
Volvían Caspian a Gijón justo un año después de su primera actuación en la ciudad. Dos cosas habían cambiado, bueno tres: el local no era el mismo, el lunes cambiaron el reducidísimo Bola 8 por el coqueto Savoy Club; traían un nuevo disco bajo el brazo, el muy recomendable Tertia, del que habrá una reseña en unos días en Hipersónica; y, que en este corto tiempo la banda a dado un salto cuantitativo y cualitativo en cuanto a reconocimiento y calidad de su propuesta.
Caspian acaban de editar Tertia, su segundo larga duración con el sello Make My Day, donde dan una nueva vuelta de tuerca a lo explorado hace dos años en The Four Trees, más ambientales, más intensos, más enigmáticos, más envolventes y más experimentales.

Caspian son de Beverly (Massachusetts) y en su Twitter escribieron ese día: “We are back in Gijon, Spain! Love this place probably more than anywhere, ever”, añadiendo el link de una foto de la bahía tomada desde Cimadevilla. Seguro que vuelven el año que viene, y seguro que nos los traerán Green Mammoth, incansables al desaliento. ¡Gracias Nacho!
Hubo buen feeling con el público en su concierto que se basó en un guitarrista trazando la melodía y otros dos guitarristas que se encargaban de edificar una muralla de sonido apuntalada por la sección rítmica.
Me extrañó que llevaran pregrabado todo el aditamento electrónico, imprescindible en su sonido, ese aparataje que hace de colchón y refuerza sus momentos más tranquilos o sirve para introducir o terminar la mayoría de sus temas.
La música instrumental de Caspian, afines a Junius, God Is An Astronaut, Beware Of Safety o Actors & Actrees, es para meter de lleno en ella, para buscar sensaciones y emociones, sentimientos en definitiva que te llegan como una onda expansiva, como un tsunami a base de crescendos sin fin.
Si no estás dispuesto a hacer un esfuerzo es difícil que Caspian te lleguen, incluso te pueden llegar a parecer pesados. Lo que sí me quedó claro es que en directo el quinteto es más poderoso y teniéndolo a medio metro de distancia a mí me pareció que no había barrera alguna entre la banda y el público.
En ‘The Raven’, de su último disco, los músicos parecían los de un grupo heavy, arqueando y tensionando sus cuerpos casi en la oscuridad, acentuando aún más el dramatismo del propio tema.
Terminaron con ‘Sycamore’, con los tres guitarristas ejerciendo de percusionistas y creando un climax difícil de describir. No se les dejó marchar, tuvieron que hacer un bis para calmar a una audiencia entregadísima. Después se hincharon a vender merchandising: bonitas camisetas y discos, con especial atención a la preciosa edición en doble vinilo de Tertia.
Antes, los portugueses Katabatic presentaron su Vago EP y nos regalaron casi una hora de post-rock atmosférico, de extraña belleza, de crescendos inmensos y pasajes explosivos. Lo mejor la última parte de su recital, donde echaron toda la carne en el asador.
MySpace | Caspian
Fotografías | Víctor Rodríguez
Comentarios
vamos que fue un conciertazo por ahi victor :D por madrid tambien se han comportado bien, pero no del todo bien como esperaba la verdad, pero por culpa un poco del sonido (demasiado alto), para la proxima a ver si atinan mejor que seguro que si. a la espera de esa reseña :)
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