Sin aliento y con los pelos de punta. Así me ha dejado New Moon, nuevo disco póstumo de Elliot Smith, uno de los cantautores pop (sí, sí, eso existe) más importantes de los 90. Y a este paso, también de la primera década del nuevo siglo. Porque si From a Basement On The Hill le convertía en un Cid musical y le hacía capaz de ganar batallas emocionales aún después de fallecido, New Moon suena a obra nueva, perfecta, creada ayer o hace cien años. Si existe en música esa cualidad tan apreciada por los críticos y llamada “atemporalidad”, su definición en el diccionario es este disco doble.
Supuestamente, New Moon es un álbum de rarezas y descartes. A la hora de la verdad, se convierte en una de las experiencias más emocionantes de 2007, el reencuentro con una voz quebrada pero hermosa, con una simplicidad frágil y, sin embargo, sin fisuras. Alguien tan dotado para componer canciones con una guitarra acústica como para rodearlas de los mejores arreglos pop posibles y nunca fallar.
¿Exagero? ¿Me puede el recuerdo de alguien que cantó tantas veces al dolor pero no encontró otra salida que el suicidio? No, no, esto no es un ejercicio de necrofilia musical. New Moon es el mejor legado posible que nos podía haber regalado Elliot Smith y también uno de los pocos discos póstumos que no sirven únicamente para el lucro de los que quedaron con vida.
Primero avivaron el culto sus seguidores más fieles. Y lo que nos fuimos encontrando por el camino de las canciones pérdidas parecía irrepetible. Pero New Moon supera todo lo que habíamos conocido por internet. Parece mentira que Elliot Smith se dejase tantas joyas en el tintero. Cosas como la preciosa Either/Or, canción nunca editada de un disco que, paradójicamente, llevaba ese título.
New Moon recoge los restos musicales que Elliot Smith fue desperdigando entre 1994 y 1997, años en los que el compositor pasó de tener una banda propia (Heatmiser; buscad su magnífico Mic City Sons) a afianzarse como cantautor en solitario y editar algunos de los discos más hermosos y callados de los 90.
Sin apenas retoques, sin manos que hayan estropeado las canciones después de grabadas, New Moon recoge casi siempre la acústica de Smith y su distintiva voz, ese susurro en primera instancia monocromo que subía de tono cuando era necesario y era capaz de emocionar tanto.
Incluye también una versión primeriza de Miss Misery, la canción con la que pisó el escenario de los Oscar (con una frase final diferente, mucho más optimista, aunque igual de demoledora), así como una versión espectacular del Thirteen de Big Star.
Hay algo que hechiza en todo New Moon, la fuerza de un talento que vivía entonces la época en la que el aprendizaje había acabado y la música ya era el juguete con el que emocionar a tantos. Para los que aún duden de que Smith sea para tanto, mi recomendación es que escuchen esa Half Right (versión de su propia canción para Heatmiser) que cierra el disco. Sin palabras.
Escucha |Half Right – Elliot Smith (Vía It´s Hard To Find A Friend)
Sitio oficial | Sweet Adeline
Comentarios
¡¡¡Tremenda recuperación arqueológica!!!!