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REM DIscografía

Ya os lo contamos ayer por la noche: R.E.M. han decidido separarse. Dicen adiós y, de aquellos 80 en los que el Underground USA importaba, ya no parece quedar casi nadie que no se haya separado y vuelto después, tal vez sólo Sonic Youth.

Claro que es complicado ver hoy en día a R.E.M. como aquel grupo. Muchos los han conocido gracias a su época de mayor éxito, a principios de los 90, cuando se hicieron multimillonarios en ventas. Tienen así una imagen algo deformada de lo que fueron ellos como banda y de lo que significaron durante la primera etapa de su carrera.

Lo cierto es que después de 30 años de carrera, una banda no puede continuar siendo la que fue en sus inicios. Con 15 discos a sus espaldas, algo tiene que haber cambiado. Aunque en su día ya les dedicamos posts extensos a sus primeros discos, éste es nuestro repaso a la discografía de R.E.M.

1. R.E.M. – Murmur (1983)

REM Murmur

Murmur es todo enigma y dobleces. Es post-punk y a la vez es folk estadounidense, es Gang of Four y también los Byrds. Murmur nace de un cañonazo, esa ‘Radio Free Europe’ de ritmo entrecortado y voz emotiva, y años antes de que en el 2000 todo fuese pop entrecortado y bailable, ya era así. Pero el misterio… la producción la convertía en algo diferente, pulía unas aristas (las de los ritmos) y añade otras inesperadas.

Murmur nace de un cañonazo y se enquista en ritmos oscuros, pero nada siniestros. ‘Pilgrimage‘ deja ya algunas primeras perlas escritas por Michael Stipe, poeta antes que cantante, sólo comprensible cuando te dejas acunar por el significado de sus palabras: The pilgrimage has gained momentum / Take a turn, take a turn / Take our fortune, take our fortune.

Laughing‘ es de nuevo otro inicio casi postfunk para una canción que rápidamente deja su propia piel atrás para, con los dedos mágicos de los Byrds, hacer de la melancolía su centro de atención. El sur soñado y los mitos: Laoconte y sus dos hijos.

Murmur es una continúa sorpresa, con llamadas en francés (Combien de temps?) y coros angelicales, acelerones de guitarras y bajos escupidos con dulzura (’Moral Kiosk‘), pop hipervitaminado y clasicote (’Sitting Still‘) por el que siempre se cuela el sentimiento de Stipe (’Catapult‘) o sus facilidades para los juegos de palabras (’9-9‘).

Murmur es también el mejor disco de rock americano posible (nadie ha hecho otra canción tan sencilla y con las raíces tan bien plantadas desde que ellos hicieron ‘Shaking Through‘), que puede ser a la vez snob y naif (‘We Walk’ y sus menciones a la muerte de Marat) y se cierra con la esperenza de que aquello no es un espejismo (’West Of The Fields‘).

Como los grandes discos, se acaba y ya quieres volver a pincharlo. Ojalá todos los grandes discos fuesen como Murmur.

Más en Hipersónica | R.E.M. – Murmur

2. Reckoning (1984)

Rem Reckoning

En un año, Murmur tiene continuación; así de claras tenían las cosas estos cuatro jóvenes norteamericanos a los que no asustaba la responsabilidad que les había caído sobre sus espaldas (gran esperanza blanca del underground USA, ahí es nada).

¿Más de lo mismo? Por supuesto, pero más depurado: según el día, preferiréis Reckoning a Murmur por ser infinitamente más pop. Los juegos de voces de la inicial ‘Harborcoat‘ son sólo el quicio de un paseo por el lado más dulce de la vida, aunque las guitarras sigan trayendo ecos (ellos antes que nadie) a Gang Of Four.

A estos REM les puede la morriña sureña: lo mismo cuando se quedan atascados entre conversaciones telefónicas (’So. Central Rain‘ con su hiriente “I’m sorry”) que entre cartas nunca enviadas. Abren ventanas a otros estilos y dan paseos por la psicodelia (’Time After Time‘) o el power pop (’Second Guessing‘) y, para acabar, dejan dos confesiones perfectas: la lúgubre ‘Camera‘, de cómo echan de menos a aquel amigo difunto; la country ‘(Don´t Go Back To) Rockville‘, de cómo aquella chica se marchó a otra ciudad para dejarnos con el corazón roto (Y por la noche me emborracharé hasta que me duerma y fingiré que no importa que no estés aquí conmigo, porque es mucho más sencillo sobrellevar todos mis problemas si estoy tan bebido). Aún imprescindible, aún incomprensible del todo.

Más en Hipersónica | R.E.M. – Reckoning

3. Fables of The Reconstruction (1985)

Rem Fables

Eso del difícil tercer disco se hizo realidad con ellos. De tanto decirles que sonaban a los Byrds, R.E.M. quisieron probar cómo sería grabar un disco con un productor mítico del folk de los 60, Joe Boyd. Y se tuvieron que ir a Londres a grabarlo.

No les gustó a (casi) nadie, ni siquiera a ellos mismos, pero en esa época REM acertaban hasta en sus tropiezos. Fables es un disco que se gestó tenso (en una Londres hostil hacia el grupo, con un clima de perros y depresiones varias) y suena a una cabeza a punto de estallar.

Los violines disonantes y tremendistas de la inicial ‘Feeling Gravity Pulls‘, las mandolinas sepultadas de ‘Maps & Legends‘, el tenso inicio de las guitarras en ‘Life and How To Live It‘, el ritmo urgente de ‘Can´t get there from here…‘ Todo acaba por sonar a la furia contenida de las personas que son incapaces de gritar o de dar un golpe contra la pared y sólo les queda apretar los dientes.

Si hasta ahora la melancolía era el sentimiento dominante, en Fables nada (ni siquiera la preciosa ‘Driver 8‘) lo muestra abiertamente: aquí sólo hay rabia sorda. Un gran disco por descubrir y reivindicar, quizás gris en su sonido final, pero para nada un error.

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4. Life’s Rich Pageant (1986)

Rem Life's Rich Pageant

De su primera mirada al abismo, REM se vuelven reforzados como grupo, dejando que, cada vez más, la batería de Berry y el bajo de Mills lleven el mando de la canción y confiando en las guitarras de Peter Buck y en la voz de Stipe para crear canciones imperecederas y que ya no pueden dejar indiferente.

Ahora la ecología salta al primer plano, pero siempre al estilo críptico de Stipe. ‘Fall on me‘, la canción que eclipsa a cualquier otra en el disco, tiene la cualidad de emocionar por igual en cada una de sus partes o en el todo. Su mensaje mezcla la lluvia acida con experimentos gravitatorios y es que, en el fondo, que la pluma alcance el suelo antes de que el peso haya dejado la mano es también una metafora de rebelión.

Rock puro (y duro) y hermosas baladas sobre flores guatemaltecas en otra cumbre que, además, comienza a abrirles camino en las radiofórmulas y a abonar el terreno para lo que vendrá después.

Más en Hipersónica | R.E.M. – Life’s Rich Pageant

5. Document (1987)

REM Document

Me repito y me varío a mí mismo: en esta época REM cambiaban incluso cuando sonaban igual. Document no es más que una versión (ligeramente) ampliada de su anterior disco.

En su quinto disco, todos ellos lanzados en años consecutivos, R.E.M. comienzan a atisbar su primera madurez como banda. Se demuestran a sí mismos que podrían sonar en cualquier estadio (’Finest Worksong‘), arremeten del mismo modo contra el más rancio liberalismo con frases como “están afilando piedras y caminando sobre ascuas” (’Exhuming McCarthy‘), te dan la bienvenida a la política Reagan que luego sería la política Bush (fire on the hemisphere below) en ‘Welcome To The Occupation‘ y te invitan al torbellino del apocalipsis en la conocidísima ‘It´s The End Of The World‘.

Su disco más político mantiene hoy en día una vigencia absoluta, entre ecos de Wire (’Strange‘) y ritmos musculosos y saxos al límite (’Fireplace‘). Contiene, además, su primer gran éxito (curiosamente, la que también es su priemra canción de amor: ‘The One I Love‘) y otra joya escondida: esa marcial ‘King Of Birds‘, la canción que tuvo que haber estado en la banda sonora de Apocalypse Now… si no fuera porque la película se hizo casi una década antes. Dedicada especialemente a los tontainas que se creen que coger un sitar es, en sí, un gesto especial.

Más en Hipersónica | R.E.M. – Document

6. Green (1988)

Rem Green

Octavo disco consecutivo. R.E.M. aprovechan su estreno en multinacional (Warner) para posicionare frente al stadium rock. Lo mejor, cómo lo hacen: escribiendo un disco lleno de canciones pensadas para sonar a lo grande pero que se chotea continuamente de ellas

La ironía, la mordacidad, la mala uva y el sentido del humor: una canción llamada “Aspirante a lider mundial”, otra pensada de antemano para hacer que el público cante por zonas del estadio (’Stand‘, que después sería sintonía imborrable de ‘Búscate la vida‘). Otra dedicada a glorificar la función fática que es la esencia del pop:

“Should we talk about the weather? / Should we talk about the government?

Y, cuando parece que R.E.M. se han sacado su primer disco de coña (glorioso sonido obra de Scott Litt), llegan cosas como ‘You Are The Everything‘ o ‘Hairshirt‘. Aún sigue mandando la clase, el estilo. La diferencia de todo es ‘Orange Crush‘, la canción rock que supone el final de toda la primera parte del grupo: una adulta, política, surrealista y preciosista como sólo ellos podían vendernos

Más en Hipersónica | R.E.M. – Green

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