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Rock gallego

Algo se está gestando en Galicia desde hace tiempo. Algo gordo. De un tiempo a esta parte, parece que un buen número de las propuestas más interesantes que están surgiendo en la escena underground-independiente-llamadle-como-queráis proceden de allí, sobre todo si hablamos de proyectos ruidosos, desde el garage hasta el math-rock o el punk, pasando por todo tipo de marcianadas. En Hipersónica hemos decidido analizar el estado de la cuestión y tratar de poner un poco de orden: ¿qué está pasando en Galicia últimamente? ¿Qué bandas hay que ir apuntándose en la agenda sí o sí? Y, por supuesto, lo más importante para los críticos: ¿qué etiqueta le podemos poner?

Si hay que buscar un origen a todo esto, por pura inercia, todas las miradas se dirigen exactamente hacia donde estáis pensando: Triángulo de Amor Bizarro. Ahora que son los reyes del mambo, encabezan listas de medios bien diferentes (desde Rockdelux a Jenesaispop pasando por esta santa casa) y su próximo trabajo es probablemente el disco nacional más esperado de 2013 parece difícil de creer, pero a TAB les costó dios y ayuda editar su primer disco: sus maquetas iban de aquí para allá sin llegar a ningún sitio y, como dice el Querido Líder Hipersónico probertoj, durante mucho tiempo fueron una isla. “No teníamos medios ni infraestructuras a nuestro alcance”, nos dice Rodrigo, “Cuando quisimos grabar una maqueta, nos construimos un local y aprendimos a grabar nosotros mismos, ya que nadie nos quería grabar. Y para dar conciertos, igual”.

Escena sí, escena no

Puede resultar difícil hablar de generaciones o de afinidades entre los grupos, pero, por mucho que nos queramos resistir a hablar de padrinos, lo cierto es que cuando Triángulo pegaron el petardazo hace unos años, no había el movimiento que hay ahora por aquellas tierras, sobre todo en el terreno del noise y aledaños. Lo cual, teniendo presentes los ejemplos de Gijón o Donosti en otros momentos y otros estilos, nos lleva a la inevitable pregunta: ¿podemos hablar de “escena gallega” como tal? ¿Estamos ante una generación de músicos más o menos interrelacionada?

Si uno empieza a preguntar por ahí, se encuentra muchas reticencias al respecto. Parece lógico: al fin y al cabo, el camino que va de Unicornibot a Fantasmage, por ejemplo, parece lo bastante largo como para meterlos en un mismo saco. Lo más parecido que se puede encontrar es el colectivo Galician Bizarre, que engloba a bandas como Telephones Rouges, Srasrsra, Carrero Bianco o los irreductibles Novedades Carminha: organizan conciertos conjuntos y cuentan ya con dos recopilatorios editados. Y es cierto que están surgiendo iniciativas similares, como Seara Records, que nos cuentan que están a punto de sacar también su propio recopilatorio (aquí en formato cassette, para que no se diga) e incluso amenazan con un inminente festival en Vigo acompañado de una exposición de artistas allegados.

“El mejor momento de la historia aquí”

Pero más allá de asociaciones puntuales (y con frecuencia, muy próximas geográficamente) como ésas, pocos más puentes se pueden tender, o al menos pocos que no estén cogidos con alfileres. Y probablemente no debamos perder el tiempo en hacerlo. “Lo importante no es si se le puede llamar escena o no a lo que ocurre en Galicia (algo en lo que nunca se pondrá nadie de acuerdo nunca)”, nos dice Javi Becerra, del blog Retroalimentación de La Voz de Galicia. “No, lo importante es que en estos momentos estamos viviendo posiblemente el mejor momento de la historia de la música aquí. Hay, al menos, 10 bandas de primer nivel en el plano nacional y creo sinceramente que algunas de las mejores cosas que ocurren en España en estos momentos proceden de aquí. Otra cosa es que, quedando a desmano, no se vean bien desde Barcelona o Madrid, pero quien se acerque lo podrá comprobar”.

Además, las bandas suelen tener bastante cuidado a la hora de verse englobadas en determinadas etiquetas. Todavía quedan algunos que siguen pensando que la unión hace la fuerza, pero la opción mayoritaria suele ser la de buscar una voz propia. Es el caso, por ejemplo, de Franc3s, ahora en nómina de Limbo Starr, para quienes el efecto de las escenas es negativo. “Por eso nunca hemos querido pertenecer a ninguna”, nos dicen. “Respetamos que haya gente que quiera unir sus fuerzas, pero la verdad es que a nosotros nunca nos han interesado los grupos. Siempre hemos pensado que debíamos estar solos e ir por libre para conseguir algo realmente nuestro. Y además nos dan mucha pereza las reglas, teorías, manifiestos, deseos comunes…”.

Por último, tenemos en contra también el argumento de la condescendencia, el hecho de que hablar de una escena en términos geográficos pueda denotar un cierto paternalismo desde la capital. De nuevo Rodrigo de TAB: “Supongo que puede dar la impresión de que es una especie de cofradía hippie desde fuera, pues se nos tiende a ver como si viviésemos todos los grupos en una comuna o algo así, pero es como si yo hablo de escena madrileña o escena barcelonesa metiendo a todos los grupos en el mismo saco”. Al fin y al cabo, no es precisamente la primera ocasión en la que Galicia está en primera línea de fuego en cuestión musical: pensemos en la alineación planetaria que tuvo lugar en Vigo y alrededores en los 80, que abarcó desde Siniestro Total hasta Golpes Bajos pasando por Os Resentidos o Semen Up.

“Algo está pasando”

Al margen del debate, como decíamos al principio, lo que está claro es que por aquellas tierras se está viviendo un momento dulce y eso se traduce en creatividad. “Algo está pasando, eso está claro”, nos cuenta Matitas Auch, de Telephones Rouges, “Desde hace unos años coexisten en Galicia multitud de bandas de variados estilos, muchas de las cuales se atreven a hacer música sin complejos, y pese a tener referencias, no intentan (no intentamos, nos incluímos) sonar al grupo modelo de turno. Preferimos intentar desarrollar nuestra propia forma de ver la música. Se trata de ser honesto con lo que se puede llegar a hacer y explotar las virtudes internas de la banda”.

Son, en fin, coyunturas, cosas que ocurren de vez en cuando en un momento y en un lugar determinados y los factores que las desencadenan son muchos, y a veces de lo màs inesperados. Por ejemplo, Manuel Suárez, de la Asociación Desconcierto Cultural, apunta como otro causante de este momentum a la AP-9, la autopista que une A Coruña con Vigo, pasando por Santiago y Pontevedra: “Desde hace unos años no dejamos de ver como bandas nacionales e internacionales hacen dos o tres fechas en Galicia aprovechando esa conexión. Si a eso le sumamos los artistas internacionales de más entidad que tocan esporádicamente en Galicia aprovechando la cercanía de Oporto, pues resulta en unas agendas de conciertos que con frecuencia poco tienen que envidiar a Barcelona o Madrid, y que incluso pueden mirar por encima del hombro a la de ciudades de entidad como Valencia, Sevilla, Bilbao o Zaragoza. Quieras que no, el poder disfrutar de esos conciertos acaba animando a los chicos a coger una guitarra, a grabarse sus cosillas en casa…”.

Las cosas, en todo caso, parece que están igual de complicadas que en todas partes. Los problemas no son pocos y sacar adelante un proyecto en condiciones, nos cuentan, cuesta la misma cantidad de sangre, sudor y lágrimas que en otros puntos de la península. En palabras de Nico, batería de Fantasmage, “sigue faltando infraestructura, más promotores, salas que apuesten un poco más… y que no se pongan trabas a las salas que intentan hacerlo bien”. Como siempre, parece que los tiempos difíciles hacen que algunos se crezcan y surjan iniciativas como el Liceo Mutante, otra asociación cultural, en este caso con base en Pontevedra, que combina talleres y cineclub con la organización de conciertos: hace unos días, sin ir más lejos, organizaron una Jornada de Reivindicación del Liceo, que contó con la presencia de Za!

“Lo que hay ahora es industria propia”

Incluso algunos creen que quizá se estén poniendo las primeras piedras para lo que algún día sí podría llegar a ser una escena gallega propiamente dicha. “Es cierto que podemos estar, por fin, camino de ello”, apunta Alberto Ramos, de Disquecool, web de tendencias gallega, en gallego y para Galicia, “Grandes grupos gallegos los ha venido habiendo siempre, especialmente desde los ochenta, concentrados en Vigo y comarca. Lo que hay ahora es industria propia. No hay que negociar con discográficas de Madrid o Barcelona, las hay aquí, centradas en los grupos gallegos, que trabajan para eso, incluso ahora, que el papel de la discográfica ha comenzado a ser más secundario y existen otros medios de difusión. Si además el estado de forma actual es bueno, lo lógico es que se empiece a hacer ruído. Pero para hablar de “escena gallega” nos falta un tiempo, que el cemento solidifique, pisar en firme”. Tal vez algún día lo veamos.

En definitiva: escena o no, etiqueta o no, en Galicia últimamente se está partiendo la pana. Así que ahora toca centrarse en lo que interesa: la música. En la segunda parte de este especial nos vamos a dedicar, con la ayuda de los propios músicos, a señalar con el dedo los grupos del noroeste a los que deberías estar prestando atención si es que no lo has hecho ya. Hacednos caso: hay mucho y muy bueno. Y todos meten mucho ruido.

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