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Discos para ser joven, para ser alguien turbado, para disfrutar de la vida y para ser otra persona. Yo La Tengo cuentan con una basta vasta discografía y por eso Hipersónica Soluciones Cotidianas S.A. ha decidido dividir este Manual de uso de Yo La Tengo en dos partes. Aquí está el segundo post (si os perdisteis el primero, aquí), en el que os encontraréis con la introspección, la ruptura, la sofisticación y el pop universal. Y por qué no decirlo: con alguno de sus trabajos más memorables.

No tengo tiempo para ti, sólo quiero mirar dentro de mí

Hay momentos en la vida en los que necesitamos una nueva personalidad. Ya no se trata de huir lejos y tratar de ser quien no somos, sino de buscar en nuestro interior y encontrar una nueva brújula. La cultura occidental llama a esto introspección. And Then Nothing Turned Itself Inside-Out (2000) es el disco en el que Yo La Tengo buscan dentro de sí mismos y encuentran ambientes fantasmales, canciones que quieren ser alegres pero son tristes y el fin de una etapa. Tampoco sé si es mi disco favorito de su discografía, pero desde luego está muy cerca. Ninguna de sus canciones me ha cautivado tanto como ‘Everyday’.

Cómo y cuándo: De noche, siempre. En una buhardilla, entre la luz tenue de una vela y decenas de libros —nunca de autoayuda—. Minutos antes del fin del mundo. En la propia portada del disco. Cuando sabes que tu relación con ese chico/a está muy cerca del final y no sabes cómo sentirte al respecto. Tranquilo, la ruptura será pacífica (‘Our Way To Fall’). Oh no, la ruptura será un drama arrollador (‘Tears Are In Your Eyes’). Tras un anorak, en el sitio más angosto que puedas encontrar.

Para qué: Para hacer de tripas corazón. Para no darle importancia a nada de lo que suceda, porque no hay nada más importante que uno mismo. Para ver vuestras vidas en cinemascope (‘Cherry Chapstick’). Para mirar fijamente a un punto en el infinito y sentir cómo vuestro cuerpo levita sobre la cama (‘From Black To Blue’). Para ver Lost In Translation. Para guiar a los zombis, sin un ápice de alteración, hacia una comunidad humana (‘Let’s Save Tony Orlando’s House’). Para ser la persona más tranquila del mundo (‘Night Falls On Hoboken’). Simplemente no expresas nada.

Tráteme de usted, soy mucho mejor que vos

Yo La Tengo me hacen feliz, así que no creo que tengan un disco de ruptura. Al menos no para mí. Pero supongo que si debieran tenerlo, se parecería bastante a Painful (1994). Cuando rompen con nosotros necesitamos creer que podemos escalar a la cima más alta del mundo: las canciones de Painful son el sendero que nos dirige hacia esa montaña, hacia la atalaya desde la que recuperar nuestra autoestima y gritarle al mundo que somos mucho mejores que los demás, que ellos se lo pierden, que nos traten de usted. Painful puede ser ese grito revestido de épica ruidosa.

Cómo y cuándo: En vuestra habitación, cada vez que os acordéis de ella/él. En vuestra habitación, cada vez que repasais todos y cada uno de los momentos de vuestra relación. Cuando necesitéis sentiros más grandes de lo que os han tratado debéis, y esto es una obligación, acudir a ‘Big Day Coming’. Es un inicio alucinante. Ahí tenéis el gran día que estabais esperando, ahí tenéis a la gran persona que sabéis que sois: id y cogedla. Es dolor y melancolía disfrazados de energía electrificada.

Para qué: Para superar una ruptura, por supuesto. Para volver a ser alguien social. Para difuminar todos los recuerdos, los buenos y los malos, en ruido (‘Double Dare’, ‘Sudden Organ’). Para culparse a uno mismo (‘I Was The Fool Beside You For Too Long’). Para ser optimista pero no tanto (‘Big Day Coming II’). Para llorar en recuerdos, ahora sí son útiles (‘Nowhere Near’). Para regodearos en vuestra derrota, en el fracaso, en lo miserables que os sentís, en lo perdedores que sois, y a partir de ahí, levantaros. (‘I Heard You Looking’).

Fumo en pipa, soy un adulto sofisticado que acude al teatro

Tarde o temprano los gustos se moderan —o refinan—, surgen las canas y los trabajos estables —aunque hoy por hoy sea mucho decir—. Tarde o temprano hay quienes se ven tocados por la varita de la sofisticación. Yo La Tengo es un grupo sofisticado, y a partir del nuevo siglo quisieron hacer gala de ello. I Am Not Afraid of You and I Will Beat Your Ass (2006) primero y el brillante Popular Songs después son nuestra entrada de temporada en el teatro o ese concierto de jazz al que siempre queríamos ir. Tenemos Belle & Sebastian (‘The Weakest Part’) y pop de cámara (‘Black Flowers’) en 2006 y elegantísimos violines (‘Here To Fall’) en 2009.

Cómo y cuándo: Matrimonio o relación estable. La comodidad es lo primero. Un restaurante caro. Una botella de vino de calidad, no debéis privaros de nada. Verano en Provenza (‘If It’s True’) y vacaciones en La Habana (‘Point And Shoot’). Yo La Tengo se vuelven adultos y nosotros con ellos. Apenas queda rastro de la vitalidad noise (‘Nothing To Hide’) pero hemos ganado baladas para problemas del primer mundo (‘I’m On My Way’).

Para qué: Para rebajar el drama de todos los aspectos de nuestra vida, recordad que ya no sois unos jóvenes irreflexivos. Ahora las emociones son más comedidas, pero igual de intensas (‘When It’s Dark’). Para apuntarse a una academia de baile (‘Mr. Tough’). Para jubilarse y hacer todas esas cosas que siempre afirmasteis que haríais en vuestra senectud (‘Beanbag Chair’). Para un nuevo romance (‘Sometimes I Don’t Get You’). Y, eh, cuidado, para seguir siendo jóvenes de espíritu (‘Watch Out for Me Ronnie’).

“Hijo, grábame algún disco de los Yo La Tengo esos”

¿Qué sucede si tu madre te pide que le grabes un disco de tu grupo favorito? Con Yo La Tengo afortunadamente no pasa nada. Tanto Ride The Tiger, su debut de 1986, como President Yo La Tengo (1989) son discos para todos los públicos y, al igual que los anteriormente mencionados, discos muy buenos. Pero ambos lograrán penetrar con especial facilidad en la mente de vuestros padres: Yo La Tengo llegaron a ser un grupo de jangle pop delicioso, sin deliciosas pero tortuosas distorsiones de diez minutos de duración. El trío de Hoboken lo ha hecho todo bien desde el principio.

Cómo y cuándo: En el coche, con tus padres, cuando vuelvas al pueblo. Ride The Tiger es la aproximación amable —en realidad cualquiera podría empezar por aquí, aunque no es el sonido de Yo la Tengo más típico— y President Yo La Tengo la dosis exacta de ruido e indie rock para oídos no avezados en guitarras destartaladas (‘Drug Test’, ‘Orange Song’). Cuando simplemente queráis pasar un buen rato (‘Cone of Silence’). Tras escuchar el disco de The Feelies (‘Empty Pool’). Para demostrar que los ochenta también fueron esto (‘Forest Green’).

Para qué: Para difundir el legado de Yo La Tengo y para que más personas, atónitas ante un nombre tan cómico para un grupo norteamericano, conozcan que existen grupos así de maravillosos al otro lado de la radiofórmula. Para intentarlo, al menos. Para compartir la euforia por un grupo tan fantástico y tan vital y sentimental en tantos sentidos Para bucear en lo más profundo de Yo La Tengo: en sus discos olvidados por todos, en sus orígenes. Para comprobar que nunca una banda tuvo tan claro qué quería hacer con su carrera. Y para certificar que son incapaces de publicar un disco malo.

Happiness or something very similar

Quienes conozcan al dedillo la trayectoria de Yo La Tengo habrán reparado en que no han aparecido dos canciones que explican por sí mismas por qué Yo La Tengo son tan relevantes para tantas personas. La primera es ‘Sugarcube’, su canción más célebre y la que, precisamente por ello, algunos detestan. Es un himno generacional y resume todo lo bueno, en el campo del indie rock, del grupo. La segunda es La Canción. No sólo de Yo La Tengo, sino de los noventa. Hablo de ‘Tom Courtenay’ y el hit perfecto con referencias cinematográficas, historias de amor y coros pegadizos.

Pero no puedo obviar, como sí he hecho deliberadamente más arriba, la trilogía final que cierra Popular Songs y que no sólo me descubrió a Yo La Tengo, sino que me obligó a caer rendido a sus pies para el resto de mi vida. ‘More Stars Than There Are In Heaven’, ‘The Fireside’ y ‘And The Glitter Is Gone’ son casi media hora de catarsis y redención. Esa trilogía apoteósica y demencial me salvó la vida. Es por sí misma un punto y aparte dentro de Popular Songs y uno de las ideas más brillantes de la música del siglo XXI. O al menos así lo veo yo, hipnotizado aún por su universo cerrado.

Cómo y cuándo: Bajo la luz de todas las estrellas del hemisferio norte (‘More Stars Than There Are In Heaven’). En medio de la nada (‘The Fireside’). A punto de caer en las profundidades del infierno, huyendo de todo (‘And The Glitter Is Gone’). Sobre el sofá, en el salón, frente a una imaginaria sala repleta de gente, practicando air guitar (‘Sugarcube’). En el palacio de hielo en el que Lara Antipova y Yuri Zhivago cruzan sus miradas, apagadas y cansadas, por última vez (‘Tom Courtenay’).

Para qué: Para ser feliz.

Yo La Tengo en Hipersónica

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