Todos los discos de R.E.M.

Decíamos ayer que R.E.M. dieron a Warner un disco de éxito nada más llegar al sello. Era para lo que se les había ofrecido un contrato jugoso y no tardaron en refrendar el acierto de la iniciativa. Pero, además, se consolidaron como grupo de rock masivo y como representantes de la izquierda liberal estadounidense.

Pese a que Green no es más político que Document, influyó el hecho de que imprimiesen la letra de World Leader Pretend en el libreto (aunque según como se mire, puede ser más intimista que política) y, desde luego, la intensa gira del año posterior, donde R.E.M. se patearon todo EEUU con una puesta en escena muy visual y con referencias muy claras a Greenpeace y Aministía Internacional.

Y, aún así, no se puede ver a Green como un disco político, sino como un balance entre las preocupaciones íntimas de Michael Stipe y su sensatez política. En sonido, eso sí, es un disco expansivo desde su mismo comienzo.

Porque su apertura es de las envenenadas, un caramelo pop tan explícita que lleva por título Pop Song 89 (youtube) y que expone, uno tras otro, todos esos tópicos con los que la gente cubre el expediente cuando se cruza por la calle con alguien a quien conoce, pero con quien no tiene nada en común. ¿Hablamos del tiempo ¿Del gobierno? Creo que no puedo recordar tu nombre. Hi, Hi, Hi

Canción festiva, pero no tonta, Pop Song 89 hace palpable lo mucho que saben R.E.M. sobre su situación en aquel momento: a punto de ser un grupo de éxito masivo, no quieren transformarse en músicos sin nada que decir. Unas guitarras fabulosas y una base rítmica chispeante hacen el resto y dan el primer golpe. Lo dicho, un caramelo envenenado con un vídeo, como podéis ver, difícil de emitir en la estricta e hipócrita moralidad de la MTV.

Tras ella viene Get Up, similar en su ejecución, aunque un pelín más rockera (una de las canciones favoritas de Stipe), pero el segundo golpe serio del disco es You Are The Everything (Imeem), el tema acústico que podría definir las baladas de R.E.M. desde que pasaron a una multinacional.


The stars are the greatest thing you’ve ever seen
And they’re there for you
For you alone, you are the everything

Mandolinas, teclados, acordeones y aroma veraniego (con ese sonido de grillos que sirve de comienzo) ponen el colchón a una excelente interpretación vocal de Stipe. Quizás no tan dolorosa como cualquier canción de Automatic for the People, You Are The Everything reproduce el ambiente de ese disco desde una perspectiva optimista. Es como Nightswimming, pero sin la sensación de pérdida irremediable de por medio.

Y, nuevamente, un requiebro: Stand es la canción pop más directa e inmediata de todas las que han escrito los de Athens. De apariencia tontuna, casi chicle, es el tema ideal para cantar en los grandes conciertos y está concebida como tal: que si ahora canta el norte, que si ahora el sur, que si todos a por el estribillo. Tiene, además, en medio de una atmósfera enloquecida, una frase maravillosa:

If whishes were trees, the trees would be falling

No es de extrañar que Stand sirviese como sintonía de una de las series más irónicas de la televisión estadounidense, Búscate la vida.

En ese momento, el oyente es ya consciente de que a Green no hay quien lo pare: World Leader Pretend (youtube) lleva una producción tan cuidada que casi hay que darle más de la mitad del mérito de su belleza a Scott Litt. Y, entre tanta guitarra, castañuelas, ruidos varios, slides y demás, Stipe poniéndose en la perspectiva del aspirante a líder mundial: “Éste es mi error, déjame hacerlo bien (...) Reconozco las armas, he practicado mucho con ellas (...) Ésta es mi vida y esta es mi época. Me han dado la libertad para hacer las cosas como las veo”. Como en el vídeo que un aficionado ha hecho para la canción, es difícil no usar este tema como alegato contra todas esas decisiones políticas que nos llevan al abismo.

Pero ya he dicho que no todo es política. R.E.M. desaceleran de nuevo para meterse en la piel de un discapacitado en The Wrong Child (Youtube; I said I’m not supposed to be like this / Let’s try to find a happy game to play / I’m not supposed to be like this / But it’s okay, okay ) o para, directamente, poner los pelos de punta con Hairshirt.

Y aún así, la segunda cara del disco no suena para nada agotada. Es más, tiene otras tres canciones que se encuentran entre lo mejor de aquel 1988 en que se editó Green.

Primero esta Orange Crush (youtube), o R.E.M. jugando a ser tan masivos como U2. Narración desconcertante sobre la Guerra de Vietnam (ritmos marciales, gritos de soldados, helicópteros por detrás), está claro al oírla que el ritmo contundente, la voz desafiante, los coros casi épicos y las guitarras secas tienen el sello de rock para grandes estadios. Hace poco se la incluyo en el videojuego Rock Band, algo que muy difícilmente puede ocurrir con cualquier otra canción del grupo.

Del mismo tono es Turn You Inside-Out. Pero es la infravalorada I Remember California la que se lleva la palma, quizás la más ecologista del lote y puede que también la más tensa, la que más remite a la cara b de Document. Sólo por la letra (lobos, submarinos, atascos, el final del mundo, recuerdos a una California que no es la tierra prometida con la que soñaban los Beach Boys) ya merecería la pena.

Los tres minutos finales de la canción sin título cierran Green como si R.E.M. fuesen unos The Cure con luz en la habitación. En el trayecto de las once canciones, los de Athens han vampirizado a los principales grupos masivos y los han convertido en ellos mismos. Nunca más, en toda su discografía, habrá un disco tan inmediato como Green. ¿Lo digo? Un 10 o casi.

Especial R.E.M.: Chronic Town, Murmur, Reckoning, Fables of the Reconstruction (I), Fables of the Reconstruction (II), Life´s Rich Pageant, Document, Green (I).

Deja un comentario

Ordenar por:

2 comentarios