Está claro que a las viejas glorias de la música popular ni se les respeta ni se les reconoce su aportación. John Mayall es una de esas estrellas en franca decadencia, me refiero a la popularidad, no a su talento ni a su vis escénica. En Oviedo hemos tenido la suerte de verlo de cerca en tres ocasiones en el último lustro y no por ello quedó disminuida la taquilla, que registró unos tres cuartos de entrada.
El protocolo de las grandes estrellas, sean BB King o Solomon Burke, se siguió al dedillo. Primero, su banda, The Bluesbreakers, una agrupación por la que han circulado Eric Clapton, Mick Taylor o Peter Green y en la que ahora militan el guitarrista Buddy Whittington, el batería Joe Yuele y el bajista Hank Van Sickle, salieron para animar al público con dos temas, el segundo de ellos una versión de Freddie King, donde el orondo guitarrista mostró sus dotes de cantante.
No había speaker y Whittington presentó a Mayall como la estrella que es: The Godfather of british blues, un apelativo que no dice mentira pues el fue el introductor del blues en el Reino Unido. Éste cumplirá setenta y cinco años el próximo 29 de noviembre pero sigue en plena forma, quizás menos ágil de como le recordaba pero como dice el refrán: quien tuvo retuvo y su recital fue una nueva clase magistral de blues blanco.
Antes y después del concierto John Mayall se puso al frente del puesto de merchandising para vender su último disco, In The Palace Of The King, cuyo título es un homenaje al álbum de Freddie King, firmado y charlas con todo el que quisiera. Resulto extraño esta labor de una gran estrella pero él tiene claro que su caché no es el que era y la venta de esos artículo de memorabilia le proporcionan píngües beneficios.
John Mayall & The Bluesbreakers – An eye for an eye (YouTube)
Mayall, un abuelete bonachón que había actuado el domingo en la Sala Heineken de Madrid, no escatimó minutos a su reencuentro con el público asturiano; más de hora y media duró su recital, en el que se hizo fuerte detrás del Yamaha S90 desde el que cantó la clásica ‘All your love’ y ‘An eye for an eye’.
John Mayall & The Bluesbreakers – Numbers down (YouTube)
Lo abandonó solamente para coger la guitarra de 12 cuerdas en ‘Numbers down’ y en One life to live o la armónica en ‘Burned bridges’, donde Mayall se sacó de la manga un solo de quitar el hipo. Estuvo bien de voz y secundado por una banda que vale su peso en oro liderada por Buddy Whittington, un guitarrista de Fort Worth que se ganó los primeros aplausos de admiración de la noche y fue la pieza clave del concierto.
Whittington cantó a mitad del recital ‘Help me trought the day’, de Freddie King, y poco después tocó un instrumental propio llamado ‘Greenwood’. Antes de volver a camerinos, John Mayall & The Bluesbreakers se despidieron con Ain’t no brakeman, de Spinning Coin (1995); pero el público volcado pedía más y Mayall salió para cantar armónica en mano ‘Another man’, de Sonny Boy Williams, con el público en pie aplaudiendo.
Sitio oficial | John Mayall
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Fotografías | Víctor Rodríguez
Comentarios
Un crack !! Yo lo vi el año pasado y ya no es lo de antes pero solo por las ganas y la entrega vale la pena. Todo lo que ha aportado este tio al blues ya es de libro.
Tú lo has dicho Óscar, un crack como músico (¡cómo sonaba la guitarra de 12 cuerdas¡) y como persona, el tío lleva incluso las cuentas del puesto de merchandising, los billetes de 50 euros los guarda aparte, jeje.
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