Coldplay se marcó en Mylo Xyloto – nombre del que Chris Martin ya se ha arrepentido públicamente – una de esas colaboraciones de relumbrón que dejan a más de uno planteándose si realmente era necesario recurrir a este tipo de estrategias para potenciar la atención del público. La invitada, ni más ni menos que Rihanna, puede convertirse en lo mejor del álbum, como pasó en el segundo disco de Drake, o pasar sin pena ni gloria. Pero cuando escuchamos ‘Princess of China‘, encontramos una tercera posibilidad.
Dado que ha sido compuesto por los propios Coldplay, podría decirse que la responsabilidad de que ‘Princess of China‘ no tenga ningún tipo de inspiración y no se pueda entender más que como capricho de la banda – el estribillo con el ‘la la la’ es directamente estremecedor – recae precisamente sobre ellos mismos. Imagino que Rihanna irá donde haya dinero, como cualquier artista al que le propongan una colaboración con un grupo de cierta talla como es el inglés, pero en este caso, ni aporta nada ni está dentro de su estilo ni soy capaz de encontrarle justificación alguna a participar voluntariamente en algo así. Salvo los ceros, claro.
El vídeo de ‘Princess of China’ que acaba de estrenarse peca de lo mismo que la canción, sólo que han decidido dejarle el territorio sólo a Rihanna y colocarla en un croma hortera a más no poder, a juego con los estilismos que le han calzado a la barbadense. Desde luego, para enmarcar.