
Aunque se haya convertido en un tópico eso de que los Buzzcocks siempre fueron mejor grupo de singles que de álbum completo (¿y quién del punk no lo fue?) es un absurdo quedarse sólo con Singles Going Steady, el recopilatorio que en 1979 demostró que, en las distancias cortas, eran imbatibles. Supongo que hay que asumir que los discos perfectos, si existen, sólo sale muy de vez en cuando, así que exigirle a los Buzzcocks que hicieran más de uno me parece mucho pedir.
Dicho esto, las reediciones especiales de sus tres primeros discos demuestran que, realmente, tenía mérito encadenar una sucesión de singles perfectos y, a la hora de sacar un disco, acercarse a su música de un modo diferente, sin tanta necesidad por crear singles explosivos.
¿Merece la pena hacerse con estas ediciones de lujo si no se es seguidor de la banda? No: obviamente antes hay que abandonarse al increíble Singles Going Steady. ¿Pero se disfrutan si ya se ha caído en sus redes? Pues sí, incluso más que los discos originales, gracias a una acertadísima selección de descartes y complementos.
Another Music in a Different Kitchen (1978) tiene el arrebato del debut: esa necesidad por meter tantas caras como tenía la banda. O tantas como creía tener. Junto a canciones absolutamente mágicas como ‘I Don´t Mind‘, aparecen auténticas barbaridades como la extrañísima ‘Sixteen’ (¿existe el britflamenco-punk?), explosiones adolescentes a las que les faltó un cocinado (’Fiction Romance‘, uno o dos peldaños por debajo de singles como ‘What Do I Get‘, que también está incluidos como extras en el primer cd) y los siete minutos como unos The Fall sin mala baba de ‘Moving Away From The Pulsebeat‘.
Este debut, aún siendo inferior a las canciones que los Buzzcocks sacaron fuera de él (claro que, a ver quién podía repetir diez veces algo como ‘Orgasm Addict‘, es sin duda uno de los mejores discos largos del punk y en esta completa edición especial aún parece más enorme.
Más difícil de defender es Love Bites (1978) que si no llega a ser por la sobresaliente ‘Ever Fallen in Love?‘ no sé si me llegaría siquiera a un aprobado justito. Hay ratos que apetece mandar este disco lo más lejos posible, no volver a escucharlo más, porque parece compuesto a base de rellenos y de canciones que en el debut no hubieran pasado el corte.
Salvo la desvencijada pero adictiva ‘Just a Lust‘ y el acústico extrañísimo ‘Love is Lies‘ (que ahora mismo firmaría gustoso Pete Doherty), la mayor parte del segundo disco de la banda quiere mostrarse más crecido, menos fruto de los impulsos juveniles, y se queda a medio camino, en ese terreno peligroso donde las intenciones no cristalizan porque no hay buenas ideas que la sustenten.
Para el (mal) recuerdo quedan ‘Real World‘ y, sobre todo, la que puede pasar por la canción más aburrida de toda la trayectoria de los Buzzcocks, ‘Operators Manual‘. Gracias a un buen segundo disco, con una Peel Session en la que da gusto escuchar el mayor tono pop de ‘Sixteen Again‘, la cosa llega al bien, pero poco más.
Y, finalmente, los Buzzcocks recuperan y aumentan A Different Kind of Tension (1979), donde ya casi parece que les interesen más sonidos de la new wave que del punk. Mitigada la velocidad juvenil en pos de unas canciones con más requiebros y ayudados por una producción mucho menos básica, la cosa funciona a veces (’Sitting Round at Home‘ o ‘You Say You Don’t Love Me‘) pero no en otras, donde ya se empieza a notar un peligroso ochenterismo semi-adulto.
Afortunadamente, supieron dejarlo justo entonces, antes de caer en una peligrosa mediocridad. De manera los Buzzcocks hicieron un disco recopilatorio sublime y tres irregulares largos que, pese a todo, tampoco fueron un desastre y que por mucho que se miren desde desde el “revisionismo histórico” no anulan a una de las bandas claves del punk británico.
Sitio oficial | The Buzzcocks
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