
Volviendo la vista atrás parece increíble lo que ha conseguido Amaral en los poco más de diez años que han transcurrido desde la publicación de su homónimo álbum de debut. Los zaragozanos vinieron a Asturias en 1998, apoyados por Alberto Toyos y 40 Principales, para presentar tímidamente en La Santa Sebe aquel álbum repleto de buenas ideas y mejores canciones, y a Eva Amaral no se le olvidó volver a contarlo. Allí estaban un puñado de incondicionales y la prensa musical que dimos fe de que aquél era una proyecto con futuro.
Ahora, cinco discos después, Amaral ha llegado a lo más alto. No hay más que mirar detenidamente el diseño del escenario, las luces o el sonido que traen en esta gira para darse cuenta que militan en la misma división de otras formaciones británicas y norteamericanas que quintuplican su caché.
Y eso que no es poco el dinero que cuesta la contratación de los zaragozanos, 120.000 euros, que casi ningún promotor privado está dispuesto a asumir habida cuenta la crisis existente y lo imprevisible de la taquilla en estos momentos. Aunque hay que decir que en Oviedo con las más de ocho mil personas que se reunieron en San Lázaro puede que al Ayuntamiento de Oviedo, promotor del evento, le cuadraran los números a la hora de hacer cuentas.
Amaral – Kamikaze. Directo (YouTube)
Eva Amaral fue dueña absoluta del escenario con su actitud y devenir rockero, emocionando con cada uno de los temas que cantó. A su derecha Juan Aguirre ejerció en su esquina de fiel guardaespaldas, sacando los mejores riffs a su guitarra Gibson SG, con la que empezó la actuación, o con las bonitas Rickenbacker y Fender Stratocaster que también usó en el recital.
Impresionante con mayúsculas fue el gato negro que se formó al fondo del escenario para recibir al grupo en la primera canción de la noche: ‘Kamikaze’, cuyo espectacular comienzo con el público histérico y rendido a la banda ya ha quedado en mi retina.
Esta vez no hubo el aguacero que cayó en su anterior visita, en 2005, cuando presentaron su anterior disco, Pájaros en la cabeza. Menos mal porque por la cabeza de muchos pasó el desastre de hace dos temporadas con La Oreja de Van Gogh, que cancelaron en el mismo recinto deportivo su actuación una hora después de comenzar por una tormenta racheada con aparato eléctrico incluido.
Amaral – Como hablar. Directo (YouTube)
Amaral traían su flamante Gato negro-dragón rojo, un quinto álbum excesivo, doble álbum con diecinueve temas del que hubiera sido mejor haber dejado aparcados algunos y dejarlo en un disco sencillo que hubiera sido tan bueno o mejor que los anteriores.
De él hicieron once canciones, la mitad justa de un repertorio excelso en el que eché en falta ‘Estrella de mar’ o las primerizas ‘Rosita’ y ‘No sé que hacer con mi vida’‘, tres cortes que sí han tocado en otras ciudades en esta gira.
A cambio tuvimos casi una primicia, pudimos escuchar la versión en directo de ‘Biarritz’, un medio tiempo que estrenaron en Salamanca el pasado 5 de este mes, con Eva a la guitarra acústica y un cello subrayando la melodía. Y además pudimos ver a Eva Amaral haciendo sus pinitos en ‘Big Bang’ con un theremín, ese artefacto de una antena que usaron Pink Floyd o Led Zeppelin y aquí han utilizado Los Planetas o Manta Ray.
Amaral – Marta, Sebas, Guille y los demás. Directo (YouTube)
La verdad es que a pesar de ser un grupo de pop Eva Amaral domina el escenario como si fuera una rockera tipo Joan Jett o Chrissie Hynde, tocando la armónica al más puro estilo Dylan como en ‘El universo sobre mí’, ‘La barrera del sonido’ o ‘El blues de la generación perdida’, agarrando la guitarra acústica en ‘Moriría por vos’ o en ‘Alerta’, acercándose al público por el provocador como en ‘Toda la noche en la calle’, o tirada en el suelo como en ‘Esta noche’, que fue la primera del segundo bis acompañada sólo de un piano.
Eva Amaral está ahí pero no hay que olvidarse del otro cerebro, Juan Aguirre, que dirigió a una banda a la que se escuchó perfecta incluso en la grada, donde no se sintió el rebote habitual del sonido. Eva se encargó de destacar que había dos asturianos con ellos: Octavio Vinck, ex The Feedbacks y hasta ahora guitarra solista de la formación de Paul Collins, y el bajista Iván ‘Chapo’ González, ex E-330 y ex La Ruta.
El primero tuvo su momento de protagonista cuando Juan Aguirre cantó ‘Es sólo una canción’, con Eva a los coros al principio del primer bis, y no paró quieto ni un minuto, recordándome a las maneras de Simon Gallup, bajista de The Cure.
Amaral – Es sólo un segundo. Directo (YouTube)
De este nuevo encuentro con Amaral me quedaría con varios momentos: aparte del espectacular inicio con ‘Kamikaze’: el detalle íntimo en ‘Como hablar’, acompañados de un cello, y, sobre todo, esa escalofriante versión a dos guitarras de ‘En sólo un segundo’, con Eva acompañada de Juan poniéndonos la piel de gallina con su amplísimo registro vocal. Y bueno, ese emocionante final que nos regalaron con ‘Sin tí no soy nada’, una de mis favoritas del dúo aragonés.
Comentarios
No se por qué no me sorprende nada que no hayas hecho referencia al pequeño homenaje que se dieron con los acordes de So Central Rain…
Cierto, pequeño homenaje de unos pocos segundos, que para la gente pasó desapercibido, por cierto, ya que lo has mencionado Vieho está en youtube: http://es.youtube.com/watch?v=TFArH96Vogg
Esos acordes me sonaban de algo pero no sabia de que, gracias por aclaralo! Buscando el video de So. Central Rain me he llevado una sorpresa, conozco a REM desde hace poquitos años y no me imaginaba a Michael con ese pelaco jeje
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