Se anunciaba como un huracán pero la marcha de Paulina Rubio por Gijón se quedó en un mero torbellino sin ninguna consecuencia y que será olvidado en unos pocos días. A instancias de la documentación manejada el concierto de la mexicana podía ser catastrófico y las sospechas se confirmaron una vez que cayó el telón, que ocultaba el escenario, con su cara proyectada con luces de tonos rosas.
Ni una sola palabra, tema regalado por Xavi San Martín, de La Oreja de Van Gogh, fue el primero de la noche y dio paso a un espectáculo bochornoso. Los pocos que no estábamos allí como seguidores pensamos instantáneamente que la cantante es un fraude.
Dejando a un lado el espectáculo: los bailarines, las proyecciones, los juegos de luces, el confetti, los balones o los cambios de vestuario, un concierto no se sostiene sin una buena voz, al menos una que no desafine ni esté rota desde el primer minuto.
El tirón mediático en España de Paulina Rubio no se basa en su larga carrera artística sino en sus relaciones de pareja; por cierto, su reciente marido, Colate Vallejo-Najera, estuvo pendiente de ella en todo momento. Y por ello pinchó la taquilla, unas tres mil almas que no consiguieron calentar el ambiente festivo que se respiraba en los alrededores, donde la Semana Negra apuraba las últimas horas de su edición 2007.
Ni siquiera la falsa pose rockera de Pau, su nombre de guerra, ni de su banda, solvente sin más, fue suficiente para salvar esta nueva cita de la gira Amor, luz y sonido tour. Al límite de la afonía, el recital,que para colmo comenzó con treinta y cinco minutos de retraso, transcurrió entre sus grandes éxitos: Perros, Border girl, Don’t say goodbye, interpretada a uña de caballo, Si tu te vas, con un trocito de un clásico de Kiss, El último adiós y Dame otro tequila, momento que aprovechó para brindar con el público con la bebida oficial mexicana.
Pero también incluyó temas de Ananda, su última entrega, como Hoy, No te cambio, Ayúdame o Nada puede cambiarme, y un par de rancheras que no aportaron nada a un concierto que se demoró poco más de una hora.
El tema que cantó con Coti en el disco en directo del argentino, Nada fue un error, fue el clímax del recital, interpretado en acústico acompañada de una guitarra y seguida por un inocente karaoke verbenero. El final llegó como en un suspiro con otro de sus grandés éxitos, Lo haré por ti, en el que la cantante se despidió de su público acompañada de sus dos bailarines haciendo equilibrio sobre zancos.
Sitio oficial | Paulina Rubio
Comentarios
Yo de lo que me sorprendo es que os sorprenda. ¿O qué esperabais? xD
Pobre Víctor, mira que meterte en esos fregaos. ¿Equilibrios sobre zancos? Buena metáfora de su "carrera musical" (si se le puede poner este apelativo al desbarre continuo de la rubia).