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Coldplay

Por fin, después de mucho tiempo, he podido ver a Codlplay en directo. Las ganas no eran pocas, sobre todo después de ver cómo a una conocida mía le tocaba un pase para el concierto gratuito que dieron en Barcelona el pasado mes de junio y a mí no. Pasar de cero conciertos de Coldplay en años a dos en un par de meses no hubiera estado nada mal.

La llegada al Palau Sant Jordi me produjo una sensación extraña al ver tanto inglés por aquellos lares y, pese a que el sentido común me dictaba que algún partido de fútbol se iba a celebrar justo al lado, tuve que preguntar para enterarme, por fin, de que a escasos metros de la descarga de Coldplay tendría lugar un encuentro entre Inglaterra y Andorra. Apasionante, sobre todo para mí, que no me gusta el fútbol.

En cualquier caso, a parte de hinchas cerveceros y demás futboleros, había muchísima gente haciendo cola para ver a Chris Martin y compañía. Y cuando digo muchísima quiero decir que había dos colas casi interminables para entrar al Palau. Tremendo.

Yo no hice cola. Por suerte o por desgracia soy de los que, en estos sitios tan grandotes, prefiere ver el show con el culo bien posado en algún asiento de alguna grada. De ahí la ventaja añadida de no tener que preocuparse uno por tener que hacer horas de cola para pillar el mejor sitio cerca del escenario. Llegas, te sientas y a disfrutar.

El artista invitado, que no fue otro que el señor Albert Hammond Jr. (guitarrista de The Strokes) y sus colegas, asaltó el escenario a la hora estipulada. Sobre las 20.15h aproximadamente hacía su aparición en escena ataviado de blanco, muy elegantemente, eso sí, junto a unos tíos que se dedicaron a acompañarle la mar de bien. Se marcaron un concierto bastante cortito pero interesante. De hecho yo no había escuchado nada de su carrera en solitario y me gustaron muchos de los temas que desgranaron. Ahora, después de haberle dado un par de vueltas a su ¿Cómo te llama?, puedo asegurar que en directo ganan muchísimo. La producción del disco se queda algo floja al ver cómo son capaces de sonar en vivo esta gente.

Lo peor de ser el artista invitado en conciertos como este es el poco espacio físico que a veces te queda. Hammond y sus secuaces prácticamente tocaron en fila horizontal, al borde casi del escenario. Bueno, exagero con lo del borde, pero para que se me entienda. Con lo grande que era aquello y lo poquito que pudieron aprovecharlo…

Coldplay hicieron una entrada a lo grande. ‘Life in Technicolor’ sonando y un juego de luces, sombras y siluetas para poner al público a tope desde el primer segundo. Y lo consiguieron, aunque casi cualquier cosa les habría funcionado ante un público que ya de antemano (o antebraso como dicen algunos) estaba totalmente entregado.

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Tal como vino ‘Life in Technicolor’, se fue, momento en el cual llegó ‘Violet Hill’, primer single de su último y muy recomendable trabajo Viva la Vida or Death and All His Friends.

Y ‘Clocks’, ‘In my Place’ y ‘Speed of Sound’ fueron las siguientes, en ese orden si no recuerdo mal, con lo que queda patente que tenían muy clara su intención de golpearnos con un hit tras otro. Probablemente lo que la mayoría de los asistentes iba buscando, ni más ni menos. Todo el mundo se cantaba todos los temas y Chris Martin no paró de alabar nuestro trabajo y nuestra calidad como público, tanto en su básico pero efectivo español como en inglés.

Y es que Chris, sin duda, fue el absoluto protagonista de la noche con su continuo diálogo con el respetable (algo realmente de agradecer), sus correrías por todo el escenario, sus bromas y demás. El resto de componentes de la banda cumplieron perfectamente su cometido, pero no se acercaron a ningún micrófono más que para hacer los coros. Martin es quien habla y quien decide cuándo los demás deben hablar. Todos saben cuál es su sitio.

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Es imposible hablar de este concierto y no mencionar dos momentos muy concretos en los que la banda dejó un poco de lado el gran escenario para acercarse algo más al público, sobre todo en uno de ellos.

El primero tuvo lugar en una de las dos pasarelas con las que contaba el escenario, donde los cuatro llevaron a cabo un medley con ‘God Put a Smile Upon Your Face’ y ‘Talk’ (YouTube) bastante curioso. No sé si algo así sería del agrado de todos, pero a mí me resultó refrescante escuchar esos dos temas pasados por un filtro de música electrónica. El batería se puso a los mandos de un octopad con el que lanzaba charles y bombos en plan maquinero y el resto interpretaron los temas ligeramente tuneados.

El otro momento de acercamiento total fue cuando desaparecieron del escenario y se colocaron en las gradas a tocar un par de temas. El asombro de los asistentes, sobre todo de los que tuvieron la suerte de estar tan cerca de ellos en estos momentos, fue total. Desde aquí tocaron ‘The Scientist’ y la inédita ‘Death will never conquer’ (YouTube).

Grandes momentos también cuando interpretaron ‘Viva la Vida’, ‘Fix You’, ‘Politik’ y ‘Yellow’. Temas en los que Coldplay hicieron vibrar todavía más a la cantidad ingente de público que tenían delante de sus narices.

En definitiva: un concierto lleno de temazos de la banda y un espectáculo a nivel visual bastante impresionante gracias, en gran medida, a una bombillas gigantescas muy versátiles capaces de ofrecernos tanto espectaculares efectos de luz como imágenes en vivo del show gracias a las diversas cámaras situadas en puntos estratégicos del escenario.

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Fotos amablemente cedidas por: Daniel Luis García, Icegirl2 y Chill 07

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