Papagayo! The Spanish Sunshine Pop es un disco imprescindible para todos los que quieran investigar en la historia del pop español y para cualquiera que sea amante del pop arreglado y luminoso. Es una recopilación que hace auténtica arqueología y saca oro de discos y grupos escondidos, olvidados.
¿Hubo en España eso que se ha llamado sunshine pop? Sí, Papagayo! lo demuestra. También sirve para que volvamos a darnos cuenta de lo mal que han tratado las discográficas españolas su legado. De la nefasta política de reediciones que llevan. De lo imposible que es para el aficionado corriente disfrutar de muchas canciones que deberían estar más a mano.
Papagayo! sirve para muchas cosas, pero sobre todo para disfrutar con la magia de unos grupos que querían imitar el sunshine pop, nacido en California cuando una serie de grupos decidió llevar al límite lo que los Beach Boys propusieron en sus discos maduros más aclamados: melancolía, estribillos radiantes, voces fantásticas entrelazadas, dulzura, arreglos suntuosos. Mucho lujo y muy poca miseria.
Grabadas en su mayoría a principios de los años 70, estas 24 canciones han permanecido escondidas hasta que el sello Toytown, especializado en este tipo de productos, ha decidido sacarlas a la luz y airearlas para deleite de los amantes de Millenium, los Zombies del Odissey & Oracle, la bossa nova o casi cualquier cosa que lleve estribillo y suene a vida amable.
Pero hay más: cualquiera que se diga seguidor de los primeros La Buena Vida o de La Casa Azul debería lanzarse a buscar este disco, porque aquí esta la misma esencia de ese misterio pop vitalista y goloso que han compartido esos grupos.
Desde Don Nadie, de Caoba, hasta No Te Vayas Nunca, de Daniel Velázquez, el disco es un compendio absolutamente irresistible de clavicordios, trompetas, paraparapás, cuerdas y estribillos geniales. Una montaña rusa de emociones: casi todas las canciones puntúan alto, pero es casi imposible buscar nada más allá de ellas, ni siquiera en ese lugar que parece contener de todo como es internet.
El hecho de que casi ningún grupo sea fácil de rastrear (excepto Los Ángeles) y de que incluso haya auténticas rarezas a las que no se les puede añadir más información que la canción incluida en el disco hace aún más loable la tarea de sacar un disco así.
Pero todo esto sería en vano si las canciones no brillasen a la misma altura que el concepto del disco. Y como eso no pasa, como aquí hay auténticos temazos (mientras escribo esta frase suena la fantástica versión masculinizada que hace Licia del Sunshine Girl de The Parade), aquí hay madera de recopilatorio histórico.
(Como de bien nacido es ser agradecido, la culpa de que esta joya aparezca en Hipersónica la tiene En busca del Vinilo Perdido.)