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QOTSA - Lullabies

Tras consumar el que fue el mayor éxito de la banda hasta el momento, el explosivo Songs For The Deaf, la estabilidad interna de Queens of the Stone Age sufrió una convulsión bestial. Las diferencias de opiniones, los desgastes de las extensas giras y las luchas de poder provocaron el divorcio de una de las parejas más productivas de la escena rockera de comienzos de este siglo.

Nick, vete a casa. Estás borracho

El choque de dos personalidades tan fuertes como el punkarra Nick Oliveri y el dominante Josh Homme tuvo que acabar como el rosario de la aurora en el seno de Queens of The Stone Age. Oliveri sufría muchos problemas con las drogas y con la que era su novia y acabó trasladando esos problemas a su banda principal, además de que comenzaba a detestar la trayectoria que esta seguía y de aborrecer a Homme. El líder, por su parte, estaba harto de la actitud pasota y camorrista del bajista y casi llegan a la violencia física después de que un ebrio Oliveri jodiera completamente el concierto que dieron en 2002 en Barcelona.

Finalmente, Oliveri fue expulsado del grupo del que también acabarían marchándose Dave Grohl (para concentrarse otra vez en su banda, Foo Fighters) y Mark Lanegan, que rechazó seguir en la banda para continuar con su carrera en solitario (y bien que hizo, ya que después firmaría Bubblegum, uno de sus álbumes más inspirados). Sin embargo, Lanegan continuo ayudando a un Homme que se había quedado desmembrado y solo para realizar su siguiente álbum, donde el propio Mark ayudaría a la composición de varios temas y aportando sus cuerdas vocales como invitado, no como miembro oficial.

Medication by Queens of the Stone Age on Grooveshark

Tras ese enfrentamiento con el que fue su mejor compañero durante mucho tiempo, tanto en QOTSA como cuando ambos compartían escenario en Kyuss, el rey del desierto se recompuso, realizó dos fichajes de relumbrón como el multinstrumentalista Troy Van Leeuwen y el batería Joey Castillo para ayudarle a preparar su cuarto álbum de estudio dispuestos a seguir pateando culos y seguir con la evolución natural que la banda estaba teniendo.

I want you for Hommeland, a country #veryconservative

Aunque la autoría de los temas de este Lullabies To Paralyze esté compartida a los miembros del, por entonces, trío (algunos junto a Lanegan), se nota a la perfección que en quien recayó todo el peso compositivo y estilístico era en Homme, instaurado definitivamente como líder en solitario (a pesar de que este siempre fue el jefe del grupo, en el pasado compartía su poder con Oliveri y, en menor medida, con Lanegan). Una vez instaurada la Hommecracia, el siguiente paso era seguir modificando el sonido de “las reinas”, evidenciando aun más esa faceta rockera alternativaaqué y haciendo que el Stoner desaparezca casi por completo de su sonido.

Por eso podemos decir que Songs For The Deaf era el último trabajo realmente Stoner de la banda y este como el comienzo de los QOTSA dominadores del rock duro más mainstream. No es que buscaran un sonido que fuera más comercial ni mucho menos, pero este álbum fue el que más ventas y éxito ha reportado a la banda. No buscaron acabar siendo reyes del mainstream y, aunque muchos vean que una banda así alcance tanto éxito sea un paso erróneo que hace que esta pierda su identidad, en este caso no ocurre. En todo caso, consiguieron marcar aun más su personalidad.

Con una apertura que parece más propia de un disco de Lanegan (o como banda sonora de un western de los duros) que de QOTSA, ‘This Lullaby‘ (cantada por el ex-lider de Screaming Trees) pone un tono Country/Blues al comienzo para avisar de que el rumbo del grupo iba a diferir con lo habitual. Tras esa apertura, aparece ‘Medication‘, el corte que evidencia ese cambio en la actitud del grupo, manteniendo la garra del pasado pero perdiendo la rabia que aportaba Oliveri. Pero esa rabia desaparecida se compensa con un buen feeling que dan ganas de headbangear y a la vez mover el esqueleto de forma compulsiva.

Everybody Knows That You’re Insane‘ nos viene con un ritmo inicial muy bluegrass que nos hace pensar que Homme ha perdido la chaveta, pero que bendito sea ese loco. Pero luego no tarda en sacar las zarpas a base de guitarra potente y revienta-tímpanos. Pero cuidado con ese ritmo de tango sucio que se marca en ‘Tangled Up In Plaid‘, puede hacer que acabes que acabes bailando el famoso baile argentino con el primero que pilles mientras te entra antojo de asado y de alabar a Maradona. Pero el punto álgido del disco viene en los cuatro temas posteriores a este.

El Rey del desierto amplia la extensión de su reino

Para empezar ese toque a lo ZZ Top que tiene ‘Burn The Witch‘ que tan bien aportado viene por el guitarrista de la mítica banda de barbudos, Billy Gibbons. Aparte de tener un riff endiablado y un trabajo estupendo de Homme al micrófono. Para proseguir, ese tema con mucha vocación de single que es ‘In My Head‘, con uno de los estribillos con más gancho que ha parido el propio Josh. Pero la vertiginosa tormenta guitarrera de ‘Little Sister‘, adictiva, directa y muy visceral, hace de este un tema grande donde los haya. Pero, de repente, tras acabar, el grupo baja las revoluciones de forma abrupta, pero muy elegante y soberbia. ‘I Never Came‘ muestra con creces que a Homme también se le dan muy bien los cortes lentos, con un impecable trabajo vocal y un ritmo lento y con clase.

A partir de ahí, nos encontramos dos cortes con menos brillantez como ‘Someone’s in the Wolf‘ y ‘The Blood Is Love‘. Siguen teniendo fuerza, pero en menor medida, lo que hace que parezcan menos fulgurantes en comparación con el estupendo despliegue previo. Pero cuando comienza el distorsionado y desgarrador riff de guitarra acompañado de los falsetes más inverosímiles y difíciles de alcanzar que realiza Homme en ‘Skin On Skin‘, la cosa mejora. Destaca también ese toque a lo Eagles of Death Metal, otro de los proyectos de Josh Homme, en ‘Broken Box‘.

I Never Came by Queens of the Stone Age on Grooveshark

Otro de los momentos más espectaculares lo encontramos en ‘You Got a Killer Scene There, Man…‘, con un ritmo que trasmite muy buenas sensaciones, el buen sonido de la guitarra de Homme y las aportaciones vocales de Mark Lanegan, el productor Chris Goss, Shirley Manson de Garbage y Brody Dalle, futura esposa de Josh Homme. Tras tal despliegue, el disco cierra con ‘Long Slow Goodbye‘, un corte correcto y sin alardes.

Nota 8,4Lullabies To Paralyze supuso el cambio definitivo en la trayectoria de QOTSA que les separó del todo de la escena Stoner y del sonido de sus predecesores Kyuss para conseguir armar su propio sonido, más personal. Hay que reconocer la valentía de esos cambios, aunque al final el resultado no sea tan redondo y sobresaliente como el de sus dos predecesores. Pero este ligero bajón del listón no viene determinado por esas variaciones estilísticas, sino por un descenso de la frescura y de la explosividad. Aun así no podemos negar que estamos ante un disco estupendo y de buena factura.

Tracklist de Lullabies To Paralyze

  1. This Lullaby
  2. Medication
  3. Everybody Knows That You Are Insane
  4. Tangled Up in Plaid
  5. Burn the Witch
  6. In My Head
  7. Little Sister
  8. I Never Came
  9. Someone’s in the Wolf
  10. The Blood Is Love
  11. Skin on Skin
  12. Broken Box
  13. “You Got a Killer Scene There, Man…”
  14. Long Slow Goodbye

Especial Queens of the Stone Age en Hipersónica

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