
Cuatro años después de La vida de alquiler, el cantante asturiano Alfredo González editó a finales del 2008 Dudas y precipicios, un disco que les sitúa entre los más interesantes intérpretes españoles de rock de autor. Simultáneamente, y en una acción poco habitual por estos lares, editó otro disco con temas en asturiano, musicando y rehaciendo letras con textos de poetas de la tierra. Su gira con Manolo Tarancón está siendo un éxito así que si pasa por tu ciudad no dudes en acercarte a verlo.
¿Por qué elegiste el título Dudas y precipicios?
Es una doble referencia; primero, porque han pasado cuatro años desde el disco anterior, La vida de alquiler, y en ese tiempo ha habido muchas dudas y sobre todo muchos precipicios, artística y discográficamente, y muchos cambios; y segundo, porque Dudas y precipicios (Imeem) es el título de la canción escondida. Además creo que las canciones son dudas y precipicios.
Nada que ver tu primer disco con éste
Sí. Siempre digo que el cantautor tiene que empezar por Silvio y tiene que acabar en Dylan. El primer disco era una paleta de mil color de todo lo que había escuchado durante años, había tango, soul y folk y en los últimos años me fui encontrando a mí mismo. Empecé a escuchar mucho rock, Dylan, Fito Paez, Tom Waits… Aquí quisimos darle un enfoque de rock. Siempre he dicho que soy un escritor de servilletas pero creo que lo que hago es rock & roll. Siempre me he rodeado de gente del rock.
Me chocó mucho el cambio de tesitura vocal
Debí de perder tonos (risas). Esa especie de cantar chulesca en el punto positivo, desgarrada, más barriobajera tiene que ver mucho con las letras que estás cantando, que son historias de boxeadores, ciclistas y de la noche.
¿Se puede decir que las letras son más maduras?
Aquí empieza uno a contar su vida, a vivir de una manera muy concreta. Lo que estoy contando no son historias que me pasan a mí pero son fruto de experiencias comunes a muchos y de traducir a otros artistas. Es cuestión también de madurez. Cuando hice el primer disco tenía 24 años y ahora 27.
En el disco hay varios estilos representados
Sigo siendo heterogéneo porque escucho música muy amplia. No es un disco que se hizo en un año y en él aparece todo lo que me gusta teniendo el rock como base.
¿Cómo creaste las bases de los temas, con piano o con guitarra?
Hubo de todo, los más rock, ‘Sigue buscando’, ‘Vivos de frío’ (Imeem) o ‘El último taxi’ (Imeem) olas hice con la guitarra. En los dos últimos años la mayoría de los temas los compuse al piano, de hecho, las canciones de La nada y tú están hechos todos con piano, básicamente porque soy pianista.
La mayoría de los cantaurores son guitarristas, ¿eres el más completo de los de tu generación?
Sí, la guitarra comencé a tocarla porque como era el rollo cantautor había que hacerlo; al principio no quería ni sacar el piano y eso que llevo veinte años tocándolo. Quique González me dijo, ¿qué haces?, ponte a tocar el piano ya. Es cierto que al componer al piano, a la hora de la producción facilita muchísimo todo el trabajo del productor.
El disco lo ha editado un sello de Madrid, ¿por qué?
Era un momento malo. Estaba leyendo el Popular 1, un número con Dylan en la portada y en el que salío Pablo Valdés. Yo había oído hablar de Zia, un grupo de DFX, y había un anuncio del sello. Les mandé una canción en un mail y a la media hora me contestaron pidiéndome más temas. Hice dos bolos en Madrid y tras uno de ellos firmé el contrato por cinco años y tres discos, y el management.
¿Es malo firmar un contrato así?
Tiene lo positivo y lo negativo, uno porque la discográfica te va a buscar bolos porque le interesa y lo otros porque al artista lo tienen cogido por los huevos.
¿Que salida crees que puede tener Dudas y precipicios?
De momento, la gente que vende es la que tiene catálogo. El público del hip-hop, del rollo cantautor y del metal es el más fiel. El disco lo está comprando el público que compra discos de Quique González.
El disco está en Internet, ¿es algo malo para tí?
No tengo ningún problema porque, si yo me bajo un disco y me gusta, siento la necesidad de comprarlo porque lo quiero tener. Se venden menos discos pero los que comprábamos antes seguimos haciéndolo ahora. Antes no había mula pero te grababa la cinta un colega. Es cierto que hay música mucho peor y lo que más se publicita suele ser lo peor.
Y los artistas está claro que vivís de los conciertos
Totalmente, el ejemplo es Quique González que lleva diez años entre tormentas y vende discos, y eso le permite hacer muchos conciertos. No vivimos ni de royalties ni de la venta de discos. El álbum es una tarjeta de presentación.
Aquí encontré referencias a Pereza, Quique González, Burning…
Vivos de frío y Sigue buscando tienen un toque Pereza, pero todo está inventado, otras suenan a Quique pero igual la referencia es Jackson Browne o Tom Petty que son los que él escuchaba.
¿Por qué sacaste dos discos a la vez?
Dudas y precipicios lo tenía completado ya antes de entrar en el estudio, y para La nada y tú tenía una maqueta previa con unos seis temas, y durante la grabación compuse tres de ellos. Son discos distintos, en el disco en asturiano hay mucha electrónica pero muy bien metida. No es el típico disco de cantautor. Los dos se complementan y me van a posibilitar hacer muchos más conciertos.
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