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Hay otros grupos que merecen pasar antes por esta sección del recuerdo que Ciudadano López, pero este proyecto engloba muy bien qué se cocía en España a finales de los años 90s, y si lo estiramos un poco tenemos buena parte de la década de los 90s y principios del 00s aquí resumidos. Años donde la efervescencia de un sonido que comenzó a denominarse como indie llegaba a todos los sitios y a todas las ciudades.

En los 90s tuvo lugar todo el estallido del noise y tras ello, la calma. Poco a poco las guitarras se iban limpiando, las melodías dejaban de preferir atmósferas tan oscuras y sólo quedaba el pop. ¿Qué pop teníamos entonces? La mayoría de las bandas que aparecieron lo hicieron bajo el paraguas de unos Planetas que empezaban a despuntar y a saber qué era el éxito; caso contrario que el de Surfin’ Bichos, cuando más arriba estaban, Fernando Alfaro decidió largarse y allí empezaría otra historia.

En Valencia se situó uno de los centros de la escena nacional. Allí había surgido la famosa discográfica La Fábrica Magnética, al frente de la cual se encontraba Servando Carballar (Aviador Dro). Siempre que hay unos medios que se mueven, empiezan a surgir grupos, empieza a moverse todo, y lo más importante, la capital valenciana es un hervidero para futuras bandas que ya cuentan con otras influencias y otros referentes, no fáciles de conseguir en aquella época por otras vías.

Ciudadano López surgieron en ese momento, en 1996, y empezaron su carrera sin mucha suerte a la hora de afrontar su primer álbum. Firmaron con Matarile Pop Records, discográfica que también contó, entre otros, con Una Sonrisa Terrible en su catálogo, y que como pequeña que era, disponía de un reducido presupuesto y una promoción inexistente.

Starsky & Hash cojea de justo ambos lados. Primero de la producción. En aquellos años, se solía apostar por dejar demasiado de lado este factor y álbumes como éste lo notan. A las canciones las falta cuerpo en varias ocasiones y parecen demasiado simples en ciertos momentos (buena parte de la culpa también la tenía la melodía). Tras los controles se encontraba Dani Cardona que hoy ha mejorado y ha producido buenos álbumes a Tachenko y La Habitación Roja.

Casualmente, de este último grupo, Ciudadano López no se haya muy lejos, pero ahí entra la promoción. Si a la banda valenciana se le hubiese dado más apoyo, seguro que hubiesen mejorado y haber firmado un mejor trabajo, pero nada de eso fue así.

Canciones había para conseguir cierto éxito en su momento. ‘Pequeño Alergia’ es un buen tema pop, tres minutos donde los estribillos y el juego entre los instrumentos están bien hilados. También van por esa misma línea ‘Sr. Thomson’ y ‘Anita Rip’, planeteras total, con guitarras en riff y la distorsión del momento, o ‘Un Día de Éstos’, demostrando que los juegos de voces y planos siempre son efectistas.

El resto del álbum tampoco es para tirar cohetes, en especial ‘100%’ y la primera parte de ‘El Circo’, pero sí que defiende un pop ligero y alegre, que de vez en cuando siempre se agradece volver a él. Encuentra el fallo en los planteamientos demasiado lineales, algo que a muchos grupos les sigue pasando.

Starsky & Hash resume un momento de una escena que estaba creciendo, con grupos que compartían referentes comunes y que pecaban justo de este punto: de no saberse diferenciar y hacer una música distinta. Ciudadano López es un ejemplo de todas las bandas que surgieron en esos años y que luego quedaron relegadas.

El proyecto formado por Jorge Pérez (voz), Xema Fuertes (guitarra, teclados), Gerardo Llorens (bajo), y Álvaro del Hierro (batería) pasó a denominarse en 2001 Ciudadano a secas (con algún cambio en la formación) y han publicado ya dos álbumes más. El último ha sido con Astro Discos, donde han conseguido un poco más de relevancia, ya que Libros de Viajes (2006) guarda un pop naïf muy cuidado en su interior.

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