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Lentos. Muy lentos. Lentísimos. Así transcurrían el mundo, la música y la vida para Low, la banda de Duluth que desde mediados de los 90 abanderaron el slow-core, ese estilo donde las emociones se creaban dejando espacios y más espacios entre una nota y otra.

Sí, Low eran lentos, pero también intensos, muy intensos, intensísimos. Y bellos hasta decir basta.

Sin embargo, en su último disco, algo cambió: The Great Destroyer seguía siendo intenso y bello, pero ya no era tan lento. Más indie-rock, más folk. Otro paso adelante en su carrera.

En mitad de la gira de presentación de ese disco, a Alan Sparhawk le dio una crisis nerviosa y decidió cancelarla, retirarse del mundo de la música para respirar y pensar. Lo hizo tan sólo unos meses. De vuelta, volvió a componer canciones tan buenas como las que tenía anteriormente, pero esta vez quiso remodelarlas por completo en el estudio. Así nació Drums & Guns, el inminente disco de Low.

Compuesto por 13 canciones siempre emocionantes, Drums & Guns no es precisamente un trabajo amable. Las melodías se reducen, el minimalismo campa a sus anchas y la clave está en el trabajo en estudio, para el que Low contrataron a Dave Fridmann, miembro en la sombra de Mercury Rev y productor de renombre mundial.

Con él, cogieron la estructura de las canciones y le dieron la vuelta a base de samplers, guitarras puestas del revés, electrónica, palmas y la peculiar visión del rock que Low llevan pregonando durante más de diez años. Con los arreglos se rellenan los espacios que deja la música de los norteamericanos. Los detalles cobran todo el protagonismo: baterías grabadas y repetidas hasta la saciedad, loops vocales, violines sacados de viejos discos, ruidos de guitarras que se encienden y se apagan.

Parece un disco frío, pero es en realidad una obra hecha con las vísceras en vez de con el cerebro. Violento hasta la médula. Con letras que hablan de muerte, suicidios, armas, asesinatos y plegarias a un Dios que necesita criminales para hacer el trabajo sucio que dejó a medias. Todo rematado por las dulces voces de la pareja (real: son matrimonia) que forman Alan y Mimi.

Hecho para disfrutar en solitario y con la luz apagada, Drums & Guns es un discazo. Otro más.

Escucha una canción | Breaker
Sitio Oficial | Low

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