
‘Alone Again Or’ contiene el que, posiblemente, sea uno de los arreglos de vientos y cuerdas que más grupos han homenajeado-imitado-copiado-contextualizado a lo largo de la historia del pop. Además, es una de las canciones de apertura más impresionante que yo haya visto, una de ésas que te obliga, por narices, a estar pegado al resto del disco y, luego, volver a empezar.
Grabada en 1967, ‘Alone Again Or’ encabeza Forever Changes, el disco con el que Love radiografiaron el final del sueño hippie. Aquel mito del amor libre y de la paz en el mundo empezaba a hacerse pedazos. Inconscientemente, este tema es irónico no sólo en su texto, sino también en cómo y por qué fue grabado.
Pese a que Arthur Lee era el líder del grupo, de una banda que, supuestamente, debería haber sido tan grande como los Doors, Alone Again Or la compuso Bryan MacLean, segundo de a bordo, inspirada en algo tan simple como una larga noche de espera a una de sus novias. Maclean la quiso incluir en 1965 en el debut de la banda, pero no llegó a dejarla terminada.
Yeah, said it’s all right
I won’t forget
All the times I’ve waited patiently for you
And you’ll do just what you choose to do
And I will be alone again tonight my dear
Sin embargo, dos años después, apenas unos meses más tarde de que Love editaran Da Capo (otro grandísimo disco), Maclean concluyó la tarea pendiente. Y todos vieron que aquella melodía dulce, bellísima, que enmarcaba una letra muy amarga, era la ideal para encabezar su nuevo disco, Forever Changes, en el que, precisamente, el grupo hablaba con un pesimismo brutal de todos los ideales del verano del amor. El título se lo cambió Arthur Lee. De repente, de un simple “sólo otra vez” la canción había pasado a una misteriosa frase que nunca concluiría.
‘Alone Again Or’ no es una canción de amor, aunque lo parezca y aunque contenga frases como “ya sabes que podría enamorarme de casi todo el mundo”. Ni siquiera el dulce arreglo de tonos mexicanos que llegó a la canción cortesía del productor (y que creó tanta escuela) suena amable después de leer la letra. La melancolía lo empaña todo.

Arthur Lee buscaba algo parecido. Después de oír Pet Sounds, quiso capturar un sentimiento similar. Si el disco de los Beach Boys fue el del final de la inocencia sentimental, el de la entrada de los alegres chicos de la playa en una madurez mal asumida, Forever Changes fue el que destapó las caretas: detrás de las flores y el amor de San Francisco había pérdida, esquizofrenia y gente como Charles Manson.
Pero, pese a todo, la canción, en el estudio, les seguía quedando demasiado dulce. La voz de Bryan MacLean no lograba recoger todo lo que Lee quería decir y, entonces, en un arranque de inspiración, Lee decidió que metería una segunda voz acompañando durante toda la melodía el fraseo de su compañero. De esa decisión nace un trenzado vocal arrebatador, tembloroso y cargado de tristeza.
‘Alone Again Or’ llegó por muy poco a entrar entre los cien singles más vendidos de 1968, cuando fue editada como single, pero su puente de guitarra española y trompetas ha hecho escuela. Y sigue siendo fresco y maravilloso.
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