Descubriendo el reggae: Beenie Man

Jaime Valero 26 de noviembre de 2008 0 comentarios

Beenie

Beenie Man es un artista de culto entre los aficionados al dancehall contemporáneo. Nacido en 1973 en el problemático distrito Waterhouse de Kingston, comenzó su carrera cuando aún no había cumplido ni los diez años. Para entonces había ganado el primer premio de un concurso musical infantil que le permitió realizar sus primeras grabaciones con el productor Junjo Lawes.

El caso de los niños prodigio no es algo extraño, casi todos los países cuentan con alguno en la música o en el cine; pero pocos consiguen, como Beenie Man, conservar su éxito y su respeto cuando se hacen mayores. Así pues, en 1984 ya tenía un disco en su haber (The Invincible Beenie Man, the 10 Year Old DJ Wonder) y había colaborado en un par de cortes con el célebre Barrington Levy.

Curiosidades aparte, cuando este artista comenzó a interpretar canciones verdaderamente interesantes fue a principios de los 90. Aquella década empezó muy bien, con la participación en el conocido festival Reggae Sunsplash de 1992. Beenie empezó entonces a orientar sus letras hacia la filosofía rastafari, envueltas siempre por las corrientes más modernas del dancehall, que incluían escarceos con otros géneros como el rap.

En esta nueva etapa, desputan canciones como ‘No, Mama, No Cry’, versión del celebérrimo hit de Bob Marley que prosigue la campaña de denuncia del altísimo índice de violencia en Jamaica; y ‘Slam’ (Imeem), extraído de uno de sus álbumes clave, Blessed (1994). Su sonido conservaba cierto toque tribal, a pesar de partir de una base enteramente digital.

Durante los 90 siguió publicando singles que petaron especialmente en el Reino Unido, como el remix de ‘Under Mi Sensi’, una de sus colaboraciones juveniles con Levy. Comenzó también una batalla pública con otro destacado artista dancehall, Bounty Killer. Estos beefs han sido más habituales en el rap (por ejemplo, el enfrentamiento entre 2Pac y Notorious Big), pero parece que el positivismo del reggae ha quedado un poco de lado durante los últimos años.

En el 98 culminó su escalada al éxito tras firmar con Virgin, que dio como resultado el álbum The Doctor. En él cabe destacar la canción ‘Bookshelf’ (Imeem), construida sobre un riddim minimalista que anima a mover el esqueleto. Beenie muestra sus habilidades para juguetear con las métricas y con el idioma. No creo que hubiera sido un gran vocalista de roots, pero no hay duda de que en el dancehall encontró su filón.

Tras esta fructífera década, Beenie Man ha seguido cosechando éxitos con sus discos posteriores, que siempre han buscado ponerse un paso por delante en lo que a innovación se refiere. Sus pasos lo han llevado a colaborar estrechamente con diversos artistas del movimiento hip-hop, como The Neptunes y Scott Storch, especialmente en su reciente trabajo Undisputed (2006).

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