
Llevo más de medio año intentando encontrar la palabras para hablar de este disco y no sé si las he encontrado. Para los que no os sepáis la historia, os pongo en antecedentes: Robert Forster era, junto a Grant McLennan, el núcleo creativo de uno de los mejores grupo pop de los 80, The Go-Betweens, de los que dice el tópico (válido, aunque simplista) que fueron los Smiths que no triunfaron, los malditos.
En 2006, cuando ambos preparan un nuevo disco para la segunda etapa del disco, Grant McLennan falleció, sin enfermedad de por medio, a los 47 años. Fue un adiós imprevisto y, por ello, más doloroso aún para quien era su amigo. En el camino se quedaron algunas canciones compuestas a medias (tres salen en The Evangelist) y, sobre todo, el vacío. Robert Forster decidió sacar un disco en solitario, pero lo que le ha salido ha sido un homenaje hermoso al músico con el que compartió mas de 20 años de su vida.
The Evangelist no es un disco tristón, sensiblero, mortuorio. Qué va: es un disco de pop, confesional y dolido, pero de pop. Lo que pasa es que en cada una de sus canciones parece estar presente el recuerdo de McLennan, especialmente si ya eras fan de los Go-Betweens y sabes que nunca se merecieron ser una “banda de culto”, sino un grupo grande que pudiese hacer algo para mejorar la vida de las personas con sus canciones.
Eso es justamente por lo que me ha costado tanto hablar sobre The Evangelist. Porque aún siendo uno de los discos más hermosos de este 2008 (y si los medios especializados no lo meten en las listas será porque han de limpiarse la cera de los oídos), es también uno de los que más duele. Forster están inmenso sentado al piano en ‘From Ghost Town’ (Imeem), pero realmente parece vivir entre fantasmas: los de la memoria y los ratos que no volverán.
Hay veces en que las cosas, aunque sean imprescindibles, no sientan bien. Películas que son obras maestras, pero que dejan mal cuerpo; libros durísimos por el contenido, pero que no puedes dejar a un lado; o discos que no dejan de hacerte daño, pero no puedes obviar. The Evangelist no se merece quedarse fuera de las recomendaciones de Hipersónica sólo por lo mucho que me cuesta salir de él indemne.
If it rains, we’ll worship again We’ve seen what came without the rain We‘ll be thankful that it came If It Rains
Pues eso: aunque esto salga de la tormenta, habrá que darle gracias a Robert Forster por un disco así.
Comentarios
Había olvidado este disco!!! Lo había borrado de mi memoria por completo, de hecho lo escuché tan solo una vez quizás dos como mucho y hace meses de eso y no pude volver a ponerlo. Supongo que, como dices, porque duele lo suyo. Hoy lo he rescatado al leer este post y, la verdad, sigue doliendo. Canciones como Demon days (In places so bright, but something’s not right, something’s gone wrong) no me sueltan ni aun queriendo, a mitad del disco con the evangelist estoy perdida (I thought it was better for us, and I believe, baby, I believe in us) y llego al final tan rendida que cuando termina from ghost town respiro con cierto alivio y todo. Supongo que hice mal porque no merece el destierro ni de lejos. Gracias por recordármelo!
[por cierto, soy la única que ha tenido problemas con HS esta semana? Ha sido cosa mía o vuestra? Me salía el encabezado pero luego ponía error y no podía ver los contenidos…en fin, fuera lo que fuese parece que ya está bien!]
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