
Y, de repente, llegó la hora del salto mortal: R.E.M., paradigma del underground, del éxito desde la independencia, de la creatividad sin cortapisas empresariales, fichó por Warner. Fue una decisión complicada, pero la única posible. IRS, hasta el momento sello del grupo, no podía más en algunos aspectos, como había demostrado Document: la promoción, las giras mundiales… Muchas cosas comenzaban a estar más allá del alcance del sello.
Llegó la hora del salto mortal y R.E.M. lo afrontaron con una relajación absoluta. Michael Stipe se sentía muy cómodo en su papel de líder mediático, después del impacto que había tenido en los medios la llegada de dos álbumes tan políticos como Document y Life´s Rich Pageant. Y el resto de la banda también disfrutaba desde su segundo plano (Buck, básicamente, se dedicaba a comprar guitarras de instrumentos de cuerda).
IRS, pese a todo, intentó mantener al grupo, pero desistió cuando vio las desorbitadas ofertas.
(Turn You Inside-Out, en directo en 1989; youtube)
R.E.M. habían pasado, en siete años, de ser una banda minoritaria a poder cobrar adelantos de diez millones de dólares por cinco discos. Y todo ello manteniendo los derechos de autor de los masters. Era una posición demasiado jugosa como para dejarla pasar. Así que Warner fue la premiada y R.E.M. dieron a la discográfica lo que deseaba: un disco de éxito masivo. Eso, ni más ni menos, es Green.
Había cierto interés en el grupo por no enquistarse. Document, ya lo dijimos en su momento y así lo veía la banda, era un poco “más de lo mismo”. Sí, un fabuloso más de lo mismo, pero para un grupo como R.E.M. eso era casi menos que nada. Así que decidieron lavarse la cara y cambiar aquello en lo que se habían convertido: buscarse de nuevo.
El proceso de reencuentro con ellos mismos se llevo a cabo en el estudio, con Scott Litt de nuevo a los mandos. No es justo que se menosprecie la aportación del productor, ni en Green ni en el resto de disco que hizo con el cuarteto de Athens. Litt consiguió que R.E.M. buscaran diversos caminos por los que entrar al mercado.
(Get Up, en directo en 1989; youtube)
Y Green es casi un compendio del pasado y del futuro: más adelante, el sonido de estas canciones se verá reflejado en otras más tardías (por ejemplo, el piano que suena a la mitad de World Leader Pretend se replica luego en cosas como Electrolite; la manera de tocar el slide en esa misma canción remite a la fabulosa Texarkana (Out of Time) o las mandolinas de The Wrong Child o Hairshirt forman desde ese momento parte fundamental del imaginario de la banda).
Según el grupo, “Document fue hecho sin esfuerzo en comparación con lo que costó sacar Green”. Normal: tenían demasiadas ideas, pero nada claro cómo llevarlas a buen puerto. Que si un disco mitad acústico, mitad rockero; que si uno de himnos generacionales; que si uno épico… De ese no saber por dónde tirar nació el eclecticismo de Green, perfectamente cohesionado.
Por encima de cualquier otra apreciación, lo que Green acabó siendo es el disco perfecto para debutar en una multinacional. Con toda la presión del dinero recibido, de la gente que quiere gritarte ¡Judas! como a Bob Dylan, R.E.M. grabaron una obra donde los estribillos son contagiosos, el sonido intenso y las canciones ideales para irte a un gran estadio y tocarlas ante miles de personas.
Se habían hecho mayores, sí, pero en el mejor sentido de la palabra. Y, pese a todo, no quisieron barrer del todo su ambigüedad, su origen subterráneo. Pero eso lo veremos mañana, cuando hablemos del disco canción a canción.
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Comentarios
Para mi es mi favorito de toda su carrera.