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Trust 2012

Antony Hegarty VS. Javier Gurruchaga, el combate del siglo.

Una portada horrible pero dos jitazos. Dos jitazos más una portada horrible. El álbum de debut de Trust, TRST (2012, Arts & Crafts), fue uno de los que primero vi el pasado 2012 y de los que primero ignoré dejándolos en esa eterna lista de pendientes que suele ser un pozo sin fondo. Los localicé en un foro en ruso (no bromeo, es la dura vida), me atraparon por ese cruce de Antony Hegarty y Javier Gurruchaga en la portada sin saber nada más de ellos hasta hace poco.

Veía ese álbum por mi lista de RateYourMusic, por el iTunes y el Spotify pero no había manera de dar a reproducir. De eso que no sabes por qué pero nunca lo vas a escuchar (con Frank Zappa me pasa algo parecido; también tiene portadas del estilo). Al ponerme a repasar los álbumes pendientes de 2012 volvió a aparecer y ahí ya sí que no me libré.

TRST es un buen trabajo, debut de dos cananadienses de aspecto juvenil, posers hasta la muerte, de Toronto, Canadá y encima con el auspicio de Arts & Crafts, pese a que publicaron sus primeros singles en Sacred Bones. Si había algo por lo que no daba una escucha a su álbum aquí tenéis la respuesta. Fobias cogidas a ciertos sellos.

Trust son Robert Alfons y Maya Postepski, esta última con un proyecto en paralelo, Austra, junto a Katie Stelmanis y Dorian Wolf, donde también le dan al regusto oscuro de los sintes.

Y de repente suena ‘Dressed For Space‘. Vuelta a los 80. Vuelta a ese Synth Pop entre Pet Shop Boys, Depeche Mode, New Order y toda la escena que a finales de los 70 ya metían sintes a un Pop accesible y de consumo rápido. Este tema es un auténtico himno.

Estructura cuatro por cuatro, la base básica donde las haya, las líneas de sintes agudas junto a los teclados, una voz grave y filtrada con algo de delay por al fondo, esa manera de prolongar ciertos finales de los versos, esos cambios a lo Pet Shop Boys y una letra de evasión sin mensaje alguno.

The Last Dregs‘ es el otro single que rescataría de los trece temas, extras incluidos, con los que nos encontramos en TRST. Esta vez más cercano a la vía de DJ Hell heredada de Kraftwerk. La voz todavía más al fondo, bajos gordos delante y un bucle constante creando el clima durante dos minutos para luego romper al aíre y meter los sintes agudos y los coros como contrarréplica en forma de dúo, detalle que vuelve a tener un corte abajo y ya al final acelera en el fraseo, haciéndolo más hipnótico mediante la anáfora que usa en la letra.

Waiting for my calling,
waiting for my life,
waiting for my love hurt
waiting for my die
might love her, might die.

Escúchalo en | Spotify

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