
Ha salido al mercado lo nuevo de los zaragozanos Amaral y es cierto, en Hipersónica ha sido la comidilla del día. Nos hemos puesto todos a escucharlo y comentarlo entre nosotros por lo que aquí tienes la primera pero seguro que no la única de las crónicas aquí de lo nuevo de la banda, que no publicaba disco desde Pájaros en la Cabeza, hace ya unos años. Reconozco que un día es poco tiempo para poder escuchar profundamente un álbum, pero eligiendo entre rapidez y extensión he buscado un punto medio para comentar lo que me parece el álbum.
Gato Negro, Dragón Rojo es un doble álbum con 19 canciones en total, y ése es su primer test: el de ver si las 19 canciones están a la altura. Al menos para mí creo que hubiese sido mejor haber hecho un álbum de un sólo disco y haber seleccionado temas con más calidad.
El álbum se abre con la tan radiada Kamikaze y continúa con Tarde de Domingo rara, una curiosa canción ahora que estamos a las puertas de la Eurocopa en la que se vuelve a notar el típico estilo en la letra y en la música de Eva y Juan. El primer disco tiene puntos ciertamente rockeros como Las puertas del infierno que puede recordar por ejemplo a Big Bang en el anterior álbum. Otro de los temas con los que me quedo el primer disco es Biarritz, que comienza acústicamente para terminar con un estribillo redondo, clásico de los maños, en lo que quizá sea alguno de los singles del álbum.
El segundo de los discos se abre con Perdóname, un tema con un estribillo sobre el desamor que apunta, al igual que Biarritz como uno de los posibles singles del disco, aunque como canción en conjunto no me termine de convencer. Alerta es quizá mi canción favorita del disco, aunque creo que es de las que menos “sonido Amaral” tiene. Es acústica y puede recordar a un tema de otros artistas como Amparanoia o Manu Chao, con un estribillo bastante particular, quizá como decía con un toque étnico-africano. Del segundo álbum me han sorprendido Dragón Rojo, que es completamente acústica y quizá sea la canción con la que abran los conciertos de su gira, y Es sólo una canción, cantada íntegramente por Juan Aguirre y que cuando menos es curiosa, no sólo por la voz de Juan sino por el estilo de la canción, algo distinto a lo que hace Amaral.
Resumiendo, el disco me deja un sabor agridulce, me gustan temas pero otros los descarto por completo, de ahí mi idea de que hubiese sido mejor haber hecho un disco sólo y haber descartado a algunos temas por su calidad, aunque seguro que el disco arrasará de nuevo, con la fórmula que desde siempre les ha dado a Amaral y que al menos ahora parecen no cansarse de explotar.
Web oficial | Amaral