
Decíamos a propósito de los últimos discos de Belle And Sebastian, Camera Obscura y Tachenko que cuando innovaban y se alejaban más del estilo de sus obras precedentes salían perdiendo. Pues todo lo contrario ocurre con Silabario (Subterfuge, 2006) el cuarto disco de las gijonesas Pauline en la playa, dúo formado por Alicia y Mar Álvarez.
Las canciones en las que las hermanas Álvarez siguen en la línea que iniciaron con su debut Nada como el hogar (Subterfuge, 1999) - Lo que pesa un hueso de cereza, Lo que mejor se me da, Menuda torpeza y Para curarme de espantos - parecen descartes de sus anteriores trabajos, el espléndido Tormenta de ranas (Subterfuge, 2001) y Termitas y otras cosas (Subterfuge, 2003) – su disco menos logrado, pero aún así interesante – , en las que no cejan en su empeño de ser a toda costa las Vainica Doble del siglo XXI. Ese aire de cotidianeidad tan forzada hace que incluso en algunos momentos esas canciones lleguen a resultar hasta cargantes.
De las canciones con el típico “sonido Pauline” quizás las más salvables sean De tal guisa y el simpático instrumental Arrassstra, con su contagioso aire arrabalero, y que parece como una especie de versión edulcorada – ¡ojo!, no quiero que se entienda este calificativo en un sentido peyorativo – de Pascal Comelade.
Por el contrario, las mejores canciones (Esas penas, Circos de intimidad, Caja de cerillas, Nana para ir - sorprendente ese final psicodélico-beateliano -, Mis zapatos cojos, Tragaluz y sobre todo Hecha trizas, sin duda la mejor canción del disco) son las que en mayor o menor medida intentan salirse del cliché “vainicadobliano” con el que están empezando a encorsetarse.
Aunque están cerca de caer en el tópico del pop melancólico, en esos buenos temas la cosa funciona. Se oye el piano, o la guitarra o cualquier otro instrumento, que intervienen en el momento oportuno, pero consiguen que nunca suene a algo formulario.
Eso sí, en todo el LP la instrumentación es absolutamente perfecta, con una riqueza de matices inusual en el pop español. Incluso en los mejores discos que he escuchado en estos años es difícil encontrar unos músicos con un dominio de la técnica musical tan grande.
Como ocurría con Las Jugadas Imposibles de Tachenko, si hacemos la media nos sale un disco magnífico, probablemente el mejor que han publicado hasta la fecha.
Sitio Oficial | Pauline en la Playa