemos buceado en sus canciones durante algunos momentos bastante relevantes de nuestras vidas. De hecho, Yo La Tengo constituyen por sí mismos algunos de los momentos más relevantes de nuestras vidas, sin que nada más ahí fuera haya sucedido junto a ellos. Sus discos, sus canciones que caminan entre el indie rock más ruidoso y el clasicismo acústico, sus desarrollos interminables de distorsiones y piezas ambientales, son sin ningún aderezo parte esencial de nuestra memoria. Por eso, Hipersónica Soluciones Cotidianas S.A. os trae el Manual de uso de Yo La Tengo: cómo, cuándo y para qué.

Lejos de lo que pueda parecer, la necesidad de este Manual de uso de Yo La Tengo no viene dada por la forzada justificación de unos discos que de lo contrario se tambalearían. No. Este Manual de uso de Yo La Tengo no quiere servir a Yo La Tengo. Quiere servir a quienes contempléis su discografía atónitos y aún no la hayáis escuchado. Si estáis pensando en por dónde empezar y creéis que la empresa es demasiado vasta, este es vuestro producto. Antes de emprender la aventura, sólo un consejo: no escuchéis sus discos al completo, saltad de canción en canción.

Soy un joven con muchos sentimientos

…y quiero un grupo que me acompañe todos los días. La adolescencia no exige productos culturales demasiado reflexivos. La juventud tampoco. Todo es demasiado complicado, ciertamente, pero nada debe ser tan difícil como para que nuestros oídos deban interpretarlo intelectualmente. Si estáis en esta fase de vuestra vida —cualquier edad vale— deberíais acudir al inicio de May I Sing With Me (1990), el primer disco que el trío de Hoboken publicó en su gloriosa década de los noventa. Allí os está esperando ‘Detouring America With Horns’, que es seguramente la canción por la que debería comenzar cualquier resumen de Yo La Tengo.

Cómo y cuándo: De camino a la universidad, conduciendo en el coche un día soleado, en el césped de la piscina, en la playa. Para mí May I Sing With Me es el primer disco adictivo de Yo La Tengo. Para vosotros es un comienzo estupendo. May I Sing With Me son los Yo La Tengo más convencionales, con desarrollos pop irresistibles como ‘Upside-Down’ o ‘Five-Cornered Drone (Crispy Duck)’. Hay una chica/o que no nos hace caso, nos sentimos únicos y especiales, pero también vulnerables.

Para qué: Aquí Yo La Tengo os regalan canciones en las que refugiaros. Si el mundo es un lugar inseguro este disco es un búnker. May I Sing With Me también cuenta con pinceladas de agresividad punk y larguísimos desarrollos de puro ruido —los hay más acertados, en todo caso— en los que envolver nuestros sentimientos y hacernos más y más fuertes cada día que la adversidad torne más amenazante. Estos Yo La Tengo sirven para hacernos mayores y para fortalecer nuestro maltrecho corazón. Aunque sólo estemos poniendo la venda antes de que nos hayan herido.

Ahora quiero ser un tipo turbado

Nubes oscuras sobrevuelan nuestra cabeza y no es sino el halo del pesimismo reflexivo lo que nos empuja sin remedio hacia Elecr-O-Pura (1995). Tranquilos, Yo La Tengo jamás ha sido un grupo deprimente. Pero no siempre igual de luminoso: a mediados de los noventa y tras ya cinco discos de estudio no parecía que quedaran más opciones. Había que realizar un disco de noise rock definitivo. Un trabajo canónico. Nosotros podemos ser ese trabajo canónico en la forma de un tipo turbado. No obstante, Electr-O-Pura sigue contando con momentos de maravillosa lucidez. Ahí están ‘Pablo and Andrea’, ‘Don’t Say a Word (Hot Chicken #2)’ o ‘My Heart’s Reflection’.

Cómo y cuándo: Ya no somos unos niños y la madurez no es lo que prometía. Llueve. El día es oscuro. Es invierno, o algo peor. En una fortaleza medieval, en un manicomio, en el armario de nuestra habitación, con cascos de papel de plata en nuestras cabezas. ‘Flying Lesson (Hot Chicken #1)’ es el miedo racional. ‘False Alarm’ es la locura. ‘Attack On Love’ es la enajenación pura. ‘(Straight Down to the) Bitter’ es la amargura. ‘Paul is Dead’ son los fantasmas que todos tenemos.

Para qué: Para protegeros de una invasión alienígena. Para certificar que todo el mundo está equivocado ahí fuera. Para odiar a todo el mundo que está tan equivocado ahí fuera. Electr-O-Pura sirve para muchas cosas. Para tantas, y tan diferentes, que cuesta no sentirse bipolar navegando entre sus electrificadas agua. Este es el disco más irreverente y, desde mi punto de vista, experimental de Yo La Tengo. Es también muy divertido, como todos los discos del grupo. Después de Elecr-O-Pura todos los demás discos os parecerán fáciles, así que era conveniente disfrutarlo cuanto antes.

Pero siempre guardo un rincón para el hedonismo

¡Aplaudid! ¡Levantaos de vuestros asientos! ¡Llega I Can Hear the Heart Beating as One (1997)! Yo también escucho nuestros corazones bombear al mismo tiempo. Es por ello que palpitan cada vez que se acerca el halo del, quizá, disco más importante de Yo La Tengo. La segunda mejor reseña que he leído en mi vida la escribió Julucha, en Rate Your Music, era sobre este disco y era así:

El santo grial del indy rock que se hacía en USA. El indy era aquello de los noventa, (joder qué lejos andamos ya). Y a mí me vuelve loco aún. Lo defenderé ante quien sea, con duelo a espada o florete.

Mi análisis estético y técnico de esto es: G-U-A-U.

Repetid todos conmigo: G-U-A-U. Aquí tenemos a un grupo en el punto álgido de su maduración, plenamente consciente de su talento y capaz de desarrollarlo en plenitud. Yo La Tengo se atreven con todo y todo les queda bien. I Can Hear the Heart Beating as One es el disco en el que perdernos eternamente sin pensar mucho más. Es un disco para disfrutar cuanto más mayores nos hacemos y cuanto menos dolor le pedimos a la música. Aquí hay placer. Un hedonismo arrollador, que empieza en ‘Return to Hot Chicken’ (autorreferencial) y termina gracias a una Georgia Hubley celestial en ‘My Little Corner of the World’.

Cómo y cuándo: A todas horas en las que vuestro corazón palpite a mil por hora. En una tarde de otoño al otro lado del cristal, mientras el frío y la lluvia arrasan con todo, o en una mañana de primavera, mientras paseáis por la orilla del mar. Siempre que os apetezca sonreír. Cuando os habéis enamorado hasta la obsesión y el amor es correspondido. Cuando por fin sentís que ese peso que tanto os atenazaba se va.

Para qué: Para todas las noches de verano (‘Green Arrow’ y ‘Damage’), para la meta que sois capaces de conseguir (‘Deeper into Movies’), para el cinismo de la clase alta (‘Shadows’) y para la clase baja que sólo quiere comprarse una moto y acelerar (‘Little Honda’). Para divagar sobre lo divino y lo humano (‘Spec Bebop’) y para desafiar a la gravedad (‘Autumn Sweater’). Para todo lo que implique disfrutar. I Can Hear the Heart Beating as One es el disco más positivo de Yo La Tengo.

Me gustaría ser otra persona

Yo La Tengo han sido otras personas muchas veces, y aquí también pueden ser una banda vital. Quién no, joven o adulto, ha deseado alguna vez ser otro. Los demás suelen ser felices, no suelen tener nuestros problemas, sus vidas, una parte de ellas al menos, parecen ser lo que a nosotros nos gustaría tener en este momento. Yo La Tengo no podían ser todo lo que ellos querían ser así que decidieron homenajear a los artistas de sus canciones favoritas en Fakebook (1990). Y así ellos también se sintieron Cat Stevens, Ray Davies o Daniel Johnston. Y nosotros con ellos.

Cómo y cuándo: En una pick up. Yo La Tengo suenan country, por qué no. Fakebook es un disco de versiones pero es un disco consistente. De hecho, puede pasar por el disco más monolítico a un nivel estético de Yo La Tengo. Todas las canciones son acústicas y gran parte de ellas, lo fueran o no, han sido pasadas por un filtro country. Con ellas se puede hacer un gran y redentor viaje por la meseta española. O una travesía por la Z-40. O una ruta al atardecer en un polígono abandonado.

Para qué: Para adquirir una caravana y huir de la persona que sois y que no queréis ser. Para caer en la tentadora ilusión de que marcharse lejos lo arreglará todo. Para ser un cobarde y no asumir que siempre es mejor uno mismo. Porque hay veces en las que hay que equivocarse completamente y creer que tu vida ha cambiado por irte más al sur. Para ser feliz durante esos viajes, reales o imaginados, en los que sois otras personas. En las que sois aquellos a quienes mirabais celosamente mientras os ignoraban con una sonrisa de honda felicidad.

Yo La Tengo en Hipersónica

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