Sigue a

Jacob Miller y Bob Marley

Jacob Miller fue uno de los mejores cantantes que ha dado el reggae a lo largo de su historia. De hecho, hasta su muerte fue incluso más popular que Bob Marley en su Jamaica natal. Su voz transmite multitud de emociones, mientras que sus innovadores entonaciones sentaron un claro precedente para el reggae contemporáneo.

Su fecha de nacimiento no está muy clara, sólo se sabe que se produjo en Mandeville durante la década de los 50. Cuando aún era muy joven se fue a vivir a Kingston y allí inició su trayectoria musical. Empezó colaborando con el productor Coxsone Dodd, pero el aún inexperto Miller no logró impresionarle lo suficiente como para mantenerlo en su plantilla.

Entonces entró en contacto con Augustus Pablo, célebre por los riddims que creó durante años junto a su amigo King Tubby. Con él grabó los primeros singles que empezarían a forjar su leyenda. Uno de ellos fue ‘Keep on Knocking’ (Youtube), que asentó el modus operandi de esta nueva generación de artistas jamaicanos.

Entrados ya en los 70, Miller pasó a formar parte del grupo Inner Circle, con el que compondría buena parte de sus canciones aun cuando no quedara reflejado en los créditos. Los Circle son recordados principalmente por su canción ‘Bad Boys’ (ya sabéis, watcha gonna do when they come for you?), pero no menos importante fue su papel en la evolución de Miller como artista.

Jacob siguió grabando singles que explotaron como bombas en la isla: ‘Who Say Jah not Dread’, ‘False Rasta’, entre otros. Sin embargo, su álbum debut no llegó hasta 1978 con el nombre de Dread Dread. Los Inner Circle tenían interés por experimentar con estilos como el soul, el funk y el disco, pero Miller siempre mantuvo su estampa de rude boy con canciones profundamente callejeras.

Dentro de este primer álbum, encontramos temazos como ‘Tenement Yard’ y ‘Forward Jah Jah Children’ (Imeem). En muchos de ellos ya se olía la esencia del primer dancehall que llegaría unos pocos años después.

Ese mismo año apareció su segundo larga duración, Killer, donde Miller confirmaba que segundas partes no siempre fueron malas. El disco arranca con ‘Forward Ever’ (Imeem), cantada con un estilazo nunca antes visto en la isla. Como se puede ver, la idea de seguir hacia delante, en contra de las dificultades, es recurrente en sus canciones. El disco es bastante corto, apenas nueve temas, pero eso no impidió que se convirtiera en un clásico.

Junto con estos trabajos en solitario, siguió compaginando su carrera con los Inner Circle. La cosa pintaba muy bien, pero desgraciadamente, Miller murió en 1980 en un accidente de coche. Quedaron entre los amasijos del vehículo muchas canciones por grabar y muchos éxitos por conseguir. A pesar de todo, siempre nos quedará el recuerdo de este artista que llegó a eclipsar al grandísimo Bob Marley. Indispensable.

Más en Hipersónica | Descubriendo el reggae

Los comentarios se han cerrado

Ordenar por:

1 comentario