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Primavera Sound 09

Segunda y última parte de nuestro breve repaso a la discografía de My Bloody Valentine. El suyo es uno de los conciertos más esperados del festival y, seguramente, el Auditorium del Fórum se volverá a quedar pequeño para quienes quieran disfrutar en un recinto cerrado del abrumador sonido del grupo comandado por Kevin Shields.

En la segunda parte de nuestro repaso, retomamos el camino justo en la publicación de Isn’t Anything (ya con el grupo en su alineación clásica) y seguimos hasta 1991, el momento en que My Bloody Valentine alcanzaron su cénit y casi callaron para siempre.

My Bloody Valentine – Isn’t Anything (1989)

Isnt  AnythingDespués del golpe de genio de los dos eps que acompañaron a este disco, Isn’t Anything es la primera obra larga realmente imprescindible de My Bloody Valentine. Las guitarras ya aparecen totalmente deformadas, con un sonido peculiarísimo como el que no tarda en escucharse en la canción inicial ‘Soft as Snow‘.

Ahora son un grupo mucho más consciente de sus posibilidades, por lo que empiezan a probar sus límites. La preciosa ‘Lose My Breath‘ muestra su capacidad para mostrarse sensibles a la vez que tenebrosos, con la voz de Bilinda Butcher sobre una capa de guitarras acústicas. En ‘Cupid Come‘, la influencia de Jesus & Mary Chain es transformada en la canción sobre la que se cimentará todo el shoegaze.

En ‘You’re Still In a Dream‘ o ‘Nothing More To Lose‘ , la electricidad comienza a saturarse tanto que la única salida posible es la que desarrollarán en Loveless. Y en ‘No More Sorry‘ el ruido blanco continuo acribilla desde el fondo la hipnótica melodía.

Isn't AnythingIsn’t Anything es un disco de os que crean escenas y con el que dan ganas de comprarse una guitarra y probar lo mismo que se hace. Es, en primera instancia, un disco mucho más asequible para el oído que Loveless. Exige menos, pero, a cambio, también da menos.

My Bloody Valentine – Glider EP (1990)

Glider EPGlider EP lo es todo. O si no, al menos es un aviso serio de lo que Loveless iba a dar. Como muchos lo escuchamos por primera vez después del disco que encumbró a Kevin Shields y los suyos, el impacto de la perfecta canción de baile que es ‘Soon‘ no es tanto como debió de serlo para quienes lo escucharon cuando se editó. Pero, sin embargo, el resto de canciones revelan a un grupo superdotado y guiado por las musas.

La locura de las capas de ruido hacen de ‘Glider’ una experiencia fascinante. La música tiene, a veces, estas cosas: que por mucho que te conozcas una canción te sigue llegando como el primer día. Para mí, el tema titular de este EP es uno de los que nunca fallan: tiene una belleza difícil de explicar en sus tres minutos de capas de guitarras disonantes que inundan el espacio. En una habitación a volumen alto es como experimentar una marea sonora que te barre y desaparece dejándote hecho un guiñapo, pero más contento que unas pascuas.

Nota GliderLas otras dos canciones del EP no son anecdóticas, pero aparecen desubicadas en el camino que my Bloody Valentine habían emprendido: en comparación a lo que la banda estaba preparando suenan casi desnudas. Ahora, que cualquier grupo shoegaze (de entonces y ahora) hubiera pagado millones por tener la inspiración de un himno de pop ensoñador como ‘Off Your Face‘.

My Bloody Valentine – Tremolo EP (1991)


Tremolo EP Uno no puede estar enamorado de Loveless y pasar del Tremolo EP, complemento indispensable (como Glider, pero aún mejor) para entender a MY Bloody Valentine. En sí, el ep no necesita nada más que a sí mismo para convencer a cualquiera, pero puesto al disco (se editaron ambos con escaso margen de diferencia), asombra más todavía.

Los arabescos de ‘Swallow‘, que al principio echan para atrás pero enseguida cautivan, la potencia noise de ‘Honey Power‘ o esa sensación etérea, de estar flotando en el espacio, que transmite ‘Moon Song‘ podrían haber haber entrado en un disco que, por sí solo, parece la cuadratura del círculo.

Nota Tremolo¿Os imagináis que se descubrieran nuevas tablas para ‘El Jardín de las Delicias’, de El Bosco, y que no sólo no arruinasen la obra, sino que pudieran verse como si siempre hubieran estado allí? Eso es Tremolo.

My Bloody Valentine – Loveless (1991)

LovelessComo te pille en el momento adecuado, Loveless te cambia la vida. Pero incluso mirado fríamente, sin pasión, es difícil negar que éste es un disco con sonido único. My Bloody Valentine se embarcaron en un temerario proceso en el estudio: llevar sus canciones más allá de dónde habían imaginado, rellenar todos los huecos posibles con guitarras eléctricas tratadas hasta la extenuación, montar capas y capas y capas de ruido para alcanzar nuevas fronteras.

Loveless es el disco del reverb, el delay, el feedback y otros muchos trucos para hacer sonar a las guitarras diferentes. Pero si sólo fuera eso, podía haberse quedado en lo exhibicionista, en el trabajo de chinos dentro del estudio. Sin embargo, éste es un album en el que, pese a que parezca lo contrario, el sonido se ajusta a las canciones. Hay mucha diferencia entre la abrumadora ‘Only Shallow‘, la feérica ‘To Here Knows When‘ o la melancólica ‘Sometimes‘.

Decir que es un clásico seguramente no haga justicia a un disco que, después de cientos de escuchas, aún me sigue proporcionando detalles que nunca había visto. En cierto de modo, es como mirar las nubes: parece que no cambian y, sin embargo, cada segundo que pasa aparecen nuevas formas.

My Bloody Valentine LovelessSupongo que, como en el test de Rorschach, al final en las canciones de Loveless cada uno ve lo que quiere. My Bloody Valentine pintaron las manchas y 18 años después nadie ha sabido explicarlas del todo.

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