Richard Hell tiene una importancia radical para entender el punk y para comprender por qué muchas cosas sucedieron a finales de los 70 tal y como lo hicieron. Junto a Tom Verlaine dieron uno de los pistoletazos de salida del movimiento al fundar Television en New York y dar carta blanca a que quienes ni siquiera sabían tocar se pusieran detrás de un bajo o de una guitarra. Además, suyo fue uno de los primeros conciertos de punk que acogió el CBGB (un club de música, como su propio nombre indica, country, bluegrass y blues) y, gracias a la buena respuesta de público (y a lo mucho que bebieron los asistentes), ése fue también el inicio del mito para una sala que siempre estará ligada al punk.
I belong to the blank generation and
I can take it or leave it each time
Ésas dos frases que forman el estribillo de la canción, inmortalizada por Hell junto a los Voivoids, son también el lema de toda una generación. Pero, al contrario de lo que muchas veces se ha entendido, Richard Hell siempre ha defendido que no eran un canto nihilista ni de conformarse con su situación, sino que eran una apuesta por la posibilidad de cambiar. “Pertenezco a la generación vacía y puedo cogerlo o dejarlo en cada ocasión”.

Compuesta ya en las primeras etapas de Television, Blank Generation, como otras canciones de Richard Hell de esa época, apostaba por el eslogan. Si en una ocasión ya títulaba “Que le jodan al rock&roll (prefiero leer un libro)”, en su tema más conocido dio nombre literario a los punks de todo el mundo con una canción que primero se hizo famosa en los escenarios con Television y los Heartbreakers y que sólo apareció grabada un tiempo después.
En realidad, otro de los errores más comunes de la canción es el que viene de su título. Blank generation no significa generación vacía, sino que habría que traducirlo como “pertenezco a la generación ”; quedaba así un espacio para que cada cual rellenase con lo que considerara más conveniente. Pero el lema del estribillo tuvo éxito: retrató a todo un grupo de jóvenes que, en todo el mundo, no se sentía a gusto ni con la sociedad ni con la cultura que les rodeaba.
Ni, tampoco, por supuesto, con la música. Pasados los brillos del glam, la mayor parte de las figuras del rock estaban ya encaminadas hacia músicas demasiado intelectuales (el rock progresivo, por ejemplo) o hacia caminos totalmente distintos a donde habían empezado. Con temas como Blank Generation, con ese ritmo asilvestrado, esas guitarras deliberadamente retro, ese espíritu del primer rock & roll, muchos de esos jóvenes desconectados de la realidad empezaron a darse cuenta de que también podían hacer lo mismo, de que no necesitaban convertirse en grandes estrellas, de que podían ir a tocar a cualquier club de su ciudad con conocimientos rudimentarios sobre música.
Así explicaba el propio Richard Hell, en una entrevista de 1988, el origen de la canción:
En 1972-1973, Tomo y yo decididos montar un grupo. Estaba realmente inspirado en la actitud de los New York Dolls y de los Stooges. Además, ambos éramos muy fans de la Velvet Underground. La idea básica era “no me importa” (..) Y ésas son las raíces de toda la idea de la blank generation
Las magníficas guitarras de Robert Quine e Ivan Julian hicieron el resto y plastificaron, en un single de 7 pulgadas, uno de los lemas del punk. Para entonces, 1976, Malcom McLaren ya había copiado el estilo de ropa y el peinado de Richard Hell y estaba preparado para que los Sex Pistols lo convirtieran en un escándalo. Y, como podéis adivinar por la foto, no fueron los únicos que les copiaron las pintas (¿he oído los Strokes?). Pero ésa es sólo la segunda parte de la historia. Antes estuvo la generación vacía.
Vídeo | Youtube
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